Las relaciones de Omán con los países del Golfo lo convierten en un actor fundamental para la estabilidad regional, ofreciendo también oportunidades comerciales para España.
Omán es un pequeño sultanato ubicado en la costa sudeste de la Península Arábiga. Con una población aproximada de 5,2 millones de personas (de las cuales el 43% son extranjeros), limita con Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Yemen; y al este y sur con el Golfo de Omán y el Mar de Arabia, en el Océano Índico. Aunque es reducido, su ubicación geográfica lo convierte en un sitio estratégico para la seguridad marítima y la estabilidad en el Golfo.
Omán, conocido como la Suiza del Golfo, se caracteriza por una postura neutral en variadas cuestiones de política exterior, lo que le ha otorgado un papel clave en múltiples negociaciones internacionales. Por ejemplo, ha actuado como mediador entre Arabia Saudí y Yemen en el conflicto con los hutíes; en mayo pasado recibió al presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y participa activamente en las discusiones sobre la reconstrucción de Siria.
«Omán siempre ha fomentado unas relaciones exteriores basadas en la neutralidad positiva. Mantiene buenas relaciones con todos los países, lo cual es crucial en un contexto tan polarizado como el actual en Oriente Medio», señala a EL MUNDO Leyla Hamad Zahonero, especialista en la región del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC).
En este marco, el sultán, Haitham bin Tariq, fue recibido este martes en el Palacio Real por los Reyes Felipe VI y Letizia, dando inicio a una visita de Estado de máximo nivel. La Oficina de Información Diplomática, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, no proporcionó detalles ni contexto al respecto cuando fue consultada por este medio. Este encuentro estaba previsto para mayo pasado, pero fue cancelado pocas horas antes debido al fallecimiento de la suegra del sultán. Sin embargo, Omán manifestó un gran interés en retomar la visita, que comenzará el lunes con la llegada del sultán a Madrid.

Como sucede con todos los jefes de Estado que visitan España de la más alta jerarquía, el sultán, que viene sin su esposa, se alojará en el Palacio de El Pardo desde el lunes. A las 10:30 de la mañana, llegó al patio de la armería en uno de los Rolls Royce de Patrimonio Nacional. En la plaza le aguardaba la Guardia Real en formación, así como el Rey y Doña Letizia. Además, se dispuso una fila de saludo presidida por Pedro Sánchez, junto a la presidenta del Congreso, Francina Armengol; el del Senado, Pedro Rollán, y el del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, no asistió y envió en su lugar al Secretario de Estado de Asuntos Globales, Diego Martínez Belío.
A las 13:30, el sultán se reunirá nuevamente con el Monarca en el Palacio de la Zarzuela, onde mantendrán un encuentro bilateral con la incorporación del jefe de la diplomacia española. Tras esta reunión, habrá un almuerzo con Doña Letizia.
«Omán se encuentra en un momento en que, como todos los países del Golfo, busca inversión extranjera. En España, por ejemplo, pueden existir oportunidades en sectores como el turismo.» Desde 2024, el sultanato participa en Fitur. Más allá de lo económico, España y Omán comparten una visión similar de la política exterior: «España posee también una larga tradición de mediación en conflictos, y Omán es un país eminentemente mediador».
Para España, mantener una relación estrecha con Omán resulta indispensable para garantizar la seguridad marítima en la zona donde se desarrolla la Operación Atalanta, en la que embarcaciones españolas están presentes para combatir la piratería en el Índico. Para el sultanato, España es un socio necesario para diversificar sus actividades comerciales, dado que Omán tiene una «visión 2040» que busca reducir la dependencia de sus exportaciones petroleras y diversificar su economía. En sectores como infraestructuras y energías alternativas, España dispone de una oportunidad que, con el respaldo del Jefe del Estado, pretende desarrollar.

