El fraile franciscano con mayor reconocimiento en YouTube prepara un guiso ligero que ha denominado «garbanzos cremosos», ideal para los primeros días frescos del otoño.
Más información: Calabacines gratinados: la receta ligera que preparo en otoño; nutritiva, lista en 20 minutos y que en casa disfrutan mucho
- Total: 45 min
- Raciones: 4
¿Extrañas los guisos de la abuela ahora que se acercan los días fríos? Si es así, Fray Ángel, el fraile franciscano que se ocupa de la cocina del Real Monasterio del Santo Espíritu en Gilet (Valencia), es justo quien puede ayudarnos a reconectar con la sencillez de los platos tradicionales.
Con pocos ingredientes modestos y métodos clásicos que no requieren equipamiento especial, este religioso recupera la esencia de la cocina de antes con preparaciones que reconfortan, nutren y expresan cariño en cada cucharada.
Para quienes se pregunten cómo un fraile logró ser un youtuber exitoso, hay que mencionar que alcanzó notoriedad durante el confinamiento, cuando empezó a cocinar en un canal con más de 400.000 suscriptores.
A través de esa ventana digital, cada lunes Fray Ángel cruza los muros del monasterio para ofrecer recetas simples y deliciosas que mantienen una máxima: lograr mucho con poco.
Los garbanzos de fray Ángel
En uno de los vídeos recientes compartidos con su audiencia, Fray Ángel explicó cómo preparar un «puchero suavecito» que ha llamado «garbanzos cremosos».
Se trata de un plato sencillo, donde unas verduras que acompañan a los garbanzos logran que estos se mezclen en una salsa cremosa, sabrosa y saludable.
En resumen, una receta inspirada en la cocina tradicional, perfecta para demostrar que con dedicación y algunos secretos, cualquiera puede elaborar un plato memorable.
Tres formas de preparar
Fray Ángel cocina su puchero usando métodos antiguos, en una olla grande de barro y a fuego lento, aunque él recomienda que se podría preparar más rápido usando una olla a presión. La clave en ambas técnicas es emplear 80 gramos de garbanzos secos por persona.
El tercer método consiste en utilizar garbanzos en conserva ya cocidos. Para esta opción, se calculan unos 200 gramos de garbanzos cocidos por persona y se adapta ligeramente la receta siguiendo las instrucciones que se proporcionan al final del artículo.
Independientemente del método seleccionado, los consejos de Fray Ángel garantizan que el resultado sea excelente.
El primero y principal consejo es que, si se cuecen los garbanzos en casa, nunca se les debe agregar agua fría porque «se asustan y mantienen ese susto hasta que los comes. ¡Y terminamos comiendo balines!». Por ello, toda el agua que se añada debe estar caliente.
Para lograr una textura cremosa en el puchero, el truco es triturar las verduras junto con un poco de pan tostado, ajo, pimentón y otras especias cuando los garbanzos ya están tiernos. Tradicionalmente, estos majados usan pan frito, pero con pan tostado el plato queda más ligero y con igual sabor.
Así, de forma sencilla se obtiene un plato económico y nutritivo. Así lo confirma el Informe sobre Legumbres, Nutrición y Salud de la Fundación Española de la Nutrición, que señala que los garbanzos aportan proteínas vegetales de alta calidad, fibra soluble, hierro, magnesio y folatos.
Esta legumbre es un alimento excelente dentro de la dieta mediterránea debido a su bajo contenido graso y su capacidad para mejorar la digestión cuando se acompaña de comino y aceite de oliva.
Ingredientes
- Garbanzos, 320 g (pesados en seco y remojados desde la noche anterior)
- Tomates, 2 unidades
- Cebollas, 2 unidades
- Pimientos secos, 2 unidades
- Pan tostado, 2 rebanadas
- Hojas de laurel, 2
- Ajos, 2 dientes
- Pimentón, 1 cucharada
- Cúrcuma, 1 cucharadita
- Comino molido, 1 cucharadita
- Sal, al gusto
- Aceite de oliva virgen extra, 30 ml
- Huevos, 2 unidades
Paso 1
Se comienza calentando el agua en la olla a presión. Cuando hierva, se añaden los garbanzos remojados y escurridos. Después, se incorporan los tomates enteros, las cebollas peladas, los pimientos secos y las hojas de laurel.
Paso 2
Se cierra la olla y se cuece durante 25 minutos (o el tiempo indicado por el fabricante). Al estar tiernos los garbanzos, se abre con cuidado la olla y se retiran las verduras junto con el laurel.
Paso 3
Las verduras se colocan en el vaso de la batidora, sin las hojas de laurel, y se añaden las rebanadas de pan tostado, los dientes de ajo, el pimentón, la cúrcuma, el comino y uno o dos cucharones del caldo de cocción. Se tritura hasta obtener una salsa homogénea y fina.
Paso 4
La salsa triturada se vierte de nuevo en la olla con los garbanzos. Se añade sal al gusto y se mezcla con cuidado. Luego, se lleva a ebullición durante 2 o 3 minutos para que los sabores se integren.
Paso 5
Con el fuego apagado, se añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra y se remueve suavemente para no romper los garbanzos.
Paso 6
Se sirve el potaje caliente en platos hondos o cuencos. En cada ración se coloca medio huevo cocido y, justo antes de llevar a la mesa, se termina con un último chorrito de aceite de oliva virgen extra.
La versión rápida
Mencionamos antes que, si se desea preparar el puchero de garbanzos en menos tiempo, una opción muy práctica es usar garbanzos de bote ya cocidos, que conservan gran parte de sus nutrientes y permiten completar la receta en menos de 30 minutos.
Para ello, se utilizan 200 gramos de garbanzos cocidos, bien escurridos, por persona. Primero, deben enjuagarse bajo agua tibia para eliminar el líquido de conservación y exceso de sal, y luego escurrirlos bien.
Seguidamente, se prepara el caldo base y el majado tal como en la receta tradicional, pero con menos agua. Se cuecen durante 10-12 minutos los tomates, cebollas, pimientos secos y laurel con una pequeña cantidad de agua o caldo vegetal.
Después, se retiran las verduras (apartando el laurel) y se trituran junto con el pan tostado, el ajo, las especias y parte del líquido de cocción hasta formar una salsa cremosa.
Finalmente, se incorporan los garbanzos escurridos a la olla con la salsa, se añade sal al gusto y se cocina todo junto a fuego suave durante 10 minutos. Justo antes de servir, se apaga el fuego y se añade un poco de aceite de oliva virgen extra, al igual que en la versión original.

