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Información del artículo
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- Autor, Andy Crier
- Título del autor, BBC News
- Fecha de publicación 7 horas
- Tiempo de lectura: 8 min
«Simplemente es un partido de fútbol», afirmó con firmeza el entrenador de la selección Argentina, Lionel Scaloni, cuando le consultaron sobre la semifinal del Mundial 2026 entre su equipo e Inglaterra.
Quizás eso sea cierto. Es solo un encuentro de fútbol, aunque se trata de una rivalidad que se extiende a lo largo de varias generaciones.
Inglaterra frente a Argentina por un lugar en la final de la Copa del Mundo. Icónico. De época. Un clásico. Resulta complicado hallar palabras que hagan justicia a un evento de semejante dimensión.
Este miércoles en Atlanta, Lionel Messi se enfrentará a Inglaterra por primera vez en su carrera, mientras los actuales campeones mundiales intentan evitar que los «Tres Leones» de Thomas Tuchel pongan fin a seis décadas de desilusiones.
Se trata de una rivalidad mundialista que comenzó en 1962 y ha estado marcada por goles memorables, polémicas y expulsiones desde entonces.
Por la «Mano de Dios» y el «Gol del Siglo».
Pero no solo es una rivalidad deportiva. Los conflictos políticos, especialmente relacionados con la Guerra de las Malvinas/Falklands en los años 80, han influido notablemente en la relación entre ambos países.
Tanto jugadores como hinchas argentinos continúan recordando aquel conflicto a través de canciones vinculadas al fútbol.
Previo a uno de los partidos más trascendentales en la historia de Inglaterra, BBC Mundo revisa la rivalidad mundialista entre estas dos selecciones.
Puede resultar sorprendente para algunos que, de los cinco encuentros disputados en Copas del Mundo, Inglaterra posea la ventaja en el historial, aunque ha pasado mucho tiempo desde su última victoria relevante.
Desde el último enfrentamiento mundialista en Corea-Japón 2002, los jóvenes de ambos países probablemente no recuerden esta rivalidad, por lo que conviene repasar su historia.

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Chile 1962: Inglaterra 3-1 Argentina
(Rancagua, Chile – fase de grupos)
Un encuentro sencillo en comparación con lo que ocurriría después.
Los tantos de Ron Flowers, Bobby Charlton y Jimmy Greaves otorgaron a Inglaterra una ventaja decisiva de 3-0, antes de que Argentina consiguiera un gol de consolación en los instantes finales.
Ambos equipos cerraron la fase de grupos con una victoria, un empate y una derrota, aunque Inglaterra accedió a la siguiente fase gracias a una mejor diferencia de goles.
Los «Tres Leones» serían eliminados posteriormente por Brasil en cuartos de final.

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Inglaterra 1966: Inglaterra 1-0 Argentina
(Londres, Inglaterra – cuartos de final)
¿Fue este el encuentro que dio origen a la rivalidad futbolística entre ambos países?
Probablemente.
Las dos selecciones se midieron en cuartos de final en un partido que Argentina aún sostiene como injusto, al considerar que el gol decisivo de Geoff Hurst estuvo en fuera de juego.
No obstante, esa fue solo una parte de la controversia.
El capitán argentino Antonio Rattín fue expulsado al minuto 33 luego de dos faltas cometidas en un lapso de tres minutos.
Primero, una zancadilla a Bobby Charlton; luego, la negativa a cesar de protestar ante el árbitro alemán Rudolf Kreitlein.
El partido se interrumpió por casi ocho minutos debido a que Rattín rehusó abandonar el campo.
Inglaterra soportó un encuentro marcado por una tensión extrema. El seleccionador inglés Alf Ramsey llegó a calificar al equipo argentino como «animales» y prohibió que sus jugadores intercambiaran camisetas con los contrincantes.
George Cohen, defensor inglés y campeón en 1966, rememoró en 2009 para The Guardian: «Entrar fuerte al balón está bien. Pero hubo otras cosas más ruin: escupitajos, tirones del cabello por detrás, jalones de orejas. Intentaban intimidarnos. Cuando vieron que no lograrían imponerse así, cometieron algunos de los excesos más serios que he presenciado».
Añadió: «Es una lástima que no mostraran el fútbol que podían jugar. Podrían habernos vencido, pero solo si se limitaran a jugar y demostrar sus habilidades».
Se cree también que este partido impulsó la introducción de las tarjetas amarilla y roja, que se usaron por primera vez en el Mundial de México 1970; antes, los árbitros solo daban advertencias verbales.
Durante años, Rattín -fallecido este sábado a los 89 años- afirmó que se negó a salir porque no entendía lo que le decía el árbitro.
«El árbitro (Rudolf) Kreitlein no nos sancionaba nada. Pedí un intérprete para comprender la protesta, pero no me hizo caso y al final me expulsó», dijo a la revista El Gráfico.

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México 1986: Argentina 2-1 Inglaterra
(Ciudad de México, México – cuartos de final)
Maradona contra Inglaterra, en el Mundial de 1986.
La «Mano de Dios». Un instante inolvidable.
Este partido de cuartos se disputó apenas cuatro años después de la Guerra de las Malvinas/Falklands, por lo que ya no era solo una rivalidad en el fútbol, sino que también se sentían fuertes tensiones políticas.
Los medios y buena parte de la opinión pública argentina presentaron el choque como una forma de expresar su resentimiento por ese conflicto.
Por su parte, los medios británicos contribuyeron a alimentar animosidad con un lenguaje de claro tinte nacionalista.
Lourdes Heredia, corresponsal de BBC World Service presente en el Estadio Azteca, recordó:
«Mi padre dudaba que sus ‘princesas’ quisieran ir al partido por miedo a enfrentamientos entre aficionados argentinos e ingleses. Mi madre no lo dudó, lo vio como una oportunidad única».
Ese encuentro dejó una imagen imborrable para la generación de hinchas ingleses: Diego Maradona adelantó a Argentina contra Inglaterra… usando la mano.
El número 10 saltó para disputar un balón con el portero Peter Shilton, pero, sin ser detectado, tocó el balón con el puño y marcó. De haber existido VAR entonces…
Pero no existía.
Para ser justos con Maradona, minutos después anotó probablemente el mejor gol en la historia de los mundiales: corrió medio campo evadiendo a varios defensas ingleses, superó a Shilton y marcó para el 2-0.
Heredia agregó: «Cuando vivía en Argentina, casi siempre hablaban de la Mano de Dios, lo que hace olvidar que el segundo gol fue simplemente espectacular, casi increíble».
Gary Lineker, delantero inglés y goleador de aquel Mundial, redujo la diferencia al final, pero no fue suficiente. Inglaterra quedó eliminada en una de las eliminaciones más controvertidas.
Maradona tardó hasta 2005 en pedir disculpas, que Shilton rechazó.
Para agravar aún más la herida inglesa, Argentina venció luego a Alemania Occidental en la final para coronarse campeona del mundo.

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Francia 1998: Argentina 2-2 Inglaterra
(Argentina ganó 4-3 en la tanda de penaltis. Saint-Étienne, Francia – octavos de final)
Un partido que David Beckham nunca podrá olvidar.
El encuentro será recordado principalmente por la patada de Beckham a Diego Simeone y su consecuente expulsión.
Antes de eso, Gabriel Batistuta y Alan Shearer anotaron penales para sus equipos; luego Michael Owen marcó uno de los mejores goles ingleses en un Mundial tras una espectacular carrera para poner el 2-1.
Owen superó a la defensa argentina en un mano a mano y definió con mucha calidad. Más adelante, una jugada de estrategia permitió a Javier Zanetti empatar el encuentro antes del descanso.
Tras la expulsión de Beckham, Inglaterra se defendió con coraje y hasta creyó haber ganado cuando Sol Campbell anotó de cabeza en el minuto 81, aunque el gol fue anulado por falta en ataque.
El partido se resolvió desde los penales, y luego de los fallos de David Batty y Paul Ince, Argentina ganó. Sin embargo, fue eliminada en la ronda siguiente por Países Bajos.
Para alimentar aún más la rivalidad, Simeone admitió un año después: «Digamos que el árbitro cayó en la trampa».
Agregó: «Fue difícil que no lo hiciera, porque me dejé caer muy bien, y en situaciones así el nerviosismo es enorme».
Simeone señaló en esa entrevista que la exagerada caída convirtió una tarjeta amarilla en roja: «en realidad, la sanción correcta debería haber sido amarilla».

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2002: Argentina 0-1 Inglaterra
(Sapporo, Japón – fase de grupos)
Este partido es recordado como la redención de Beckham.
El capitán inglés anotó el único gol del partido desde el punto penal, tras una falta sobre Michael Owen cometida por Mauricio Pochettino, actual entrenador de Estados Unidos.
Actualmente, los medios argentinos debaten si realmente fue falta o si Owen simplemente se dejó caer al pisar Pochettino.
Después de empatar con Suecia en su primer partido, esta victoria fue vital para los «Tres Leones».
Un empate sin goles contra Nigeria en el último partido de grupo permitió a Inglaterra avanzar, mientras que Argentina, que cerró con un empate 1-1 frente a Suecia, quedó eliminada antes de los octavos por primera vez desde 1962.
Inglaterra venció a Dinamarca en octavos y luego cayó ante Brasil en cuartos, víctima de una genialidad de Ronaldinho.
El periodista de BBC Phil McNulty señaló: «El imponente Sapporo Dome fue testigo de la redención de Beckham y del equipo inglés en el Mundial de 2002 en Japón».
Según McNulty, las tensiones aún latentes entre las selecciones, debido a la expulsión de Beckham contra Argentina en 1998 y la dolorosa eliminación en penales, convirtieron el partido en una ocasión llena de emoción y presión.

