El cocinero televisivo más popular revela su técnica para preparar en casa unas castañas asadas perfectas, doradas y con una piel fácil de pelar.
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- Total: 30 min
- Comensales: 4-6
El otoño no solo implica paisajes cubiertos por hojas y la llegada del frío, sino también uno de los aromas más emblemáticos de esta estación: el de las castañas asadas. Ese olor característico que se extiende por las calles anuncia la aparición de los puestos de papel de estraza y el calor acogedor entre las manos.
Sin embargo, no es necesario salir para disfrutar de esta experiencia. Karlos Arguiñano detalla cómo conseguir unas castañas perfectas en el horno, con un consejo final que marca la diferencia.
El conocido chef vasco ha compartido una receta sencilla que nunca falla: castañas asadas crujientes por fuera, suaves por dentro y con una piel que se quita fácilmente. Y lo mejor, sin complicaciones ni equipos especiales. Solo se necesita una bandeja, un cuchillo y el horno.
El secreto del paño caliente
Arguiñano señala que el paso más crucial sucede al final del proceso, justo al sacar las castañas del horno. «El secreto para que queden perfectas es envolverlas en un paño limpio durante varios minutos», explica.
Este sencillo pero efectivo gesto tiene una razón: el vapor que emiten las castañas recién asadas ayuda a aflojar la piel. Así, se pelan con mayor facilidad y conservan el calor por más tiempo.
Según el chef, el fallo más común al preparar castañas en casa es dejar que se enfríen al aire libre, lo que endurece la piel y dificulta el pelado. «Envuelta en el paño, mantienen su jugosidad y son casi auto-pelables», añade.
Preparación previa antes de asar
Antes de meterlas al horno, Arguiñano insiste en un paso esencial: hacer un pequeño corte en cada castaña.
«Si no se hace, pueden explotar dentro del horno», advierte. El corte debe ser superficial, pero suficientemente profundo para que el vapor escape sin romper la cáscara.
También recomienda lavarlas bien con agua fría para eliminar restos de tierra o polvo. Esto no solo mejora la higiene, sino que también realza un sabor más limpio y natural.
Una vez listas, solo hay que colocarlas en una bandeja de horno. Se puede usar papel sulfurizado para facilitar la limpieza, aunque no es indispensable. «No manchan, pero así se cocinan de forma más uniforme», comenta el chef.
Tiempo ideal de asado
Con el horno precalentado a 200 grados, el tiempo de cocción adecuado está entre 20 y 25 minutos.
A mitad de cocción, el chef sugiere abrir el horno y mover ligeramente las castañas, para que todas se doren homogéneamente. Esto evita que unas queden crujientes y otras blandas.
El punto justo se reconoce fácilmente: la piel comienza a abrirse y adquiere un tono dorado. En ese momento, hay que retirarlas y aplicar el truco del paño.
Un toque de sal que realza el sabor
Aunque no es una práctica común, Arguiñano añade un detalle final: una pizca de sal sobre las castañas antes de envolverlas.
«La sal intensifica su sabor natural y las hace aún más sabrosas», asegura. Este contraste entre el dulce de la castaña y el toque salado en el exterior aporta un equilibrio ideal, especialmente cuando se sirven calientes.
El chef recuerda que las castañas son un producto estacional saludable, rico en fibra, potasio y vitamina C. Además, su bajo contenido graso las convierte en una opción adecuada frente a postres industriales o snacks procesados.
Cómo seleccionar las mejores castañas
El éxito de la receta comienza en la elección de las castañas.
Arguiñano recomienda escoger castañas grandes, pesadas y de tamaño homogéneo para que se asen uniformemente. Deben estar firmes, sin grietas ni manchas. Si al agitarlas suenan vacías o tienen la piel arrugada, indican que están secas o pasadas.
«Una castaña de buena calidad se nota al tacto, debe ser compacta y brillante», explica.
Consejo adicional: no comprar más de lo que se vaya a consumir en pocos días, porque pierden humedad con rapidez.
Conservación y congelación
Si quedan sobrantes, el chef sugiere varias formas para conservarlas.
Una opción es almacenarlas en la nevera dentro de un recipiente hermético, donde se mantienen frescas de dos a tres días sin problema.
Otra alternativa, más prolongada, es pelarlas y congelarlas. En el congelador, pueden durar hasta cuatro meses. Para consumirlas, basta descongelar a temperatura ambiente o darles un toque en el horno.
Otras formas de cocinar las castañas
Aunque el horno es la técnica más tradicional, Arguiñano propone otras opciones.
Una de las más prácticas es la freidora de aire, que permite resultados similares en tan solo 15 minutos.
También pueden cocinarse en microondas, siempre con el corte previo, en intervalos de tres minutos, removiendo entre cada ciclo.
Para variar, las castañas pueden hervirse o prepararse en almíbar, perfectas para postres o acompañamientos de carnes otoñales. Las castañas cocidas son, por ejemplo, una base excelente para cremas, purés y guarniciones con sabor dulce y textura suave.
Las castañas, un emblema del otoño
Para Arguiñano, asar castañas en casa es algo más que cocinar: es un ritual para disfrutar el momento.
«El aroma que dejan, el calor en las manos… eso es el otoño», dice el chef, que confiesa que cada año repite esta receta en su cocina familiar.
Más allá del gusto, las castañas asadas simbolizan la convivencia. Un alimento sencillo que une tradición, humildad y memoria. Y con este método, cualquiera puede revivir esa experiencia sin salir de casa.
Ingredientes de las castañas asadas de Karlos Arguiñano
- 600 g de castañas
- Sal (opcional)
Paso 1
Lava las castañas con agua fría para eliminar la tierra.
Paso 2
Haz un pequeño corte en cada castaña para evitar que revienten durante la cocción.
Paso 3
Dispón las castañas en una bandeja, pudiendo usar papel sulfurizado para facilitar la limpieza.
Paso 4
Ásalas en el horno precalentado a 200 °C durante 20 a 25 minutos.
Paso 5
A mitad de cocción, abre el horno y mueve ligeramente las castañas.
Paso 6
Cuando la piel se abra y tome un color dorado, retíralas del horno.
Paso 7
Espolvorea con una pizca de sal y envuélvelas en un paño limpio durante 10 minutos.
Paso 8
Pela las castañas mientras aún están calientes para que la piel salga con facilidad.
Paso 9
Consejo del chef: «Al envolverlas al salir del horno, se pelan solas y quedan mucho más tiernas», asegura Arguiñano.

