Las claves
El diputado de Més per Mallorca, Vicenç Vidal, ha solicitado a sus compañeros de Sumar que eviten viajar a las Baleares durante sus vacaciones debido al saturado turismo que padece el archipiélago.
Vidal ha señalado que Baleares soporta una presión aproximada de dos millones de visitantes mensuales y ha destacado el incremento de la desigualdad en las islas.
En la reunión interna de Sumar, se ha reivindicado la continuidad de la coalición en el Gobierno y se ha subrayado la prioridad de enfocarse en políticas de vivienda para los próximos Presupuestos Generales.
Los líderes de Sumar han insistido en la lucha contra la corrupción y en diferenciar su gestión política con respecto al PSOE, destacando la integridad y eficiencia de su espacio.
Vicenç Vidal, diputado de Més per Mallorca —formación que integra el grupo parlamentario de Sumar—, ha planteado una solicitud inesperada a sus compañeros: que no visiten las islas Baleares en su periodo vacacional.
«Me gustaría invitaros a Mallorca, pero no lo haré», afirmó con firmeza durante la reunión de coordinación interna del grupo político.
Vidal advirtió a la dirección del grupo que el modelo turístico de las islas «ha alcanzado un punto de colapso», recordando que el archipiélago recibe casi dos millones de visitantes al mes.
«Ni siquiera Japón», añadió el diputado para ejemplificar la presión turística que, en su opinión, sostiene Baleares.
Sin embargo, Japón registra una cantidad significativamente mayor de turistas en términos absolutos: el país asiático recibió más de 42 millones de visitantes internacionales el año anterior, con un promedio superior a tres millones por mes.
«La desigualdad alcanza niveles nunca vistos», manifestó al referirse a la situación en las islas.
En este contexto, el representante mallorquín alertó que, por primera vez, hay «personas que trabajan y aún así son pobres», por lo que instó a sus compañeros a enfocar sus esfuerzos políticos prioritariamente hacia este sector para consolidar y recuperar su base de apoyo.
Sumar se reivindica
La reunión de cierre de curso sirvió para evaluar la situación de la coalición. Los participantes coincidieron en defender la permanencia de Sumar en el Consejo de Ministros, a pesar del «momento complicado» y «crítico» reconocido por miembros del Ejecutivo, como el titular de Derechos Sociales Pablo Bustinduy.
Durante la valoración de recientes escándalos políticos, se evidenciaron diferentes matices en los discursos. Mientras el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, atribuyó las crisis al «lawfare», el líder de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, se mostró más contundente al exigir sanciones «para quienes han corrompido y se han aprovechado de las instituciones».
Por su parte, Bustinduy defendió la gestión y la imagen de su espacio político frente a las dificultades del socio mayoritario, el PSOE, sobre cuyos casos de corrupción se hizo un comentario superficial.
«Somos transparentes, honrados y efectivos», concluyó el ministro, buscando trazar un límite con el PSOE. «Superemos toda resignación», añadió antes de requerir al grupo parlamentario que concentre toda su fuerza política en la negociación de las cuentas públicas.
Según destacó Antonio Maíllo, estos Presupuestos Generales deben servir para «penalizar a quienes intentan bloquear» y tendrán como prioridad única las políticas de «vivienda, vivienda y vivienda».
En este encuentro estratégico de fin de ciclo también participaron la ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, Mónica García; la portavoz parlamentaria y nueva coordinadora ejecutiva de Movimiento Sumar, Verónica Martínez Barbero; Alberto Ibáñez (Compromís) y Aina Vidal (Comuns), entre otros representantes clave de la coalición.

