Karlos Arguiñano desvela el método para cocinar conejo sin que la carne quede dura: un componente sencillo que modifica su textura y realza el sabor.
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La carne de conejo destaca por ser una de las opciones más saludables: con bajo contenido graso, alta en proteínas y adecuada para quienes buscan una alimentación equilibrada sin sacrificar el sabor. Sin embargo, su cocción es delicada y un exceso puede arruinar el plato.
Karlos Arguiñano (77) ha detallado en su programa: «El conejo se endurece si se cocina más de 35 minutos, el secreto está en el vino blanco». Su técnica, como suele ser habitual, reside en la simplicidad.
Este ingrediente ha formado parte de la gastronomía tradicional española por siglos, siendo común en guisos rurales, arroces y platos al ajillo. Además, ofrece versatilidad al poder prepararse al horno, a la plancha o en salsa.
Entre sus beneficios principales está que posee menos grasa que el pollo y el cerdo, y es una fuente destacada de vitamina B12, fósforo y potasio. No obstante, para disfrutar plenamente de su sabor, es fundamental controlar el tiempo de cocción con precisión.
Según Arguiñano, el punto está en no exceder el tiempo indicado. «El conejo es una carne delicada. Si se cocina en exceso, queda seca y pierde jugosidad. Lo ideal es mantenerlo entre 30 y 35 minutos a fuego medio, cubierto y con un poco de vino blanco», aclara.
El afamado chef vasco enfatiza que el vino blanco no solo aporta sabor, sino que ayuda a suavizar las fibras de la carne. «El alcohol se evapora, pero deja un aroma y una textura agradables. Es esencial usar un vino de calidad, el mismo que se bebería», agrega.
El secreto del vino blanco
Según Arguiñano, el vino blanco va más allá de un simple ingrediente aromático. Al combinarse con el calor y los jugos del conejo, genera una salsa ligera que conserva la ternura de la carne. Si se reemplaza por agua o se omite, la carne puede endurecerse y el sabor pierde intensidad.
«Siempre es recomendable cocinar el conejo con vino blanco o caldo de verduras. Nunca solo con agua. Y si es posible, dejar reposar tapado unos minutos antes de servir para redistribuir los jugos y lograr mayor suavidad», aconseja el chef.
Otro tip de Arguiñano es marinar el conejo previamente. Basta con dejar las piezas en reposo durante una hora junto a ajo, laurel, tomillo, un chorrito de vino blanco y algo de aceite de oliva. Este proceso no solo intensifica el sabor, sino también ablanda la carne.
El siguiente paso clave es el dorado inicial. «Es importante sellar bien los trozos antes de añadir el vino o caldo para conservar los jugos internos. Tras dorarlos, se baja el fuego y se termina la cocción lentamente. Esa es la diferencia entre una carne seca y una jugosa», explica.
El conejo guisado es un plato que remite a la cocina casera tradicional. En numerosos hogares españoles, se prepara los domingos acompañado de patatas fritas o arroz blanco. Arguiñano defiende preservar esta costumbre, adaptándola a los tiempos modernos.
«No es necesario complicarse. Con ingredientes básicos y cuidado, el conejo puede alcanzar calidad de restaurante. Lo fundamental es respetar el producto y no apresurarse», afirma.
El chef también subraya la relevancia de la sostenibilidad. Según sus palabras: «El conejo es una carne local, asequible y ecológica. Apostar por ella es apoyar nuestro territorio y una gastronomía más responsable».
El error más habitual: cocinarlo como pollo
Muchas personas, señala Arguiñano, suelen preparar el conejo igual que el pollo, pero esto es incorrecto. Aunque sean carnes blancas, el conejo requiere menos tiempo de cocción y un control más preciso del calor.
«El pollo resiste más calor. En cambio, el conejo debe tratarse con cuidado. Si se pasa diez minutos más, se seca y endurece. Por eso recomiendo hacer primero un sofrito suave, añadir el vino y tapar», explica el cocinero.
Ingredientes del conejo al vino blanco de Karlos Arguiñano
- 1 conejo troceado (aprox. 1,2 kg)
- 1 cebolla grande
- 4 dientes de ajo
- 1 pimiento verde
- 1 zanahoria
- 1 vaso de vino blanco (200 ml)
- 200 ml de caldo de verduras
- 1 hoja de laurel
- 1 ramita de tomillo
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra al gusto
Paso 1
Limpia el conejo, sécalo con papel absorbente y salpimienta al gusto.
Paso 2
En una cazuela amplia, calienta una cantidad generosa de aceite y dora los trozos de conejo en tandas hasta que estén bien sellados. Retira y reserva.
Paso 3
En el mismo aceite, sofríe la cebolla, los ajos, el pimiento y la zanahoria picados. Cocina durante unos 8 minutos a fuego medio.
Paso 4
Incorpora nuevamente el conejo, agrega la hoja de laurel y el tomillo, y mezcla bien.
Paso 5
Vierte el vaso de vino blanco y deja hervir durante 3 minutos para que el alcohol se evapore.
Paso 6
Añade el caldo de verduras, tapa y cocina a fuego medio-bajo durante exactamente 35 minutos.
Paso 7
Verifica el punto de cocción: la carne debe estar tierna, pero sin deshacerse. Si es necesario, incorpora un poco más de caldo.
Paso 8
Corrige la sal y pimienta, y deja reposar 5 minutos antes de servir.

