
Fuente de la imagen, Getty Images
Información del artículo
-
- Autor, Atahualpa Amerise
- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación 11 julio 2026Actualizado 12 julio 2026
- Tiempo de lectura: 7 min
Noruega disputó este sábado contra Inglaterra su lugar en la semifinal de la Copa del Mundo 2026.
Aunque cayeron 1-2 frente a los ingleses en la prórroga, los noruegos demostraron una actuación colectiva sobresaliente durante el Mundial, con jugadores destacados como Erling Haaland, Martin Ødegaard y Alexander Sørloth.
Su resultado inesperado suscita una interrogante ineludible.
¿Cómo logra un país con apenas 5,6 millones de habitantes, donde el fútbol tiene menor protagonismo en comparación con los deportes de invierno, rivalizar al nivel de las potencias mundiales?
Cabe destacar que el fútbol no es una excepción: Noruega lleva varias décadas generando algunos de los mejores deportistas en disciplinas como atletismo o esquí.
Los hermanos Ingebrigtsen revolucionaron el mediofondo mundial, Karsten Warholm hizo historia al romper dos veces el récord mundial de 400 metros con vallas; Johannes Høsflot Klæbo dejó huella en el esquí de fondo y Aleksander Aamodt Kilde se consolidó como referente en esquí alpino de velocidad.

Fuente de la imagen, Getty Images
Es un hecho que los noruegos están altamente representados en disciplinas élite, y la explicación puede residir, en parte, en la forma distinta en la que conciben el deporte: una filosofía conocida como idrettsglede.
Este término, complejo de traducir, se suele describir como «el placer del deporte», aunque significa algo más profundo.
«Es ese goce del deporte, pero unido a una gran ambición», explica a BBC Mundo Tore Øvrebø, director de élite de Olympiatoppen, el centro noruego de alto rendimiento.
Pero, ¿en qué se basa exactamente esta filosofía? ¿Y qué tanto explica el ascenso sorprendente de la selección noruega y la aparición de una de las generaciones futbolísticas más dotadas en la historia nacional?
Qué es el idrettsglede
Más allá de una táctica o método de entrenamiento, el idrettsglede representa una filosofía integral; es una manera particular de entender el deporte.
Se fundamenta en una creencia arraigada en la cultura local: los niños deben practicar deporte motivados por el deseo propio, no por la obligación o presión para ganar.
Sin embargo, ese disfrute, señala Øvrebø, no significa abandonar la excelencia: «No es únicamente diversión; es diversión unida a ambición y eso hace que sea aún más gratificante para quienes tienen grandes metas».
El idrettsglede, aclara, no está diseñado para formar exclusivamente atletas de alto nivel, sino que ha sido parte de la identidad noruega durante generaciones.
«Muy pocos en Noruega practican deporte por obligación. Es una actividad recreativa, y desde sus inicios se basa en el voluntariado», afirma.

Fuente de la imagen, Getty Images
Øvrebø detalla que padres, entrenadores y clubes locales forman parte de un modelo donde el deporte se ve como una actividad comunitaria, relacionada también con la salud y la vida al aire libre.
Para apoyar esto, cuentan con numerosas instalaciones deportivas que municipios y autoridades públicas han construido y mantienen durante décadas en todo el país.
La intención es permitir que cada niño o niña elija la disciplina que prefiera, proporcionar los recursos en la medida posible y, especialmente, aguardar a que sea el propio menor quien desarrolle su motivación y sueños.
«Solemos retrasar la profesionalización hasta los 15 o 16 años, y el proceso es gradual», indica Øvrebø.
Antes de esa edad, «no forma parte de la cultura deportiva noruega abordar el deporte con un enfoque profesional ni obsesionado con resultados y desempeño», aclara.
Esto se debe a que cada niño madura a su propio ritmo.
«Algunos participan solo por el aspecto social y otros porque quieren ser los mejores del mundo; en ciertos casos, esa ambición surge temprano», añade.
En definitiva, el objetivo es que el impulso provenga del interior de cada niño con potencial deportivo.
Según Øvrebø, los jóvenes noruegos entrenan porque disfrutan y desean explorar sus límites, no para cumplir con las expectativas externas.

Fuente de la imagen, Getty Images
Cuando se le pidió una recomendación para otros países, respondió con una frase que sintetiza el idrettsglede.
«Dejen a los niños en paz. Permitan que jueguen, se diviertan y retrasen la presión deportiva».
«Cuando un niño juega bien al fútbol, siempre alguien dice ‘este es el nuevo Messi’ o ‘el nuevo Haaland’, y eso les quita el disfrute porque deben cumplir los sueños ajenos», concluye.
Cómo se traduce en normas específicas
El idrettsglede se refleja en regulaciones que protegen el deporte infantil para que los niños disfruten sin la presión de la competencia.
Estas reglas están incluidas en la Carta de Derechos del Niño en el Deporte y en las Disposiciones sobre el Deporte Infantil, que todos los clubes afiliados deben cumplir.
El propósito es que los niños compitan, pero sin obsesionarse con resultados y rendimiento desde temprana edad.
«Los niños compiten mucho porque les encanta, pero las reglas no afectan al nivel competitivo, sino a los rankings y resultados, que posponemos para más adelante», explica Øvrebø.
Las tablas de resultados y rankings solo se utilizan a partir del año en que los niños cumplen 11, y sólo cuando es adecuado.
Además, los menores no pueden participar en campeonatos nacionales, europeos o mundiales antes de los 13 años, y los torneos regionales suelen comenzar a los 11.
Los niños más pequeños compiten únicamente dentro de su localidad, y luego pueden expandirse a municipios cercanos a medida que crecen.

Fuente de la imagen, Getty Images
«Procuramos que los niños estén juntos, practiquen deporte por placer y compitan en grupos pequeños en un entorno local», resume el director de Olympiatoppen.
Además, el sistema reconoce el derecho del niño a decidir cuánto entrenar y cuántas disciplinas practicar, adaptando la actividad a su edad y madurez.
«Todo se basa en la motivación del propio niño y su impulso interno», sintetiza Øvrebø.
Esto es posible gracias a la amplia red de clubes locales, instalaciones municipales y entrenadores voluntarios en toda Noruega.
Como resultado, la participación es muy alta: nueve de cada diez niños entre 6 y 12 años practican al menos un deporte organizado, según la Confederación Deportiva Noruega.
Qué tiene que ver con Haaland y la selección
Pero, ¿cuánto influyen estas normas orientadas a incrementar el placer del deporte infantil en la formación de talentos?
Al consultar a Øvrebø, aclara que atribuir el éxito de Haaland, Ødegaard o Sørloth sólo al idrettsglede sería simplificar demasiado.
«En realidad, el motivo es que son buenos futbolistas», comenta con un toque de humor.

Fuente de la imagen, Getty Images
Aunque no considera que el idrettsglede sea la única razón del talento noruego, opina que esta filosofía crea condiciones ideales para desarrollar las capacidades de los atletas.
Primero, el sistema asegura que casi todos los niños tengan acceso a practicar deportes.
«Esto implica que la base potencial de talentos se acerca al 100%», señala.
Esto se logra gracias a las instalaciones públicas, los clubes locales y costes accesibles para las familias, lo que elimina barreras y amplía la base.
Para Øvrebø, el factor más relevante es el psicológico.
«La forma en que organizamos el deporte infantil genera motivación interna: los niños no entrenan por presión externa sino por deseo propio», reafirma.
Así, los jóvenes talentos disfrutan en primer lugar por compartir con otros niños y, después, por descubrir su potencial deportivo.
Øvrebø opina que esta filosofía, que acompaña a muchos deportistas a lo largo de sus carreras, ha impregnado a la selección noruega actual.

Fuente de la imagen, Getty Images
Recuerda que en años anteriores el equipo no lograba clasificarse para grandes torneos y, en partidos clave, los jugadores parecían bloqueados por la presión.
«Estaban nerviosos, temían cometer errores y sentían el peso de las expectativas», rememora.
De este modo, el avance de Haaland y sus compañeros podría estar vinculado al idrettsglede.
«El seleccionado, el cuerpo técnico y los jugadores lograron recuperar ese disfrute del deporte que siempre estuvo presente, pero que antes no sabían trasladar a los escenarios más importantes», afirma.
Considera que esta generación noruega ha reencontrado la razón verdadera para jugar al fútbol: «No lo hacen por obligación, sino para descubrir su máximo potencial», subraya.
«Finalmente han hallado la fórmula para vivir plenamente el idrettsglede, aplicando todo su talento, resistencia, fuerza y años de preparación para el bien del equipo. Han conseguido manifestarlo y hacerlo funcionar en el escenario más grande posible».

