El 36% de los afectados por violencia laboral en España no presenta denuncias debido al temor a represalias.

El silencio de víctimas y testigos impide sancionar más de la mitad de los casos; en un 56% no se inicia expediente disciplinario y en el 46% no hay amonestación, según estudio de CCOO

Esta práctica es más común de lo que se podría imaginar, y está camuflada en ciertas actitudes y comportamientos por parte del empleador - crédito archivo Colprensa

Más de un tercio de las personas que sufren violencia laboral en España no comunica a nadie su experiencia en el puesto de trabajo. El temor a represalias y la creencia de que denunciar es inútil son los principales obstáculos, según el informe Violencia laboral en España elaborado por la Fundación 1º de Mayo, el centro de estudios vinculado al sindicato CCOO.

La investigación, basada en una encuesta representativa de 1.000 individuos, indica que el 35,7% de las víctimas directas no informa sobre las conductas violentas ante ninguna instancia. Entre aquellos que presencian esta violencia, el silencio es aún más común: el 44% decide no comunicar lo que ha presenciado. En conjunto, el 39,5% de víctimas y testigos mantiene un silencio absoluto frente a la violencia en el ámbito laboral.

PUBLICIDAD

El texto señala que el miedo a las represalias y la sensación de inutilidad de la denuncia constituyen las causas principales del silencio, mencionadas por el 36,1% de quienes no informan. Le sigue la desconfianza hacia la dirección de la empresa, citada por el 34,4%. Un dato relevante es que el 27,9% de quienes no denuncian admite no saber cómo hacerlo. También influyen la falta de confianza en la representación legal de los trabajadores, el temor directo hacia el agresor y la normalización o trivialización de la violencia como parte del ambiente laboral.

El informe denomina este fenómeno en los testigos como “efecto espectador”: quienes observan una conducta violenta suelen inhibirse o trasladar a otros la responsabilidad de intervenir, lo que fortalece la cultura del silencio dentro de las organizaciones.

PUBLICIDAD

Casi la mitad de los casos finaliza sin amonestación

Al buscar apoyo, las víctimas mayormente lo hallan fuera de los canales formales. El entorno familiar y las amistades obtienen la valoración más alta en apoyo percibido (5,4 sobre 7), seguidos por los compañeros y compañeras de trabajo (4,2). Ambos son los únicos vínculos que superan el punto medio de la escala. La dirección de la empresa, con un puntaje de 2,6 sobre 7, se encuentra al mismo nivel que las administraciones públicas (2,3) y las asociaciones sin fines de lucro (2,3). Cuando se realiza un reporte formal, los receptores principales son los superiores directos (30,1%), los departamentos de recursos humanos (21,7%) y la representación legal de los trabajadores (14,6%).

CNT denuncia que Cruz Roja pretende “resolver con dinero” un caso de acoso laboral: “Se niegan a readmitir a la empleada”.

Las consecuencias de este silencio generalizado conducen a la impunidad. En un 56,3% de los casos de violencia laboral no se abre expediente disciplinario alguno, y en un 46,3% no se aplica ni siquiera una amonestación verbal o escrita. El estudio de la Fundación 1º de Mayo indica que esta laxitud en las sanciones consolida entornos de impunidad que mantienen el riesgo para toda la plantilla.

PUBLICIDAD

Conductas que perjudican la salud mental sin mecanismos para actuar

Los impactos sobre la salud de quienes permanecen en estos entornos son severos. El 93,5% de las personas expuestas a ambientes laborales violentos manifiesta un deterioro de su salud mental, con un 60% que lo considera grave. El 64,3% de víctimas directas afirma que la violencia ha deteriorado considerablemente su continuidad en el empleo, y uno de cada cinco contempla la posibilidad de abandonar su trabajo.

El silencio también se alimenta por la carencia de medidas preventivas. El 47% de los trabajadores consultados afirma no contar con, o desconocer la existencia de, un protocolo específico contra el acoso sexual en su empresa, pese a que su implementación es obligatoria por ley. El 36,9% de quienes enfrentan ambientes violentos desconoce si la violencia está incluida en la evaluación de riesgos de su empresa, y un 25,9% asegura que directamente no está contemplada.

PUBLICIDAD

Scroll al inicio