
Fuente de la imagen, Plataforma por el Derecho a la Salud de Paraguay
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- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación 22 julio 2026
- Tiempo de lectura: 11 min
Cuando su hija María del Pilar fue ingresada de urgencia, Daniela Benítez se vio obligada a recorrer las calles de Asunción para conseguir un respirador, una cánula e incluso algodón que el equipo médico requería para su atención.
El costo por esos insumos y parte del equipo médico superó los US$800, un gasto que la familia tuvo que afrontar por cuenta propia. Ante la escasez de recursos, organizaron campañas de recaudación.
Llevaron a María del Pilar a la guardia de un hospital público en la capital paraguaya, presentando hemorragias nasales y bucales. Sufría una neumonía causada por tuberculosis, una enfermedad bacteriana que afecta principalmente a los pulmones.
"La situación sanitaria en Paraguay está empeorando constantemente", comenta Daniela, artesana de 62 años proveniente de la región occidental, que actualmente reside en Asunción.
Los inconvenientes en la atención de su hija no se limitaron a eso. Se sumaron también retrasos en la atención médica y problemas administrativos, además de la falta de insumos y equipamiento.
"Los hospitales cuentan con pocos médicos, y estos carecen de los insumos necesarios para brindar la atención requerida. Asimismo, están sobrecargados por la cantidad excesiva de horas de trabajo que enfrentan", explica Daniela.
Después de permanecer un año hospitalizada, María del Pilar falleció.

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"Vendió todo"
La experiencia de Daniela es tan solo una entre muchas otras que ponen en evidencia la crisis del sistema sanitario paraguayo.
Este problema, aunque no es reciente en el país, volvió a captar la atención internacional tras darse a conocer el caso del arquero de la selección paraguaya, Orlando Gill, durante el pasado Mundial.
La esposa del futbolista relató en sus redes sociales que su marido tuvo que vender incluso sus camisetas de fútbol para costear la atención médica que su hijo recién nacido necesitó tras un parto prematuro.
"Vendió todo. El uniforme de la selección Sub-20, sin poder guardarlo como recuerdo. Vendió prendas y sus botines. Literalmente, vendió todo", declaró Melissa Ávalos en Instagram.
Según Amnistía Internacional, Paraguay es uno de los países con menor gasto público per cápita destinado a salud.
El presupuesto asignado al sector salud representa el 4% del PIB, cifra inferior al mínimo del 6% recomendado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para garantizar cobertura universal.

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"Paraguay posee uno de los sistemas sanitarios más desiguales en toda Latinoamérica", afirma Patricia Lima, integrante de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social (Alames), una entidad civil dedicada al derecho a la salud con sede en este país sudamericano.
Gustavo Ortiz, director de Desarrollo de Servicios en el Ministerio de Salud, sostiene que las críticas al sistema público responden a un aumento en la demanda de atención, un desafío que están abordando.
Sin embargo, señala que se trata de incidentes "aislados" y no de un problema estructural.
"Existen dificultades puntuales, por ejemplo, en ocasiones se entrega una receta para un medicamento que debe ser retirado en la farmacia del hospital y, a veces, está agotado", detalla el funcionario.
Después de las protestas de octubre de 2025, los médicos de Paraguay volverán a convocar una huelga nacional de cinco días el próximo 24 de agosto para exigir mayores recursos para el sistema público.

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El sistema sanitario en Paraguay
El sistema de salud paraguayo se compone de instituciones públicas, privadas y mixtas.
En primer lugar, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social es responsable de garantizar la atención universal y gratuita. Los hospitales bajo su gestión atienden principalmente a quienes carecen de seguro médico.
El reto que enfrentan estos hospitales es enorme, dada la cifra oficial del Instituto Nacional de Estadística (INE), que indica que casi el 70% de la población no posee seguro médico y depende del sistema público.
Por otro lado, el Instituto de Previsión Social (IPS), entidad pública y autónoma, administra el Seguro Social financiado con aportes de trabajadores formales.
Los afiliados reciben atención en las clínicas del IPS o, en menor medida, en centros privados con convenio. Además, existen seguros específicos para sectores militar, judicial y policial.
Finalmente, el sector privado engloba aseguradoras, clínicas y sanatorios. Quienes disponen de seguros privados costosos también pueden ser atendidos en el sistema público.

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Un sistema fragmentado
"El sistema sanitario paraguayo está completamente fragmentado", confirma la doctora Rossana González, representante del Sindicato de Médicos de Paraguay.
Para González, a menudo se habla del sistema de salud, "pero en realidad no existe un sistema como tal, ya que no hay comunicación ni coordinación entre sus componentes, y en muchas ocasiones se duplican los presupuestos".
Lejos de Asunción, las carencias se vuelven aún más evidentes. En las zonas rurales, donde habitan campesinos e indígenas, más del 82% de la población carece de seguro médico.
Tal es el caso de Daniela, perteneciente a la comunidad indígena Nivaclé, ubicada en el Gran Chaco paraguayo, a unos 600 kilómetros de la capital y cercana a la frontera con Argentina.
Daniel Ortiz, del Ministerio de Salud, asegura que la atención fuera de la capital "ha mejorado considerablemente en comparación con años anteriores, cuando estaba muy centralizada en el área metropolitana".
"Estamos implementando un proceso de descentralización de la atención médica", afirma el funcionario.
Sin embargo, Daniela Benítez valora haber estado en Asunción y no en el Chaco al momento del internamiento de su hija.
"Si hubiéramos estado en el Chaco, mi hija no habría llegado con vida al hospital", afirma.
"Asignatura pendiente"

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El presidente paraguayo, Santiago Peña, reconoció en su informe anual que la salud pública sigue siendo el principal desafío de su gestión, a pesar de las inversiones en construcción hospitalaria en curso.
"En materia de salud, deseo hablar con la misma sinceridad de siempre: es nuestra gran asignatura pendiente. Así lo acepto públicamente", declaró Peña ante el Congreso a principios de julio.
"Mientras exista algún paraguayo sin acceso a atención sanitaria, me sentiré insatisfecho", añadió.
El gobierno, que ha anunciado una inversión superior a US$500 millones, intenta mediante el plan "Paraguay Sano" renovar hospitales, agregar ambulancias, mejorar equipamiento médico y digitalizar la gestión sanitaria.
No obstante, expertos del sector consideran insuficientes estas medidas para resolver la carencia de medicamentos e insumos, así como la sobrecarga de trabajo de los profesionales.
Según el Sindicato de Médicos del Paraguay, pese al incremento presupuestal, estos fondos no se han traducido en ajustes salariales acorde a la inflación ni en mejores condiciones laborales.
"Exigimos remuneraciones que reflejen la formación, preparación y riesgos que implica trabajar en el sistema público", señala González, representante médica.

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El estado de la sanidad pública contrasta con el buen desempeño económico del país, que cerró 2025 con un crecimiento del 6,6% del PIB, casi tres veces el promedio regional.
Sin embargo, Paraguay sigue entre las naciones latinoamericanas que destinan menos recursos al área sanitaria, con un gasto público equivalente al 4,1% del PIB, muy inferior al de sus vecinos.
Según el Informe de Inmunización de las Américas de la OPS de 2025, Uruguay lidera con un gasto público en salud del 6,3% del PIB, seguido por Argentina con un 5,8%.
La brecha se amplía aún más si se compara con Argentina, donde solo el 35% carece de seguro médico, mientras que en Paraguay casi el doble de la población depende exclusivamente del sistema público.

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Desde el Ministerio de Salud reconocen que existe un "desfase con respecto a la región" en términos de inversión, aunque atribuyen el problema no al bajo porcentaje de presupuesto sino a los mecanismos de gestión.
Debido a las limitaciones del sistema sanitario paraguayo, algunos pacientes optan por buscar atención en hospitales públicos de países vecinos.
"Estoy muy agradecida con Argentina por abrir sus servicios a los pacientes de mi pueblo", expresa Daniela, refiriéndose a la asistencia que reciben en la provincia de Formosa, al noroeste argentino, fronteriza con Paraguay.
Esta situación cambió en mayo de 2025, cuando el gobierno argentino de Javier Milei limitó el acceso sanitario a extranjeros sin residencia permanente.
Para Patricia Lima, de Alames, detrás de estas dificultades hay "gran sufrimiento" debido a la imposibilidad de acceder tanto a tratamientos básicos como complejos o altamente demandados.
Baja tributación, baja inversión
Paraguay es conocido mundialmente por su baja carga impositiva.
Su sistema tributario, caracterizado por la regla del 10-10-10, ha convertido al país en un destino atractivo para inversionistas de diversas regiones.
Esta regla establece que los tres impuestos principales —el IVA, la renta personal y la renta empresarial— aplican una tasa igual del 10%.
Tal esquema posiciona a Paraguay con la segunda presión fiscal más baja en América Latina, solo superada por Panamá, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos.
En medio de la crisis del sistema de salud, este modelo tributario ha sido cuestionado nuevamente, abriendo un debate sobre si una mayor recaudación mejoraría el financiamiento del sector y revertiría su deterioro.

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Sin embargo, no existe una solución sencilla.
La representante del Sindicato de Médicos señala que el tema resulta delicado para los paraguayos, pues aumentar impuestos no garantiza mejoras directas en la calidad de la atención sanitaria.
"Ningún paraguayo rechazaría pagar más impuestos si eso asegurara mejor atención médica. Pero nuestro principal problema es la corrupción", subraya González.
El funcionario del Ministerio de Salud responde a este señalamiento asegurando que existen "mecanismos internos de control" que permiten hacer denuncias de forma abierta y anónima.
Para la representante sindical, la resistencia a pagar impuestos se debe a la percepción generalizada de que esos fondos no se destinan a mejorar la situación.
"Al final, el resultado puede ser el mismo: hospitales sin medicamentos, sin equipamiento ni camas, pero con una población más empobrecida", añade.
En abril, el viceministro de Atención Integral a la Salud, Saúl Recalde, informó que Paraguay acumula una deuda de US$1.000 millones con proveedores, entre ellos empresas farmacéuticas que suministran medicamentos.
Polladas, rifas y donaciones
Pero los pacientes no pueden esperar a que se resuelvan los problemas políticos.
Por ello, en numerosos casos, son sus familiares quienes organizan desde "polladas" (ventas comunitarias y solidarias de pollo a la parrilla), hasta rifas y colectas, para evitar endeudamientos.
Para Patricia Lima, el sistema sanitario paraguayo no solo es segmentado y fragmentado, sino que además profundiza la precariedad social, "porque la enfermedad puede empujar a una persona a la pobreza".
"En Paraguay, mucha gente se endeuda para costear tratamientos médicos, por lo que el riesgo de empobrecimiento debido a enfermedades crónicas, agudas o accidentes es muy alto", afirma.

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En el caso de Daniela, su hijo organizó una rifa para recaudar fondos destinados al tratamiento de su hermana.
Para ello, contó con donaciones de compañeros de trabajo, amigos y vecinos que ofrecieron pertenencias personales para apoyar a la familia.
"Algunos donaron cadenas de oro para reunir el dinero y devolver los préstamos que habíamos solicitado para comprar la cánula y el equipo", relata Daniela.
Los especialistas advierten que el problema trasciende a los sectores más vulnerables.
"En Paraguay, cualquiera puede endeudarse o empobrecerse a causa de una enfermedad", concluye Patricia Lima.
Mientras espera un cambio, Daniela ha convertido su experiencia en una red de apoyo para pacientes y familias que atraviesan situaciones similares.
Su contribución consiste en abrir las puertas de la organización de artesanos, artistas y tejedoras Nivaclé en Asunción a quienes llegan desde el Chaco para tratamientos médicos, mientras esperan regresar a sus comunidades.
"Aquí nadie mendiga; simplemente reclamamos lo que nos corresponde. Ya hemos sufrido mucho, peleamos demasiado, pero no nos quedaremos callados", expresa.

