Las claves
Cuatro de los cinco incendios más extensos en la historia de España han ocurrido entre 2025 y 2026, devastando más de 155.000 hectáreas.
En cabeza se sitúa el incendio de Burgohondo y Navaluenga, en Ávila, con más de 50.000 hectáreas dañadas, seguido por otros grandes incendios en Zamora, Galicia, León y Guadalajara.
Especialistas atribuyen la presencia de estos megaincendios a la acumulación de material vegetal, el despoblamiento rural y condiciones climáticas extremas.
El incremento de olas de calor y las temperaturas récord en años recientes están favoreciendo fuegos más intensos y difíciles de controlar.
Los incendios más grandes de España ya no se registran en periodos separados por décadas. Han sucedido en los dos últimos veranos.
Cuatro de los cinco fuegos que han consumido más hectáreas en el país se han producido entre 2025 y 2026.
En conjunto, han devastado más de 155.000 hectáreas. Esta área equivale a la superficie de la isla de Gran Canaria, que posee 1.556 kilómetros cuadrados, o a 218.000 campos de fútbol.
El incendio de Burgohondo y Navaluenga, en Ávila, que permanece fuera de control tras cinco días en combate, lidera la lista con más de 50.000 hectáreas afectadas, según los últimos datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS).
A esto se suman las 17.000 hectáreas quemadas en la sierra oeste de Madrid.
Después de Burgohondo, destaca el incendio de Molezuelas de la Carballeda del verano anterior, que afectó Zamora y León con 40.081 hectáreas consumidas.

En tercer lugar está el incendio del complejo formado por Larouco, Quiroga y Oencia, entre Galicia y León, que quemó 37.179 hectáreas en 2025. En cuarto lugar, el de La Mierla, en Guadalajara, que este verano alcanzó las 33.418 hectáreas devastadas.
Sólo un incendio anterior a 2025 figura entre los cinco mayores. Se trata del de Losacio, también en Zamora, que calcinó 32.528 hectáreas en 2022, hace apenas cuatro años.
La repetición de este tipo de incendios inextinguibles en los últimos dos años refleja con claridad el grave problema al que se enfrenta el país.
Los especialistas señalan tres factores clave para explicar esta situación: la acumulación de combustible en los bosques, el abandono del ámbito rural y condiciones meteorológicas cada vez más propicias para la propagación extrema.
«Estamos en la era de los incendios imposibles de apagar», afirma Víctor Resco, profesor de Ingeniería Forestal y Cambio Global en la Universidad de Lleida, en declaraciones para SMC España.
«Por mucha movilización de recursos que se realice, no siempre es factible atacarlos directamente ni extinguirlos mientras persisten ciertas condiciones climáticas y dinámicas del fuego», añade Cristina Santín Nuño, científica titular del CSIC.
Esto sucede en los incendios de Ávila, Madrid y Toledo, así como en el fuego de La Mierla, Guadalajara, ocurrido hace dos semanas. Los equipos intentan contener los frentes donde es posible, aprovechar cambios en el viento o el terreno y proteger las áreas habitadas.
Jesús S. Notario del Pino, profesor en la Universidad de La Laguna, señala otro factor: la presencia de viviendas y urbanizaciones en zonas forestales, que obliga a destinar recursos a evacuaciones y a la protección de núcleos poblacionales.
Notario también insiste en que la acumulación de vegetación es fundamental. «Lo que no se gestione por nosotros, lo gestionará el fuego», sintetiza el experto para SMC.
La reducción de biomasa, según el especialista, permitiría disminuir la intensidad de las llamas y ofrecer oportunidades para una intervención eficaz, aunque esta tarea resulta costosa y complicada de implementar a gran escala.

2025, el verano más cálido
Este cambio en la dinámica de los incendios coincide con una aceleración del calentamiento climático en España.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) indica que la temperatura promedio del país ha subido 1,75 grados desde 1961.
De hecho, los 12 años más cálidos del registro histórico han tenido lugar en el siglo XXI. En este contexto, 2025 fue el tercer año más caluroso desde que hay registros, igualado con 2024 y sólo superado por 2022 y 2023.
El verano de 2025, junto al de 2022, fue el más ardiente registrado. Cerca de un tercio de los días estivales presentó condiciones de ola de calor.
El análisis por décadas resulta aún más destacado. Entre 2011 y 2020, España sufrió 23 olas de calor, frente a las 11 o 12 de cada una de las tres décadas anteriores.
El promedio anual de días bajo estos episodios subió de seis a 14. Esto significa más del doble de tiempo expuesto a calor extremo.
Los meteorólogos sostienen que las olas de calor actuales son más frecuentes, prolongadas y también intensas.
Aunque el calor no origina directamente un incendio, sí que influye en su comportamiento.

Por esto, el Gobierno ha señalado el lunes y martes como días «clave» para enfrentar los incendios que aún avanzan en el centro y este del país antes de la próxima ola de calor, prevista para el miércoles.
Las altas temperaturas, la baja humedad y la falta de recuperación nocturna secan la vegetación, facilitando que las llamas se extiendan con mayor rapidez y fuerza.
Cuando estas condiciones coinciden con bosques extensos, abundante combustible y terrenos complejos, la capacidad de extinción puede verse sobrepasada.
«Es necesario asumir que estos episodios serán cada vez más frecuentes y peligrosos«, concluye Santín.

