Mientras Europa se enfrenta a números históricos de visitantes y a crecientes riesgos climáticos, el plan busca equilibrar el crecimiento económico con la protección ambiental y el bienestar comunitario.
La sostenibilidad será el principio rector de la primera estrategia turística de la UE, según explicó el comisionado europeo Apostolos Tzitzikostas durante el Foro Global de Turismo en Bruselas.
“Sostenibilidad implica recortar las emisiones, tanto las asociadas a los desplazamientos hacia y dentro de los destinos. Pero también abarca la gestión responsable de los recursos, la conservación de los bienes culturales y naturales, y garantizar que el turismo impulse un desarrollo regional equilibrado en toda Europa”, afirmó el comisionado de Transporte Sostenible y Turismo durante el evento de dos días celebrado el lunes y martes.
Europa sigue siendo el destino turístico principal a nivel mundial, con 758 millones de visitantes previstos para 2024 — un sector que genera más de 20 millones de empleos y aporta cerca del 7% del Valor Añadido Bruto de la UE, es decir, alrededor de 807 000 millones de euros.
No obstante, el incremento en la cantidad de turistas genera inquietudes, sobre todo en España, Francia, Alemania e Italia, los cuatro países responsables de más del 60 % de las pernoctaciones europeas.
La distribución desigual de los viajeros y la estacionalidad del turismo ejercen también presión sobre la infraestructura, la vivienda, los recursos naturales y las comunidades locales.
“Estas tensiones amenazan con deteriorar la competitividad a largo plazo del turismo e incluso su aceptación por parte de los residentes locales”, advirtió el comisario griego.
Además, Tzitzikostas destacó la necesidad de una mayor adaptación al cambio climático, a las transformaciones geopolíticas y a la rápida evolución tecnológica — desafíos prioritarios para las ciudades y regiones europeas.
“Las decisiones que tomemos hoy garantizarán que los beneficios del turismo para las comunidades y economías locales sean mayores en el futuro”, remarcó.
Europa experimenta un calentamiento al doble del ritmo global. A medida que suben las temperaturas, aumentan también los riesgos, poniendo en peligro la infraestructura energética, la seguridad alimentaria, los ecosistemas y la salud pública.
Algunas ciudades europeas ya actúan frente a estos desafíos: Barcelona incrementa la plantación de árboles para mitigar el calor, Copenhague desarrolla sistemas de control de inundaciones que gestionan lluvias intensas, y en la costa holandesa se erigen barreras naturales para protegerse de la subida del nivel del mar.
Aun así, los expertos sostienen que se requieren inversiones mucho mayores para preparar las ciudades ante los efectos del cambio climático.
“Es imprescindible acelerar y optimizar nuestros esfuerzos”, señaló Luca Arbau, experto en adaptación y resiliencia climática de ICLEI Europe, en entrevista con Euronews.
Aunque la Comisión Europea carece de competencia directa sobre turismo, la segunda Comisión von der Leyen nombró por primera vez a un comisionado responsable de transportes y turismo, lo que refleja el compromiso creciente de la UE para enfrentar los retos del turismo masivo.
Recientemente, la Comisión completó consultas con ciudadanos, actores de la industria y otros grupos interesados para su próxima Estrategia Europea de Turismo 2026, que pretende abordar el “turismo desequilibrado” y fomentar un crecimiento sostenible en el bloque.
Si bien la UE no legisla directamente sobre turismo, influye en numerosos ámbitos que moldean el sector del viaje y la hospitalidad.
“Es clave comprender cómo decisiones que no forman parte formalmente de la política turística pueden afectar directamente al sector, a los viajeros y al costo final de los destinos”, afirmó a Euronews José Ramón Bauzá, fundador y presidente del Aviation and Tourism Forum y exdiputado europeo.
Bauzá, negociador principal del Parlamento sobre el Reglamento ReFuelEU de Aviación, destacó las normas sobre combustibles de aviación sostenibles como un ejemplo de legislación europea que impacta indirectamente el sector.
Otro ejemplo es el próximo Entry/Exit System, que establecerá nuevos requisitos para ciudadanos no pertenecientes a la UE que ingresen a Europa — un cambio que se prevé modifique los patrones y costos del turismo en el continente.

