La presidenta del Banco Central Europeo indica en una entrevista exclusiva con Euronews que es «evidente que debemos contar con un activo europeo» que el mercado reconozca como seguro y líquido, y que pueda competir con Estados Unidos.
Christine Lagarde ha valorado positivamente la propuesta presentada por el gobierno español sobre endeudamiento conjunto, señalando a Euronews que representa el inicio de un debate razonado y basado en argumentos, dejando atrás posturas del tipo «ni pensarlo», en medio de las difíciles negociaciones del próximo presupuesto europeo.
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«Resulta muy positivo que una nación como España plantee una propuesta y la ponga sobre la mesa para su análisis. Ahora corresponde a los demás señalar qué partes aceptan y cuáles no, y cómo podrían resolverse esas diferencias. Creo que es importante avanzar,» afirmó a Euronews.
El jueves, el ministro de Economía español, Carlos Cuerpo, expuso una iniciativa de endeudamiento común valorada en 850 000 millones de euros anuales ante sus homólogos.
En declaraciones aparte a Euronews, Cuerpo indicó que la propuesta podría generar ahorros millonarios en costes de financiación y mitigar la fragmentación del mercado. Expresó su esperanza de que esta iniciativa despierte un debate técnico.
Durante décadas, los responsables políticos europeos han contemplado la creación de un instrumento permanente que permita a la UE emitir deuda supranacional avalada por todos los estados miembros para financiar prioridades conjuntas.
El complejo panorama geopolítico y la urgente necesidad de rearmar Europa a un ritmo sin precedentes desde la Guerra Fría han revitalizado esta discusión.
«Está claro que necesitamos también un activo europeo que pueda competir con bonos del Tesoro estadounidense, por ejemplo; la forma de implementarlo, cómo manejar el riesgo moral y cómo se asignan los resultados, son cuestiones por definir,» añadió.
Sus declaraciones reflejan las del ex presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, quien elaboró un influyente informe recomendando a Europa recaudar 800 000 millones de euros adicionales para transformar profundamente la economía europea o, de lo contrario, enfrentar una «agonía prolongada». Draghi propuso que esta financiación combine inversión pública y privada.
Ante la pregunta sobre las enormes cantidades involucradas, Lagarde evitó citar cifras específicas, aunque recordó que la UE ya había accedido a los mercados en una escala similar con su plan de recuperación post-pandemia, que incluía la histórica emisión de 750 000 millones de euros en deuda conjunta para reactivar la economía europea tras la COVID-19.
«Esa fue, aproximadamente, la cifra,» mencionó. «La Comisión acudió a los mercados, nosotros participamos facilitando el proceso como agentes, y la emisión tuvo sobredemanda.»
En términos financieros, una emisión de bonos con sobredemanda indica que la cantidad solicitada por los inversores superó la oferta, un indicio de sólida confianza y apetito por ese activo.
Lagarde agregó que un mercado de capital europeo robusto, capaz de mantener el capital europeo invertido dentro de Europa en lugar de en Estados Unidos, exigiría alta liquidez.
«Solo menciono que para desarrollar un mercado de capitales se requiere profundidad, liquidez y atraer el ahorro hacia ese mercado. También se necesita un instrumento, el cual podría ser uno solo, o bien una versión o mejora de este,» explicó.
Un grupo de países denominados ‘frugales’, encabezado por Berlín y La Haya, ha manifestado que no avalará más endeudamiento conjunto, argumentando que el fondo de recuperación post-COVID fue una excepción y no la regla.
No obstante, la UE ya emite deuda común a través de su programa SAFE, mediante el cual la Comisión Europea obtiene financiamiento en nombre de los estados miembros para el rearme europeo en condiciones financieras más ventajosas.
Lagarde afirmó que cualquier debate europeo debe realizarse desde la búsqueda de consenso entre los 27 estados miembros, evitando posturas inflexibles de antemano o del tipo «ni pensarlo», argumentando que los retos actuales han cambiado las bases de esta discusión.
«Las circunstancias han cambiado y eso debería llevar a los líderes de los distintos estados miembros a evaluar y atender sus inquietudes. Negarse rotundamente no es el mejor enfoque. Lo adecuado es analizar qué riesgos son excesivos y cómo pueden gestionarse,» concluyó.
Mientras el canciller alemán Friedrich Merz ha señalado que más endeudamiento común es inaceptable, el presidente francés Emmanuel Macron ha insistido en que no debe haber temas prohibidos en la discusión.

