La importancia del papel de aluminio en técnicas modernas para el robo de smartphones

Cómo el papel de aluminio se ha convertido en el mejor aliado para el robo de smartphones

El método para robar ‘smartphones’ ha evolucionado con la utilización de un artículo cotidiano en la cocina, el papel de aluminio, que permite fabricar una jaula de Faraday impidiendo que el dispositivo sea rastreado por geolocalización, aunque esta técnica elemental no garantiza el éxito absoluto.

«El papel de aluminio puede silenciar casi por completo un teléfono móvil», ha afirmado a Europa Press el gerente global de Operaciones de Consumo de Panda Security, Hervé Lambert. «Es algo básico en física. El aluminio es conductor de electricidad y, al cubrir por completo el dispositivo, funciona como una jaula de Faraday básica que reduce o bloquea la señal de la red móvil, GPS, WiFi y Bluetooth».

La jaula de Faraday es una caja metálica diseñada para impedir la entrada de señales electromagnéticas, inventada en 1836 por el científico británico Michael Faraday. Un ejemplo común en la actualidad es el horno microondas.

Esta técnica casera para evitar que los ‘smartphones’ transmitan sus señales se hizo conocida tras la octava edición del Pirata Beach Festival en Gandía, cuando la Unidad de Intervención Policial localizó a un individuo con una docena de teléfonos envueltos en papel de aluminio, según reportó el diario Levante.

No obstante, Lambert aclara que, aunque funcionen, estas jaulas hechas con papel de aluminio no son completamente seguras: «Una abertura, un pliegue mal sellado o incluso una sola capa pueden permitir filtraciones, especialmente en zonas con buena cobertura», detalla.

Tampoco elimina el sistema de rastreo, lo que implica que «tan pronto como el ladrón quite el envoltorio, abra la bolsa, encienda el teléfono o falle la protección, el dispositivo podrá reconectarse y ejecutar comandos pendientes«.

Frente a la posibilidad de recuperar un móvil sustraído, el experto en seguridad cibernética recomienda denunciar el robo a las autoridades con el número IMEI, bloquear la tarjeta SIM o eSIM del dispositivo y conservar la cuenta de Google o Apple, dado que estas acciones complican su reventa y activan protecciones como el bloqueo por activación.

«El papel de aluminio puede ganar tiempo para el delincuente, pero también puede volverse en su contra cuando el móvil vuelva a emitir señal», concluyó Lambert.

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