Los especialistas en neurología explican por qué la cirugía no es una solución para la migraña

El aumento de la popularidad de una técnica realizada por cirujanos plásticos mantiene a los especialistas en alerta. Recientemente han revisado toda la literatura científica disponible y han concluido, una vez más, que no existen evidencias

Foto: Un médico mide las ondas cerebrales de un militar en 1940. (Getty Images/Fox Photos) EC EXCLUSIVO

Más de 5 millones de personas en España padecen migraña, de las cuales más del 70 % sufre una discapacidad grave y el 14 % presenta una discapacidad moderada. La elevada incidencia de esta patología impulsa a numerosos pacientes a buscar diversas soluciones, entre ellas una cirugía que se ha popularizado en años recientes. Esta intervención surgió casi por casualidad hace aproximadamente veinte años en el quirófano del cirujano plástico estadounidense Bahman Guyuron. Guyuron relata que algunos de sus pacientes operados de blefaroplastia, una sencilla cirugía estética de párpados, regresaban afirmando que sus migrañas habían desaparecido. Este hallazgo fortuito motivó la exploración de una posible relación entre la compresión de ciertos nervios faciales y los episodios más incapacitantes de dolor de cabeza. Así nació la conocida “cirugía de descompresión de nervios periféricos”, técnica que ha ido ganando popularidad alrededor del mundo desde entonces.

En España, esta operación ha incrementado su presencia dentro de las clínicas privadas de cirugía plástica, con la promesa de aliviar la migraña. Incluso, ha sido incorporada en el sistema público de salud, como advierte la Sociedad Española de Neurología (SEN). Sin embargo, a pesar de su aparición creciente, “ninguna institución científica a nivel mundial respalda las técnicas quirúrgicas que un pequeño sector de la cirugía plástica ofrece para la migraña”, explica a El Confidencial el Dr. Robert Belvis, Coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la SEN.

“Se trata de una cirugía basada en una hipótesis cuestionable: que la migraña, que no debemos olvidar es una enfermedad cerebral, sería causada por la compresión de pequeños nervios faciales debido a arterias superficiales. Según esta teoría, las ramas del nervio trigémino estarían comprimidas por vasos sanguíneos en la cara y, al liberar esa presión mediante una incisión, el paciente experimentaría mejoría. El problema radica en que no existe evidencia fisiopatológica que respalde esta idea. Nunca se ha demostrado que en migraña haya nervios comprimidos por arterias ni daños similares. Existen pruebas específicas que deberían haber detectado estas alteraciones de ser ciertas, y no las muestran. Además, las ramas intervenidas pertenecen al territorio del trigémino, mientras que el dolor migrañoso afecta principalmente la frente, el cráneo o la parte posterior de la cabeza, áreas que corresponden a los nervios occipitales, no al trigémino”, detalla el neurólogo.

Por otro lado, añade que “la migraña tiende a mejorar con la edad y, frecuentemente, desaparece tras los 65 años, mientras que las enfermedades relacionadas con compresión nerviosa suelen empeorar con el tiempo”. Concluye: “Nos enfrentamos a una teoría carente de base fisiopatológica para una enfermedad con origen cerebral. La migraña se origina por una alteración en la habituación cerebral a estímulos: los pacientes no se adaptan a factores como el estrés, la menstruación, el alcohol, los cambios climáticos o del sueño. ¿Qué relación tendría todo esto con un nervio comprimido? Ninguna”.

Esta técnica no es novedad, y desde la Sociedad están cansados de reiterar que carece de respaldo en estudios científicos. De hecho, lamentan haber estado advirtiendo durante una década que no hay pruebas científicas que apoyen el uso terapéutico de esta cirugía para la migraña. En este sentido, insisten en que ninguna entidad científica global avala las técnicas quirúrgicas propuestas para la migraña y que en los diez años que llevan alertándolo no se ha publicado ningún estudio nuevo que confirme, con bases científicas sólidas, la eficacia de estas cirugías.

Por todo ello, desde la SEN recomiendan a cualquier paciente al que se le proponga una cirugía para tratar su migraña consultar previamente con un neurólogo. No se aconseja a ningún paciente con migraña someterse a una cirugía para esta enfermedad, salvo que sea dentro de un estudio autorizado por un Comité Ético de Investigación (CEIM) reconocido por el Departamento de Salud de la comunidad autónoma correspondiente.

Ausencia de estudios en animales

El grupo de estudio de la SEN coordinado por el Dr. Belvis ha revisado toda la documentación científica publicada hasta la fecha y concluye que no existe evidencia suficiente ni necesaria para respaldar este tipo de técnicas quirúrgicas en la migraña. Señalan que los estudios presentados adolecen de deficiencias metodológicas importantes y carecen de una justificación biológica creíble que sustente un papel terapéutico de la cirugía en la migraña. Además, remarca que las guías internacionales actuales para el tratamiento de la migraña no hacen referencia a estas técnicas quirúrgicas por la falta de evidencia.

Asimismo, la cirugía para migraña fue objeto de debate en un simposio específico en 2023, durante el 17º congreso de la Federación Europea de Cefaleas (EHF) en Barcelona, donde se invitó a los defensores de estas operaciones. Tras el debate, y nuevamente, los neurólogos europeos rechazaron estas técnicas debido a la ausencia de evidencia científica.

Un hombre en Ciudad de México. (EFE/Sáshenka Gutiérrez)

Además, la SEN muestra desconcierto ante el hecho de que se ofrezca una cirugía en humanos sin que se haya realizado previamente investigación en animales. Este tipo de procedimientos deberían estar sujetos al mismo rigor científico que los fármacos y otros tratamientos. “Es preocupante que en esta cirugía se haya omitido completamente la fase experimental en animales, una etapa fundamental en cualquier investigación médica”, enfatiza.

“En el congreso, una cirujana austríaca exhibió testimonios en vídeo de dos pacientes operados. Sin embargo, eso no puede considerarse evidencia científica. Solicitar que dos pacientes confirmen mejoría tras una operación no prueba nada. Sería como si alguien dijera que cada vez que sufre migraña hace el pino y le pasa: no por ello se recomendaría a todos hacerlo. Lo prioritario es realizar un estudio riguroso”, explica el Dr. Belvis.

Por estas razones, el neurólogo concluye que “una cirugía debe contar con el mismo nivel de evidencia científica que un medicamento. Esto implica ensayos clínicos controlados, revisados por comités éticos y con la participación de neurólogos especializados en cefaleas. Hasta ahora, ninguno de los estudios publicados cumple estos criterios: no se han comparado con placebo ni con tratamientos farmacológicos eficaces”.

Además, invitan a quienes apoyan esta cirugía a promover un ensayo clínico sólido, aprobado por las correspondientes agencias regulatorias y supervisado por neurólogos expertos, como los integrantes de la International Headache Society. Incluso en Estados Unidos, los propios neurólogos cuestionan esta técnica devido a su falta de fundamento y consistencia fisiopatológica.”

Scroll al inicio