La calabaza es un clásico de esta época: está en las ferias, en las ofrendas del Día de Muertos y en las cenas familiares. Y si hablamos de postres de temporada, el dulce de calabaza o calabaza en tacha se lleva todos los aplausos. Es de esos platos que apenas huelen en la olla ya te hacen salivar.

¿Qué calabaza conviene usar?
No cualquier calabaza funciona. La que mejor rinde es la cucúrbita, esa grandota que crece un montón y llega a pesar varios kilos. Su pulpa es firme, dulce y perfecta para chuparse los jugos del piloncillo y la canela.
Ingredientes (para 6 porciones)
- 1.5 kg de calabaza (en 6 trozos de aprox. 250 g)
- 250 ml de agua
- 780 g de piloncillo
- 250 g de canela en rama
- 600 g de caña fresca
- 6 guayabas enteras
(Si te gusta con más punch, podés sumar clavo de olor, anís estrellado o tejocote)
Preparación paso a paso
- Prepará todo: lavate bien las manos, limpiá la mesada y enjuagá cada ingrediente. Cortá la calabaza en trozos, pelá la caña y dejá las guayabas enteras o con un tajo en cruz.
- Hacé la miel: en una olla grande mandá el agua, el piloncillo y la canela. Dejá que hierva tranqui, moviendo cada tanto hasta que el piloncillo se derrita del todo.
- Sumá la calabaza y la caña: poné los trozos y dejalos que se cocinen despacio.
- Agregá las guayabas: cuando la calabaza ya esté medio blandita, incorporá la fruta. Bajá el fuego, tapá la olla y dejá que el perfume invada la cocina.
- Checá la textura: la calabaza tiene que quedar tierna pero no hecha puré. Ajustá el tiempo según lo que te guste.
- Dejá reposar: apagá el fuego y esperá a que baje un poco la temperatura. El almíbar se espesa y agarra un sabor espectacular.
Para disfrutarlo a lo grande
El dulce de calabaza se come solo, con un vaso de leche, arriba de una tostada o hasta con queso fresco. Es un postre humilde pero lleno de sabor, de esos que en cuanto probás decís: “esto me lleva directo a la cocina de mi abuela”.
Animate a hacerlo y vas a ver que, con cada bocado, la casa entera se llena de calor y memoria.
