Convoca a partidos, organismos e individuos a «unirse más allá de sus diferencias ideológicas» frente a «un Gobierno corrupto»

Santiago Abascal, presidente de Vox, instó este miércoles a partidos políticos, entidades e integrantes de la sociedad civil a «organizarse sobrepasando las diferencias ideológicas» para enfrentarse a «un Gobierno corrupto que ha arrebatado la soberanía al pueblo» y conseguir, «entre todos», unas «elecciones rápidas, limpias y libres». Durante su alocución en los cursos de verano de la Universidad CEU en El Escorial (Madrid), defendió la realización de un referéndum para que la ciudadanía decida sobre las políticas migratorias implementadas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, como la regularización de inmigrantes y el proceso de «nacionalizaciones masivas».
Abascal ya había solicitado en otras ocasiones una consulta popular para debatir temas como el acuerdo de Mercosur, la reforma constitucional que eliminó el término «disminuidos» o la situación de las centrales nucleares. Ahora ha vuelto a reivindicar el uso de un «principio irrenunciable, escasamente mencionado en la política española»: el principio de «que decida la nación».
«Las decisiones trascendentales requieren consentimiento y, en España, hace mucho que esas grandes decisiones no se someten a consulta. Primero, el consentimiento para unas elecciones inmediatas que deberían haberse celebrado hace tiempo por higiene democrática, no por cálculo electoral o capricho. Y segundo, que España decida, tal como nuestras leyes lo contemplan».
El dirigente de la derecha conservadora subrayó que el artículo 92º de la Constitución «establece que los españoles pueden ser consultados mediante referéndum para decisiones políticas especialmente relevantes». Rememoró que esto ocurrió en 1986 con el referéndum sobre la entrada en la OTAN, «pero desde entonces no ha sucedido nuevamente». «Se han adoptado decisiones políticas muy importantes sin consultar a la totalidad de los españoles. Se ha dado por sentado que elegir listas electorales en cada proceso era suficiente. No propongo nada fuera de la Constitución, simplemente pido que se cumpla también en este aspecto», añadió.
«Que decida la nación»
Desafió además a Sánchez con estas palabras: «Quien teme a la pregunta sobre las políticas migratorias o las energéticas que determinan el futuro de un país, en realidad, teme la respuesta de la ciudadanía, que seguramente no coincidirá con los intereses y programas políticos». Subrayó: «Que decida la nación, porque ella no ha tomado estas decisiones», refiriéndose a lo que calificó como una «invasión migratoria».
Tras concluir el ciclo electoral autonómico y consumados los cuatro pactos regionales con el PP en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, Abascal propuso una gran alianza «que trascienda un partido» y que esté fundamentada en «el sentido común organizado». «Un sentido común sin filiación política» y que «es responsabilidad de todos».
Ante ello, señaló que «Pedro Sánchez y su mafia están modificando radicalmente el modo de obtener la nacionalidad y la modalidad de voto por correo desde el extranjero», a través de la denominada Ley de Nietos, una disposición adicional de la Ley de Memoria Democrática que permite otorgar pasaporte español a descendientes de españoles de origen, y que ya han solicitado 2,5 millones de personas residentes fuera del país, de las cuales 600.000 han recibido respuesta favorable.
Abascal valoró este proceso como «una alteración del censo llevada a cabo por un Gobierno corrupto en el que nadie puede confiar ni creer». Denunció que se trata de «un golpe silencioso a las reglas del juego con efectos difíciles de medir». «No se necesita un tanque para torcer la democracia ni para robar la soberanía del pueblo. Basta con sobres sin control y censos desprotegidos para que eso suceda», advirtió.
«Regalar la nacionalidad como una baratija»
«Nuestra nacionalidad no puede entregarse como una baratija al primero que pase, y mucho menos a quienes no se identifican con nuestros valores culturales y políticos ni podrán comprometerse jamás a aceptarlos o respetarlos».
Por este motivo, convocó a «todas las instituciones, a todos los partidos y a la sociedad civil», en lo que consideró que «no es una cuestión ideológica, sino algo que pueden respaldar partidos muy distintos», para lograr «un cambio político con tribunales independientes que juzguen sin ser señalados o insultados por el ministro de turno, con un Parlamento que controle al Gobierno y no un Gobierno que interrogue a la oposición sin responder jamás, con una prensa que pregunte y no sea comprada o atemorizada, con una universidad que fomente el pensamiento y el debate sin cancelar a quienes piensan diferente, con unas Fuerzas de Seguridad que acaten la ley y no estén obligadas a obedecer órdenes políticas y con un pueblo consultado conforme a lo que prevé nuestra Constitución, y con un gobierno que se someta a urnas transparentes».

