
Aunque en la actualidad la mayoría de dispositivos electrónicos funcionan con baterías recargables o conectados a la red eléctrica, las pilas continúan siendo esenciales para muchos aparatos. El inconveniente radica en que la mayoría de estas pilas, al agotarse, se convierten en desechos inútiles que deben ser depositados en puntos limpios o específicos para su tratamiento.
Si bien existen pilas recargables, la gran mayoría no lo son, o eso se concebía hasta ahora. De hecho, uno de los inventores de las pilas alcalinas afirmó que su naturaleza era reversible y que podían ser recargadas, aunque nunca llegó a presentar una prueba concluyente a nivel mundial.
Aunque este inventor llegó a patentar un sistema capaz de hacerlo en los años 80, llamado Renewal, este no se transformó en el producto que podría haber sido. Sin embargo, cuando el laboratorio Atelier 21 descubrió esta patente, reconoció un enorme potencial y desarrolló una versión simplificada y más eficaz, renombrándola como RegenBox.
La empresa señala que sólo en Francia se venden 997 millones de pilas anualmente, y de cada tres pilas desechadas, una puede ser reutilizada tal cual, otra es regenerable y la restante necesita reciclaje. Esto representa una solución importante para reducir los residuos, pues los materiales que componen las pilas, como mercurio o zinc, los convierten en productos potencialmente contaminantes e incluso tóxicos.
Este invento contribuiría a disminuir notablemente la cantidad de pilas desechadas, ya que permite reciclarlas y brindarles una segunda oportunidad para continuar en uso.

