Luismi, futbolista de 29 años, comenta sobre su salario: «Estuve tres meses sin cobrar en Segunda mientras en Uzbekistán un jugador extranjero ganaba 400.000 €»

Luismi Quezada, en el podcast 'Offsiders' Quezada pasó once temporadas en la cantera del Real Madrid y después enfrentó la cara más dura del fútbol profesional, padeciendo impagos en el Córdoba.

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Luismi Quezada compartió en el podcast Offsiders las marcadas diferencias económicas que vivió a lo largo de su trayectoria, reflejando el salto entre la élite y las duras realidades del fútbol profesional.

Este jugador madrileño de San Sebastián de los Reyes, donde permaneció once años en la cantera del Real Madrid y debutó en el Santiago Bernabéu, atravesó situaciones económicas extremas, desde impagos en la Segunda División hasta sueldos elevados en ligas asiáticas.

La etapa más complicada se produjo durante su cesión en el Córdoba CF en Segunda, transformando el sueño de consolidación en el fútbol profesional en una verdadera pesadilla.

«Estuvimos dos meses y medio o tres sin cobrar», rememoró el futbolista sobre aquel curso que terminó con descenso. La problemática era tan grave que abarcaba toda la estructura del equipo: «Nadie cobraba, ni siquiera los jugadores del filial».

Ante esta crisis, la solidaridad del primer equipo emergió. El vestuario adoptó una decisión conjunta: «Emitimos un comunicado al presidente declarando que nosotros, los jugadores del primer equipo, estábamos dispuestos a no cobrar otro mes más, pero que ese dinero se destinara a los empleados y a los juveniles».

La preocupación central era el bienestar de los jóvenes, quienes dependían de ese dinero para sobrevivir y continuar con sus entrenamientos.

El esquema de pagos durante las cesiones por parte del Real Madrid empeoraba la situación. «Cuando te ceden, el pago no es mensual; se fracciona en partes. El Madrid, por ejemplo, puede pagar a principios de septiembre y luego a finales de junio», explicó Quezada.

Esta metodología hacía que los retrasos fueran muy problemáticos: con un club que no pagaba y el Madrid abonando solo dos veces al año, temía quedarse sin ingresos por más de seis meses.

El contraste con sus vivencias en Asia fue notable. Después de un paso por el Cádiz, donde sufrió una lesión grave que frenó su avance, Quezada decidió buscar oportunidades en el extranjero.

Al comentar los salarios en la liga uzbeka, reveló cifras sorprendentes: «El rango para un extranjero está entre 200.000 y 400.000 euros. Algunos clubes que solían ganar la liga, como Pakhtakor y Nasaf, pagaban bastante bien», detalló.

Estos ingresos eran superiores a los de categorías similares en España: «Es algo que no se gana ni en Primera RFEF, ni en la Segunda B que existía entonces. Se consigue más que en la tercera división española. Además, existían primas por partido y otros incentivos«.

Su aventura en Asia continuó en Japón, defendiendo los colores del Tokushima Vortis, donde encontró también buenas condiciones económicas. Sobre la liga japonesa, Quezada afirma que «los sueldos son muy diferentes, claramente superiores a los de Primera RFEF», alcanzando un nivel aproximado a la «Segunda división española».

No obstante, no escapó por completo a los problemas de pagos en Asia. En Uzbekistán, con el Surkhon, «tardamos en recibir el pago, debido a un cambio de presidente en el club. Hubo retrasos de uno o dos meses», admitió, aunque mantuvo que la situación era mucho mejor que la vivida en Córdoba.

La historia de Luismi Quezada refleja las paradojas del fútbol actual: un jugador formado en el mejor club del mundo, que entrenó junto a Cristiano Ronaldo y debutó en el Bernabéu, se vio forzado a encontrar en Asia los sueldos y la estabilidad que el fútbol español no pudo ofrecerle, ni siquiera en Segunda.

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