Junts confirma el fin de la senda de déficit con PP y Vox y constata que Sánchez carece de mayoría para continuar tras el 23-J

El ministro de Hacienda, Arcadi España, solo en el banco azul este jueves, ante la segunda derrota de su senda de estabilidad. Las claves

El Congreso ha vuelto a rechazar la senda de déficit planteada por el Gobierno, contando con los votos de PP, Vox, Junts y UPN, dejando a Sánchez sin los apoyos necesarios para aprobar sus Presupuestos.

Junts, fundamental para la investidura de Sánchez, se ha situado junto a la derecha, confirmando la falta de respaldo al Ejecutivo y bloqueando el marco presupuestario para 2027.

El Gobierno intentará superar este bloqueo mediante un recurso jurídico basado en un informe de la Abogacía del Estado, que permite presentar las cuentas públicas amparadas en el marco fiscal europeo.

Este rechazo pone de manifiesto el aislamiento del Ejecutivo y que la legislatura avanza hacia su fase final con una mayoría parlamentaria contraria a la continuidad de Sánchez.

El Congreso ha rechazado una vez más la senda de déficit del Gobierno con los votos de PP, Vox, Junts y UPN, la misma mayoría que hace un mes exigió la dimisión de Pedro Sánchez y la convocatoria de elecciones.

Con 176 votos en contra, 166 a favor y cinco abstenciones, se confirma por segunda vez en una semana que la Cámara no apoyará sus Presupuestos. Además, esto ratifica, un mes después de pedir su dimisión y elecciones, que el presidente afronta una mayoría contraria a su mandato que quiere impedir que siga gobernando.

La fecha del debate también refleja la situación política: el pleno extraordinario se celebró el 23 de julio, aniversario del triunfo del PP de Alberto Núñez Feijóo en las generales de 2023 tanto en votos como en escaños.

Aquella noche, Pedro Sánchez salió en el balcón de Ferraz para proclamar un «¡somos más!» que ahora suena vacío frente a la aritmética parlamentaria que se repite en el Congreso.

En ese momento, el jefe del Ejecutivo apostó todo a una amnistía para Carles Puigdemont para asegurar los votos de Junts. Tres años después, es Junts precisamente quien confirma la incapacidad para gobernar, sumándose con la derecha para tumbar el primer paso de los Presupuestos.

La derrota en la senda fiscal no solo paraliza el marco para los Presupuestos de 2027, sino que simboliza que el bloque que exigió su salida del poder mantiene una mayoría estable y que esta legislatura entra en su fase final con un Gobierno derrotado en números pero decidido a resistir.

La triquiñuela de 2024

A pesar de este doble rechazo, el Ejecutivo se aferra a una vía jurídica que le permitirá presentar unas nuevas cuentas públicas.

Un informe de la Abogacía del Estado, preparado específicamente en 2024, interpreta que existe un supuesto «vacío legal» en la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera (LOEPSF): tras dos rechazos, el deber constitucional de presentar Presupuestos no queda bloqueado.

De acuerdo con ese informe, si las Cortes no aprueban los objetivos de estabilidad, el Gobierno podría fundamentar sus cuentas en la última senda enviada a Bruselas y respaldada por el Consejo de la UE, aunque sea más restrictiva y no haya recibido el visto bueno del Parlamento.

Hacienda planea elaborar las cuentas de 2027 bajo ese marco europeo, evadiendo la negativa del Congreso a la senda presentada el miércoles pasado y ratificada el jueves.

Este avance se produce tras haber incumplido durante toda la legislatura el artículo 134 de la Constitución, que exige remitir las cuentas al Congreso antes del 30 de septiembre.

Ahora, con las elecciones generales a fin de legislatura cerca, el Ejecutivo pretende usar estas cuentas “como programa electoral”, según la portavoz del PNV, Idoia Sagastizabal, quien no obstante votó a favor del Gobierno.

Durante el debate, la representante vasca criticó que «hace una semana debatíamos lo mismo» y que desde entonces «no ha habido negociación con ningún grupo», calificando esto como «una estrategia errónea». Según ella, el Gobierno «no busca mayoría para los Presupuestos, sino simplemente superar este trámite y presentarlos como herramienta de marketing político«.

Este argumento reflejó el malestar de otros socios habituales, que ven en la persistencia de Moncloa con la misma senda una muestra de desafío más que un intento de acuerdos.

El debate

Desde el banco azul, el ministro de Hacienda, Arcadi España, se mostró franco desde el inicio de su intervención, reconociendo que «ya disponen ustedes de esta información porque debate ocurrió la semana pasada«.

España defendió el desequilibrio de las cuentas señalándolo como «responsable», ya que «casi todo el déficit de la Administración General del Estado proviene de la transferencia a la Seguridad Social por pensiones», intentando presentar la senda como una herramienta social.

Destacó que los recursos del sistema autonómico aumentarían «más del 8%» y que para los ayuntamientos el incremento superaría el 10% en 2027. Con esto, acusó a «la principal fuerza opositora» de preferir «la caída del Gobierno» en lugar de aumentar los recursos disponibles para las Comunidades.

Sin embargo, el portavoz del PP, José Vicente Marí, respondió con ironía: «Si nos ofrecen lo mismo, votaremos igual».

El diputado popular denunció que el Ejecutivo «viola la ley con tanta naturalidad que lo destacable sería que la cumpliera alguna vez», recordando que la LOEPSF demanda remitir un «nuevo acuerdo» de objetivos tras el primer rechazo, no repetir el mismo documento sin haber consultado al Consejo de Política Fiscal y Financiera ni al de entidades locales.

Marí acusó al ministro de «mantener la farsa de un Ejecutivo inviable» que presenta una senda «con el voto en contra de la mayoría» y la «práctica unanimidad de las Comunidades en contra».

Respecto al aumento de recursos, espetó que el Gobierno «no propone un mayor margen fiscal, sino más endeudamiento«.

La crítica más contundente llegó desde Junts, por medio de Josep Maria Cruset.

«La misma propuesta que hace una semana, la misma de hace un año y la misma de hace dos años», resumió, agregando que «presentan lo mismo para obtener lo mismo».

Cruset reprochó al Gobierno que no haya publicado en año y medio los datos de ejecución presupuestaria. «Ahora aparecen porque ya aprobaron los Presupuestos de Cataluña, una estafa con los votos de ERC«, afirmó, señalando que de cada 100 euros presupuestados para Cataluña solo llegaron 58 en 2025.

«Quieren que votemos en contra de los catalanes, como harán otros», señaló, refiriéndose a PSC, ERC y Comuns. «No contarán con nosotros, no participaremos en esta vergüenza«.

‘Somos menos’

En este contexto, la senda fallida establecía un déficit del 1,8% del PIB para las administraciones públicas en 2027, con un 1,5% para la Administración central, un 0,2% para la Seguridad Social y un 0,1% para las Comunidades, mientras que las entidades locales deberían mantenerse en equilibrio.

Ese era el marco para finalizar la triple prórroga presupuestaria que el Gobierno arrastra desde el inicio de la legislatura.

Pero estos dos rechazos establecen ahora un escenario más complejo: un Gobierno sin mayoría para aprobar su senda fiscal, pero decidido a seguir adelante con sus cuentas gracias a una triquiñuela jurídica creada hace dos años que le permite hacerlo de manera artificial.

La imagen de este 23 de julio, el tercer aniversario de las elecciones del forzado «¡somos más!», es la de un Sánchez que comprueba semanalmente que, en realidad, ya somos menos, sostenido únicamente por una interpretación creativa de la LOEPSF y abandonado de hecho por Junts, aliado ahora con PP y Vox.

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