Comando Vermelho: el impacto de drones y fusiles extranjeros en la dinámica del crimen organizado en Brasil

Grupo de policías con un sospechoso, en foto en la calle. Están fuertemente armados y uniformados. El sospechoso lleva gorra, mira al suelo y está descalzo.

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

Las llamas y la muerte se apoderaron esta semana de las calles de dos favelas de Río de Janeiro tras un operativo policial masivo contra la banda criminal Comando Vermelho, que dejó un saldo de más de 120 fallecidos, incluyendo cuatro policías.

Esta es la operación policial con mayor número de muertos ocurrida en Brasil hasta ahora.

Organizaciones defensoras de derechos humanos califican esta intervención como una masacre y cuestionan su efectividad como estrategia de seguridad pública.

La cifra elevada de víctimas también fue objeto de críticas por parte del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, quien manifestó estar «horrorizado» por lo ocurrido en las favelas.

Respecto al armamento utilizado, destacan dos puntos principales.

El primero es la cantidad de fusiles confiscados. Oficialmente se informa de 93, pero el gobernador de Río de Janeiro, Cláudio Castro, llegó a mencionar más de 100.

El segundo aspecto es el empleo de drones armados por parte del Comando Vermelho para atacar a las fuerzas de seguridad.

Según el ex policía e investigador del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, Roberto Uchôa, este uso representa un cambio significativo en el tipo de enfrentamiento urbano que se desarrolla entre el Estado y el crimen organizado, tal como explicó a BBC Brasil.

Pero, ¿cómo consiguen estas armas en cantidades tan elevadas los grupos criminales? Y, ¿de qué manera los drones están cambiando el conflicto en las ciudades?

Publicación en la red social Instagram del gobernador del estado de Río de Janeiro, Cláudio Castro, que muestra una gran cantidad de fusiles incautados en una operación policial y logotipos de las policías estatales.

Fuente de la imagen, Instagram

Incremento en las incautaciones de fusiles

Aunque los fusiles son solo una pequeña proporción del total de armas confiscadas en Brasil, la cantidad de estos armamentos incautados ha crecido en los últimos años, según resaltan los investigadores Bruno Langeani y Natalia Pollachi en un artículo con datos inéditos publicado en septiembre en la Revista de Economías Ilícitas y Desarrollo.

El estudio examinó datos sobre decomisos de armas del período 2019-2023 en el país. En 2019 se incautaron 1.139 fusiles, cifra que aumentó a 1.650 en 2023.

Los expertos explican que este tipo de armamento es fundamental para que las organizaciones criminales mantengan su dominio territorial, intimiden a los residentes, se enfrenten a grupos rivales y puedan hacer frente con poder de fuego a la policía.

«Como consecuencia, las fuerzas estatales están obligadas a incrementar el uso de vehículos blindados y desplegar contingentes numerosos para ingresar a estas áreas, enfrentándose a menudo a fuertes resistencias armadas», detallan.

Dos policías militares uniformados y armados hacen una incursión en una favela de Río de Janeiro.

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images

Origen de los fusiles

Los investigadores identifican al menos tres fuentes para los fusiles: los fabricados legalmente en Brasil y desviados hacia el uso ilícito; los importados del exterior; y aquellos «fabricados» o ensamblados a partir de piezas que pueden ser tanto importadas como producidas localmente.

El estudio señala que las modificaciones legislativas durante el gobierno de Jair Bolsonaro relajaron las normas sobre quién puede adquirir armas en Brasil, incluyendo fusiles que antes, por su calibre, solo el ejército podía utilizar.

Además de fomentar el mercado legal, los expertos aseguran que se produjo un «significativo desvío» hacia el mercado ilegal.

«Durante cuatro años estuvo permitido que personas registradas como CAC (siglas para coleccionistas, tiradores deportivos y cazadores, en portugués) compraran fusiles. Una sola persona podía adquirir hasta 30 armas», explica Pollachi.

Infografía de cómo llegan los fusiles al crimen organizado en Brasil

Esto puede haber favorecido el desvío de armas hacia las organizaciones delictivas.

«No todos cuentan con acceso a redes de tráfico internacionales, pero cualquiera puede tener un familiar con ese registro en regla (con acceso a armas)», afirman.

Aunque en 2023 se endurecieron nuevamente estas leyes, quienes adquirieron armas antes no están obligados a devolverlas.

Un informe de la Auditoría del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) detectó que las autoridades no verficaban con rigor la información de los registros CAC, entre otras fallas.

Además, la Policía Militar de Río llevó a cabo un estudio basado en las armas incautadas en 2024 (sin relación con la operación actual) y constató que casi todas (94,7%) tenían fabricación extranjera, principalmente en Estados Unidos. Otros países señalados son Israel, Alemania, Austria y República Checa.

Una ruta común que identifican las autoridades es la importación legal de armas desde Estados Unidos a Paraguay para luego trasladarlas ilegalmente a Brasil.

Asimismo, se documentaron casos de envíos directos desde Estados Unidos a Brasil.

Otro canal involucra a empresas establecidas en países europeos. En diciembre de 2023, la agencia Reuters reportó operaciones de incautación de armas enviadas desde Europa para abastecer a grupos criminales en Brasil, realizadas por autoridades brasileñas y paraguayas.

Una empresa radicada en Paraguay era la encargada de importar armas provenientes de Croacia, Eslovenia y República Checa.

Armas fabricadas en un lugar clandestino en el suelo

Fuente de la imagen, Polícia Federal

Un aspecto llamativo en los datos sobre decomisos es que varias armas fueron registradas sin indicación de fabricante ni país de origen.

Para los expertos, esto puede deberse a la falta de capacitación del personal encargado del registro o a que se trata de armamento elaborado de forma clandestina.

Una forma de fabricación ilegal consiste en importar piezas sueltas desde Estados Unidos.

«Allí las piezas se venden con escaso control. Incluso existen kits para montar tu propio fusil sin número de serie», comenta Natalia Pollachi, del Instituto Sou da Paz.

Un sitio web revisado por BBC Brasil incluso promocionaba una «oferta de Halloween» para adquirir uno de estos kits por US$400.

También se fabrican armas con piezas artesanales. Antes esta producción era rudimentaria, pero en la actualidad se ha profesionalizado con componentes de mejor calidad.

Drones: una nueva dimensión en el conflicto

Cuando las fuerzas policiales ingresaron a las favelas el martes pasado, el Comando Vermelho reaccionó empleando, entre otros métodos, drones armados.

Roberto Uchôa, integrante también del Foro Brasileño de Seguridad Pública, indica que es la primera vez que se utilizan estos dispositivos contra el Estado.

«Lo que sucedió en Brasil demuestra que el campo de batalla ha cambiado; ahora la lucha se libra en el aire», afirmó Uchôa a BBC Brasil.

Para el especialista, el Estado ya no posee la supremacía del espacio aéreo urbano que tenía en el pasado, y las organizaciones criminales han adquirido tanto el acceso a drones como los conocimientos técnicos para convertirlos en armas.

El empleo de drones por parte del Comando Vermelho viene siendo monitoreado por la policía desde hace años.

Inicialmente, se utilizaban para transportar drogas y otros objetos dentro de cárceles o a través de las fronteras; posteriormente, para vigilar a bandas rivales y a las fuerzas de seguridad.

Sin embargo, ahora han alcanzado un nuevo nivel: su uso como armas capaces de arrojar granadas y bombas.

La inspiración, explica el investigador, proviene directamente del conflicto en Ucrania.

Drones FPV derribados en Ucrania, el 21 de octubre de 2025.

Fuente de la imagen, Anadolu via Getty Images

«Los ucranianos tuvieron que desarrollar drones económicos y de alta capacidad para contrarrestar el poder militar ruso. Hoy en día, la tecnología se difunde muy rápidamente entre países. Toda la información está disponible en línea», asegura.

Su utilización en América Latina no se limita a Brasil.

En México, grupos criminales como el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el cartel de Sinaloa han incrementado el empleo de drones.

El CJNG se adelantó en el armamento de drones con explosivo plástico C4 y metralla casera para atacar a rivales, institucionalizando esta capacidad con la creación de una unidad llamada Operadores de Drones.

Uchôa indica, sin embargo, que el conflicto ucraniano ya entró en una cuarta fase con el uso de drones «suicidas», dispositivos con perspectiva en primera persona guiados mediante gafas especiales.

Y, según él, esta tecnología podría llegar pronto a las organizaciones criminales brasileñas.

«Antes, los helicópteros policiales dominaban el espacio aéreo. Pero estos grupos delictivos entendieron que también pueden usar los cielos como campo de ataque», señala.

Desafíos en el combate y riesgos asociados

Según Uchôa, las fuerzas de seguridad aún carecen de soluciones efectivas para enfrentar estas nuevas amenazas.

Existen tecnologías que bloquean señales o permiten tomar control de drones, pero todas implican riesgos.

«Si se derriba un dron que lleva una granada, esta podría caer sobre una vivienda y causar la muerte de una familia. Es muy distinto a un campo de batalla, donde puede abatirse un dron sin preocuparse por daños colaterales».

Además, afirma que ya existen tecnologías que emplean fibra óptica para impedir interferencias sobre los drones.

El ex agente policial sostiene que el Estado debería aumentar la inversión en inteligencia e investigación, no solamente en enfrentamientos directos.

«No sirve esperar a la confrontación. Es necesario monitorear el mercado e identificar a quienes compran armas en grandes cantidades», propone.

Vehículos quemados en barricadas durante una operación policial en Brasil.

Fuente de la imagen, Reuters

Uchôa también observa en las operaciones policiales masivas una muestra de un ciclo que se repite desde décadas atrás: enfrentamientos que generan decenas de fallecidos, pero que no modifican la estructura delictiva.

«Es la misma película de hace 30 años, solo que ahora en mayor escala», critica, argumentando que la repetición de este tipo de operaciones indica que la estrategia no está dando resultados.

Para él, la verdadera base del poder del crimen organizado sigue siendo el armamento pesado junto al control territorial, que permite a las facciones dominar servicios e incluso influir en elecciones locales.

«El problema principal en Brasil es la proliferación de armas de fuego. Son ellas las que aseguran el poder del crimen y el temor en las comunidades», sostiene.

* Gráficos realizados por Caroline Souza, del equipo de periodismo visual de BBC News Brasil.

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