Mujer de 68 años hallada tras estar 4 años aislada con 52 perros en condiciones insalubres – Infobae

Hace cinco años la Guardia Civil encontró a otros 22 perros en una finca de Ambite de Tajuña, donde residía la mujer con su marido, en las mismas condiciones

Perros hacinados en Arganda (GUARDIA

El lunes 13 de octubre, José Manuel, integrante de la Guardia Civil, acudió a una pequeña finca situada en las afueras de Arganda del Rey, en la Comunidad de Madrid, para realizar un trámite administrativo. Lo que parecía una visita rutinaria terminó con el hallazgo de una mujer de 68 años confinada en una casa de aperos de apenas 60 metros cuadrados. Junto a ella, se encontraron 52 perros en condiciones de extrema insalubridad, rodeados de excrementos y orina. La situación impactó profundamente a los intervinientes, lo que provocó una intervención urgente coordinada entre varios cuerpos y servicios de protección animal.

María Ángeles Porto relató a los voluntarios de protectoras que había permanecido encerrada en ese espacio durante cuatro años en condiciones infrahumanas: sin suministro eléctrico, agua corriente ni acceso a la red de alcantarillado. Según explicó, el responsable de su confinamiento y del hacinamiento de los animales era Ángel, su esposo, quien falleció cuatro días antes de la inspección, con 69 años, lejos de la finca, aparentemente por causas cardíacas.

Durante la inspección, los agentes también encontraron seis cadáveres de perros ocultos en bolsas de basura dentro de un cobertizo, lo que agravó aún más la situación. Esta no era la primera vez que la pareja enfrentaba un caso similar, ya que hace cinco años, durante la fase de recuperación tras la pandemia, la Guardia Civil intervino en una situación parecida en otra finca de Ambite de Tajuña. “En el interior, los agentes hallaron 22 perros de las razas podenco, alano y labrador, en condiciones higiénico-sanitarias deplorables. Permanecían encerrados permanentemente en instalaciones inadecuadas, rodeados de una gran cantidad de heces y orina, sin tratamientos veterinarios obligatorios ni documentación reglamentaria”, señaló la Guardia Civil en un comunicado.

Al ingresar, observaron que los animales “presentaban diversas patologías graves, incluyendo displasias, leishmaniosis, diabetes, ceguera y estaban infestados de parásitos como pulgas y garrapatas”. En esa ocasión se hallaron también “siete cadáveres caninos en avanzado estado de descomposición” tanto en un pozo como en una arqueta dentro de la finca.

Los perros encontrados en Ambite

Las condiciones en las que se encontraron a los perros

El matrimonio contrajo matrimonio en 1979 y no existen registros de denuncias previas por violencia de género. Ángel se distinguía por llevar una vida solitaria y acumular coches antiguos en el jardín de la finca. Según la información obtenida por El País, los vecinos comentaron que apenas veían a Porto, aunque ocasionalmente escuchaban sus gritos y golpes sobre chapas para silenciar a los perros.

Al comprobar el estado deplorable en que vivían los animales, los agentes contactaron a la Unidad de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), que acudió acompañada por un veterinario. Tras una primera valoración, los especialistas concluyeron que los 52 perros no mostraban lesiones externas significativas ni señales claras de violencia física, y que su estado corporal y nivel de hidratación eran aceptables dadas las circunstancias. Esta valoración, sin embargo, contrasta con los testimonios de las asociaciones que acogieron a los 52 perros.

La presencia de tantos animales en un espacio tan reducido dificulta el control sanitario y el bienestar general. Esto se agrava aún más al carecer totalmente de atención o documentación veterinaria, ya que solo uno de ellos tenía un microchip identificativo. Los perros fueron trasladados de inmediato a diversas protectoras para asegurar su recuperación y posible adopción.

Carolina Corral, integrante de Asociación Alba, una de las organizaciones responsables de algunos caninos, manifestó que la situación es terrible pero más común de lo esperado. En una breve entrevista con El País, destacó que la conducta del matrimonio corresponde al llamado síndrome de Noé: acumulan animales creyendo que los cuidan. A su manera, piensan brindarles protección, pero no perciben el maltrato que causan.

Por su parte, Fernando Sánchez, presidente de la protectora Salvando Peludos, declaró que este caso ha sido “una de las situaciones más duras” que ha presenciado. A pesar de los informes veterinarios iniciales, indicó que varios de los perros padecían enfermedades cutáneas y heridas producidas por peleas entre ellos.

Más de 286.000 perros y gatos son abandonados anualmente en España: estas son las causas más frecuentes.

Una víctima de su marido

María Ángeles Porto insiste en su versión de que permaneció en la finca impedida por su esposo, sin posibilidad de salir, sin servicios básicos y alimentándose únicamente cuando Ángel se lo proporcionaba. En la vivienda, escasamente amueblada y sin comodidades mínimas, se encontró una nevera averiada, una estufa, una maleta y una radio a pilas. El colchón que utilizaba fue una donación reciente; hasta entonces dormía sobre un palé de madera en mal estado. El daño físico que presenta, como la gangrena en su pierna derecha, es consecuencia directa por no haber salido de ese lugar ni haber consultado a un médico en años.

Actualmente, María Ángeles recibe atención de los servicios sociales de Arganda del Rey. Dado que no puede regresar a su hogar, permanece temporalmente alojada en un recurso de emergencia de la Comunidad de Madrid, mientras se busca una solución definitiva. Dos de sus cuatro hermanos colaboran en la gestión de su caso y en los traslados para la atención médica, aunque ninguno puede ofrecerle un lugar donde vivir. La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para esclarecer si la mujer fue víctima de las circunstancias o si participaba activamente en el maltrato sistemático a los 52 animales en condiciones infrahumanas.

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