¿Es posible contraer peste porcina al consumir embutidos en mal estado?

El ‘conseller’ catalán ha señalado como causa principal de la muerte de los jabalíes por PPA la ingestión de restos de un bocadillo con embutido infectado por la enfermedad

Foto: Aragón intensifica las inspecciones biosanitarias por la peste porcina africana. (EFE/Javier Belver) EC EXCLUSIVO

La semana pasada se encendieron las alertas al confirmarse que Cataluña había detectado dos jabalíes silvestres afectados por peste porcina africana (PPA) en Bellaterra (Barcelona), donde fueron encontrados muertos el 26 de noviembre. Estos casos positivos, validados por el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid), representaron la primera aparición de la enfermedad en España desde noviembre de 1994.

Tras esa primera noticia, durante el fin de semana salieron a la luz varios casos sospechosos, lo que provocó la suspensión de las exportaciones de porcino y el despliegue de 80 militares de la UME en la provincia de Barcelona. Posteriormente, este lunes se planteó la hipótesis inicial sobre cómo estos animales contrajeron la PPA: a través de un bocadillo con embutido contaminado.

El conseller de Cataluña manifestó en rueda de prensa que es factible que la peste haya llegado a España por carretera mediante un embutido contaminado que podrían haber consumido los jabalíes, aunque esto aún no se ha confirmado. Òscar Ordeig comentó que existen «indicios que sugieren que pudo tratarse de un embutido en mal estado», posiblemente contenido en un bocadillo que alguien dejó caer en una zona transitada por numerosos camiones y equipada con áreas de servicio. «Sin embargo, no está confirmado», recalcó. Esta versión también fue respaldada por el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas.

Pero, ¿qué habría ocurrido si en vez de un jabalí, un humano hubiera ingerido embutido contaminado con peste porcina? “El riesgo para el consumidor es prácticamente inexistente. La carne y embutidos comercializados en España, tanto de jabalí como de cerdo, pasan por controles veterinarios muy rigurosos. Por ello, aunque el virus estuviera presente en alguno de los productos, no causaría enfermedad en las personas”, declaró a El Confidencial el Dr. Antonio Rivero-Juárez, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

“El verdadero problema no es que las personas consuman, sino que restos de embutidos o carne acaben llegando a cerdos o jabalíes”, enfatiza, subrayando la importancia de “evitar introducir productos cárnicos caseros procedentes de países afectados y, sobre todo, no desechar sobras en el campo que puedan ser ingeridas por los jabalíes”.

Desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), también expresan tranquilidad: «El consumo de carne de cerdo y sus derivados, incluyendo embutidos elaborados con carne de jabalí, es seguro para la salud humana».

El Confidencial contactó con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), que afirmó que «es extremadamente improbable que se haya vendido en España embutido contaminado«. Explicaron que los países de la UE donde está presente la PPA aplican medidas de erradicación estrictas para impedir que la carne de animales positivos sea destinada al consumo humano, por lo que resulta muy difícil que productos cárnicos contaminados en estas zonas hayan sido comercializados en España. Asimismo, señalaron que hasta ahora no hay indicios de fallos en los controles que permitan la entrada de embutidos en mal estado, aunque continúan pendientes de la evolución de la investigación.

Además, la Aesan remitió al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa): «Según lo indicado en la sección correspondiente del sitio web del MAPA, la PPA lleva años extendiéndose en distintos puntos de Europa, lo que implica que otra posibilidad es que el virus haya llegado por desplazamientos desde áreas con brotes activos. El virus de la PPA es muy resistente y puede mantenerse viable durante largos periodos en carne y productos cárnicos. Por ello, aunque la introducción comercial de productos contaminados resulte improbable, sería más factible que alimentos infectados provenientes de zonas con PPA, y que hayan escapado a las medidas de control, lleguen a jabalíes (por ejemplo, descartados en papeleras de áreas de servicio) asociados al transporte por carretera de personas desde esas regiones». Este medio también contactó con el Mapa, sin recibir respuesta.

¿Existe riesgo de transmisión a humanos?

Más allá del consumo de carne, sobre la posibilidad de que esta peste se transmita a humanos, Rivero-Juárez aclara que “es un virus que afecta exclusivamente a suinos, es decir, a cerdos domésticos y jabalíes. No infecta a personas, perros, gatos ni a otros animales de granja como vacas u ovejas”. Por consiguiente, “no existe riesgo de infección para humanos. Este virus no es una zoonosis, no afecta ni provoca enfermedad en las personas”, explica.

En la misma línea se pronuncia Joaquim Segalés, investigador del Centro de Investigación en Sanidad Animal del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (situado en Cataluña): «El virus de la PPA solo afecta a suinos, es decir, al cerdo doméstico, jabalí y otros cerdos salvajes. Otras especies animales podrían actuar, en ocasiones, como vectores accidentales, por ejemplo, depredadores de jabalíes, pero no se infectan ni enferman».

Efectivos de la UME en la zona en cuarentena. (Europa Press/Lorena Sopêna)

Por lo tanto, Segalés, catedrático de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona, subraya que «la especie humana no se infecta con el virus de la PPA», pero advierte que «el riesgo está en que las personas puedan actuar como vectores accidentales, ya que botas, ruedas, ropa u otros objetos contaminados con el virus podrían contribuir a su diseminación».

Respecto a las medidas que se deben adoptar, el catedrático señala que, al ser un virus muy resistente y capaz de permanecer infeccioso en el ambiente durante periodos prolongados, «es fundamental evitar el contacto humano directo con el virus y su traslado, lo que dificultaría enormemente su erradicación». Añade que «la presencia humana puede modificar el comportamiento de los animales. El simple hecho de desplazarse por el entorno natural puede provocar que los jabalíes de una zona migran a otras áreas no afectadas, generando nuevos focos de infección. Por ello, la colaboración ciudadana es clave para contener el foco mediante estas acciones básicas. Esto facilitará las labores de vigilancia y control y reducirá el riesgo de propagación del virus a otras zonas sanas», concluye.

¿Existe motivo para la alarma?

En cuanto al nivel de alarma, Segalés considera que «la PPA es una enfermedad grave para cerdos y jabalíes, y sin duda tiene un impacto significativo sobre el sector productivo y la exportación. Por ello, estamos ante una alerta sanitaria de gran importancia en la que todos debemos colaborar de forma positiva».

Por su parte, el portavoz de SEIMC sostiene que “en este momento” no hay razones para alarmarse, “pero sí para actuar con seriedad”. En este sentido, subraya que los consumidores españoles no deben temer adquirir embutidos y que “más que alarmar, es necesario reforzar la vigilancia, la bioseguridad y, sobre todo, mantener la confianza en las instituciones y organismos encargados de controlar el brote de peste porcina en los jabalíes de Cataluña”, concluye.

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