Los decanos de Educación en España plantean aumentar las exigencias para acceder al máster de docencia en Secundaria, extendiendo su duración a dos años, doblando las horas de prácticas y estableciendo un examen de acceso nacional.
Esta iniciativa pretende disminuir la influencia de las universidades privadas, que actualmente ofrecen más plazas que las públicas y facilitan la entrada mediante pago, sin establecer notas de corte.
El plan incluye un examen nacional eliminatorio, similar a la Selectividad, para garantizar que todos los futuros docentes tengan los mismos requisitos mínimos sin importar dónde realicen sus estudios.
El propósito es asegurar una preparación docente más sólida, ajustada a las condiciones reales de las aulas y orientada a responder a nuevas demandas como la diversidad, la educación emocional y la digitalización.
Los decanos de Educación en España coinciden en la necesidad de aumentar los requisitos para acceder al máster de la carrera docente en Secundaria.
Así se decidió en su reciente reunión importante de este mes, y la propuesta ya fue comunicada al Gobierno.
La idea central es sencilla: reducir el número de plazas, complicar el acceso a las universidades privadas y ampliar las horas dedicadas a docencia teórica y práctica.
Si el proyecto aprobado por la conferencia obtiene el visto bueno del equipo de Diana Morant —lo que aún requiere negociaciones—, el máster de docencia en Secundaria durará dos años, incluirá un examen nacional previo y un cupo más restringido de plazas.
La propuesta ya está elaborada y se basa en el denominado Libro Blanco del Máster de Profesorado, el documento que los decanos entregarán al Ministerio de Universidades y que probablemente será aprobado para iniciar la reforma.
Se trata del cambio más significativo que enfrenta esta titulación en quince años y ocurre en un momento en que seis de cada diez futuros profesores de instituto se forman en universidades privadas.
Este modelo atrae a estudiantes gracias a sus varias modalidades y a la ausencia de notas de corte para la admisión. Lo inconveniente son sus elevados costes, que rondan los 6.000 euros por matrícula en la opción más económica.
En contraste, las universidades públicas ofrecen itinerarios presenciales, con alta demanda y plazas limitadas. Como resultado, la oferta en centros privados crece constantemente.
De acuerdo con datos del Ministerio de Universidades a los que tuvo acceso EL ESPAÑOL, para el curso 2024-2025 se ofrecen 36.336 plazas para el máster: 15.843 en 47 universidades públicas y 20.493 en 30 universidades privadas, lo que significa un incremento del 6,7% respecto al año anterior.
Los decanos consideran que el sistema actual resulta «insostenible» y por ello exigen un endurecimiento.
Este plan responde a una de las prioridades del Gobierno de Pedro Sánchez: limitar el peso de los centros privados.
Según los datos compartidos en la reunión, la cantidad de plazas ofertadas supera la demanda real del sistema educativo, existiendo una ausencia de regulación y una gran disparidad entre los modelos.
En las universidades públicas, el acceso depende de notas de corte que en algunas especialidades superan el 8, mientras que en las privadas basta con abonar la matrícula.
El texto aprobado plantea «impedir que el acceso dependa exclusivamente de la capacidad económica» y establecer estándares comunes.
Por este motivo, el documento propone tres modificaciones clave: extender el máster a dos años (incrementando los créditos de 60 a 120, con un aumento destacado en formación pedagógica, metodológica y didáctica), duplicar las prácticas en centros educativos (pasando de 150 a más de 300 horas, con presencia obligatoria en aula y tutorías reforzadas) y crear una prueba de acceso nacional (obligatoria para universidades públicas y privadas).
Esta evaluación es una innovación significativa, dado que valorará tanto los conocimientos específicos como las competencias docentes esenciales —comunicación, gestión del aula, resolución de conflictos y habilidades socioemocionales—.
Mismos requisitos
El examen sería parecido a la Selectividad o al proceso que se planea instaurar en la carrera de profesor de Primaria: homogéneo, eliminatorio y común a todo el territorio nacional.
Semanas antes de la conferencia, la presidenta de APICE, Rut Jiménez, recordaba que «solo universidades como la UNIR o la UCAM cuentan con más titulados en este máster que la suma de todas las universidades públicas».
Una prueba unificada eliminaría esa ventaja competitiva y «aseguraría que todos los futuros docentes, independientemente de dónde estudien, cumplan con los mismos requisitos mínimos».
El documento también advierte que el diseño actual del máster no responde a la realidad de las aulas ni a las exigencias emergentes del sistema educativo: la creciente diversidad, educación emocional, digitalización y nuevos métodos de aprendizaje.
Los decanos sostienen que el máster de un año «resulta insuficiente» y no permite desarrollar las competencias necesarias para ejercer la profesión.
Los próximos pasos para determinar si este modelo se implementará o no son claros. El Ministerio dirigido por Diana Morant tendrá que iniciar un proceso de análisis y negociación. En caso de recibir luz verde, comenzará la reforma legal y la actualización de los planes de estudio, un proceso que podría extenderse varios años.

