Tratamiento con células madre logra curar VIH en paciente alemán de 60 años

Un equipo alemán documenta un nuevo caso de remisión en un hombre de 60 años con leucemia, denominado “segundo paciente de Berlín”

Foto: Imagen de archivo. (EFE / Oscar Guillen) EC EXCLUSIVO

Un hombre alemán de 60 años ha conseguido una remisión prolongada del VIH tras un trasplante de células madre aplicado para tratar una leucemia.

Este individuo es conocido como el “segundo paciente de Berlín”, y su caso, detallado en la revista Nature, podría revolucionar la búsqueda de curas para el virus y ampliar las alternativas para pacientes con diagnóstico simultáneo de VIH y cáncer hematológico.

Hasta ahora, las pocas instancias documentadas de remisión total del VIH después de un trasplante de médula ósea se dieron mayormente en pacientes cuyo donante era homocigoto para una mutación precisa en el gen CCR5. Esta alteración, conocida como CCR5 Δ32, impide que el VIH utilice el receptor para ingresar a las células y se considera protectora contra la infección, aunque los donantes con esta mutación son extremadamente raros.

En esta ocasión, el donante presentaba un escenario diferente: era heterocigoto, es decir, solo una de las dos copias del gen CCR5 portaba la mutación protectora. Sin embargo, el virus desapareció hasta el punto de no detectarse replicación alguna años tras la suspensión del tratamiento.

El trasplante frente a la leucemia que eliminó el VIH

El paciente fue diagnosticado con VIH en 2009 y, en 2015, desarrolló una leucemia mieloide aguda que indujo a los médicos a realizar un trasplante alogénico de células madre. Al no encontrar un donante homocigoto para la mutación CCR5 Δ32, considerada casi imprescindible en casos similares, se optó por un donante heterocigoto.

Tras tres años del trasplante, el paciente discontinuó la terapia antirretroviral. Seis años después de dicha intervención, los investigadores no hallaron indicios de replicación del VIH-1 en su organismo, a pesar de emplear pruebas altamente sensibles y realizar estudios exhaustivos del denominado “reservorio” viral, donde el virus suele permanecer oculto y resistente a tratamientos.

“La resistencia al VIH mediada por un donante homocigoto CCR5 Δ32 no resulta indispensable para alcanzar la remisión”, explica a El Confidencial Christian Gaebler, médico e investigador en la Charité – Universitätsmedizin Berlin y coautor del estudio. “En este caso, la remisión ocurrió pese a que las células trasplantadas conservaban un CCR5 funcional”.

No solo genética, sino también sistema inmune

El equipo de Gaebler llevó a cabo un análisis detallado del caso, abarcando desde la genética del binomio donante–receptor hasta las respuestas de anticuerpos y células NK (células “asesinas” del sistema inmune), junto con estudios pormenorizados del reservorio del VIH.

Los resultados sugieren que la explicación no reside únicamente en la mutación del CCR5, sino en un conjunto de mecanismos inmunitarios que actuaron con eficacia excepcional en este paciente:

  • Anticuerpos neutralizantes con una potencia inusual, capaces de bloquear al virus.
  • Elevada actividad de citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos (ADCC), proceso mediante el cual el sistema inmune reconoce y destruye células infectadas.
  • Respuestas alogénicas derivadas del trasplante, en las cuales las células inmunitarias del donante reconocen y atacan las células del receptor, incluyendo las infectadas por VIH.

“Estos mecanismos parecen haber tenido un rol fundamental en la eliminación del reservorio del VIH”, apunta Gaebler. “Lo más destacado es que son mecanismos que podrían ser replicados fuera del contexto de un trasplante”.

No es una terapia aplicable a todos

Los autores enfatizan que el trasplante de células madre continúa siendo un procedimiento de alto riesgo reservado exclusivamente para el tratamiento de cánceres hematológicos como la leucemia, y no como una opción inicial para el VIH.

No obstante, las implicaciones son considerables:

  • Amplía el rango de donantes potenciales para pacientes con cáncer y VIH: ya no es imprescindible hallar un donante homocigoto para la mutación protectora, cuyo hallazgo es sumamente raro.
  • Reafirma la idea de que la cura funcional del VIH podría basarse en estrategias inmunológicas combinadas, más allá de depender exclusivamente de una resistencia genética al virus.
  • Abre el camino a nuevas modalidades de inmunoterapia potencialmente escalables, diseñadas para reproducir estos mecanismos mediante anticuerpos ampliamente neutralizantes o combinaciones de tratamientos inmunológicos.

“Si logramos emular estas respuestas inmunológicas con anticuerpos, por ejemplo, o con protocolos combinados, un número mucho mayor de personas con VIH podría beneficiarse en el futuro sin necesidad de recurrir a un trasplante”, concluye Gaebler.

Un giro en la investigación

El artículo publicado en Nature va acompañado de otros dos estudios independientes que identifican características específicas de las células T asociadas a un mejor control del virus tras intervenciones inmunoterapéuticas. Aunque todavía no se pueden extraer conclusiones definitivas sobre la eficacia de las terapias combinadas, los datos apuntan en la misma dirección: el sistema inmune posee un potencial mayor del que se creía para controlar el VIH cuando recibe el estímulo apropiado.

En conjunto, el caso del “segundo paciente de Berlín” cambia el enfoque: de la búsqueda de una resistencia genética casi perfecta hacia la comprensión y aprovechamiento de las capacidades del sistema inmune para eliminar las células infectadas.

O, como sintetiza Gaebler, este estudio “refuerza la necesidad de desarrollar estrategias más seguras y escalables para lograr una remisión del VIH sin tratamiento crónico”. Una meta que hace algunos años parecía inalcanzable y que hoy, caso por caso, comienza a perfilarse como una posibilidad tangible.

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