Esperan detener el viento para controlar el incendio que ha causado 12 fallecimientos en Los Gallardos

Una casa calcinada en el incendio de Los Gallardos, Almería Las claves

El incendio en Los Gallardos ha provocado 12 fallecimientos, con la mayoría de las víctimas siendo extranjeras, convirtiéndose en el más letal ocurrido en España durante el siglo XXI.

Más de 500 miembros de los equipos de emergencia y 22 aeronaves trabajan arduamente contra las llamas, que han obligado a evacuar a más de 1.400 personas y han consumido más de 3.500 hectáreas.

El fuego avanzó con gran velocidad debido al viento y la configuración del terreno, afectando áreas de difícil acceso y sorprendiendo a grupos que intentaban escapar.

Se está investigando la posible causa del incendio, que podría ser la caída de un cable de tensión, presuntamente por falta de mantenimiento; la Unión Europea ha ofrecido asistencia y está monitorizando la región mediante satélites.

Los equipos que combaten el incendio en Los Gallardos continúan trabajando «al límite», según informó el consejero de Presidencia, Salud y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz.

Más de 500 efectivos y 22 aeronaves «están esforzándose al máximo» desde el viernes para controlar un fuego que ha causado 12 muertes y se desplaza desde el jueves por terrenos escabrosos y condiciones que dificultan su extinción.

«Esperamos que hoy sábado y durante la noche el viento disminuya y que los profesionales puedan avanzar con maquinaria pesada y técnicas específicas de control del fuego», declaró Sanz durante su última comparecencia el viernes en el Puesto de Mando Avanzado.

Lo que inicialmente fue considerado un incendio «de cuneta» terminó siendo el más mortal registrado en España en este siglo. El presidente andaluz Juanma Moreno lo calificó como «una tragedia enorme».

Aunque aún falta la confirmación a través de pruebas de ADN, se da por hecho que la mayoría de los fallecidos son extranjeros, principalmente británicos y belgas, entre ellos al parecer un español.

Las muertes ocurrieron en dos grupos que fueron sorprendidos por la intensidad del fuego y su avance vertiginoso en un área que la Junta describe como una «ratonera».

Un primer grupo de cuatro personas fue encontrado dentro de un vehículo con el volante en la derecha, lo cual sugiere que son de nacionalidad británica. Intentaban huir de los diseminados del pueblo de Bédar.

Un segundo conjunto de nueve personas trataba de ponerse a salvo atravesando una rambla en dirección equivocada, cayendo en una «trampa mortal». De ellos, siete murieron y dos lograron sobrevivir.

Otra víctima hallada fue una ciudadana francesa, encontrada dentro de su automóvil.

Tanto Juanma Moreno como el consejero Antonio Sanz han resaltado que el trágico desenlace pudo haberse producido porque no se siguieron o no se concedió importancia a las indicaciones de los servicios de emergencia.

La rápida intervención de la Policía, la Guardia Civil, las autoridades locales y los vecinos ayudó a contener la cifra de fallecidos en un incendio que Moreno describió como una «bomba de relojería».

Más de 1.400 personas fueron evacuadas en toda el área potencialmente amenazada por las llamas, impulsadas por vientos erráticos en zonas difíciles de acceso. Cerca de 193 afectados fueron alojados en dos albergues. Desde ayer, localidades como Lubrín permanecen confinadas.

Además de Bédar, se evacuaron el municipio de Alfaix y varias pedanías de Los Gallardos: Almocáizar, El Chocolate, Los Collados, Fuente del Albarico, Los Pinos, La Serena, y el complejo turístico Miraflores. Las llamas llevaron a cerrar nuevamente la autovía A-7 entre los kilómetros 709 y 714.

La Guardia Civil inspecciona la zona afectada por el incendio

Por otra parte, existen 23 personas desaparecidas, aunque las autoridades aclaran que esto no implica necesariamente que estén fallecidas y confían en localizarlas pronto. Desde ayer, la Guardia Civil recorre cortijos y viviendas en la zona calcinada buscando posibles afectados.

Ocho personas resultaron heridas. Cuatro con lesiones graves fueron trasladadas en helicóptero a la Unidad de Quemados del Virgen del Rocío en Sevilla, mientras que los demás fueron atendidos en el hospital Torrecárdenas de Almería.

Se trata del incendio con mayor número de víctimas mortales en España durante el siglo XXI, superando al registrado en Riba de Saelices (Guadalajara) en 2005, que causó la muerte de once miembros del retén de extinción.

Para encontrar un número mayor de muertes, hay que remontarse a 1984, en Roque de Agando, La Gomera, otra zona montañosa donde fallecieron 20 personas debido a la orografía que también actuó como «trampa mortal».

Además de las víctimas, se contabilizan más de 3.500 hectáreas quemadas hasta la tarde de ayer. Esta cifra seguirá en aumento durante los días que se empleen para extinguir el fuego en una zona especialmente compleja.

El siniestro en Los Gallardos comenzó alrededor de las 15:00 horas del jueves, presuntamente provocado por la caída de un cable de tensión perteneciente a un poste cuya propiedad y estado están siendo investigados.

Red Eléctrica y Endesa han descartado ser propietarios de esta instalación caída sobre la carretera N-340A, cerca de áreas rurales dispersas en un entorno de matorral y zonas abruptas, a pocos kilómetros de la costa almeriense.

La hipótesis inicial, adelantada en exclusiva por EL ESPAÑOL, indica que el cable pudo romperse debido a la tensión y viento, cayendo sobre la barrera de la carretera y causando chispas. Tampoco se descarta que la ruptura se debiera a falta de mantenimiento. Se trata de un cable doble de aluminio trenzado con alma de acero y sin cubierta plástica.

15 kilómetros recorridos en pocas horas

En cuestión de horas, impulsado por vientos fuertes, altas temperaturas y baja humedad, el fuego avanzó cerca de 15 kilómetros, amenazando núcleos de vivienda, cortijos y el camping de Los Gallardos. Al inicio, se propagó a velocidades de entre 2 y 3 kilómetros por hora, algo considerado «una auténtica locura» por fuentes del Infoca consultadas por EL ESPAÑOL.

«Se desplazó muy rápidamente, con vientos muy fuertes y una velocidad excepcional«, declaró el consejero Antonio Sanz.

Las lluvias intensas de invierno, que facilitaron el crecimiento del pasto en primavera junto con las recientes olas de calor, funcionaron como un combustible ideal.

Las llamas se propagaron por un terreno con «infinitos diseminados y numerosos barrancos, donde actuar es complicado», según Sanz. En definitiva, se dieron las condiciones para que ocurriera una «ratonera», generando gran temor entre los vecinos.

Desde el viernes, en el operativo trabajan más de 460 efectivos con 124 vehículos, incluyendo 21 retenes del Infoca, 137 bomberos forestales, 10 grupos especializados y 4 brigadas de refuerzo (BRIF). La Unidad Militar de Emergencias desplegó 220 efectivos y 70 vehículos; la Guardia Civil aportó 160 agentes, 52 vehículos, 2 helicópteros y 2 drones. En total, el dispositivo aéreo suma unas 30 unidades.

El presidente de la Junta de Andalucía viajó hasta la zona desde Sevilla, donde estaba programada la toma de posesión de los consejeros del nuevo Gobierno el viernes por la mañana.

Dicho acto fue suspendido, pero por la tarde se realizó de forma telemática y en privado para «no interrumpir el funcionamiento habitual del Ejecutivo autonómico», que continuaba en funciones hasta ayer.

La Junta decretó tres días de luto oficial, desde la medianoche del viernes hasta la noche del domingo.

Por la tarde, llegó a Almería el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y las condolencias fueron expresadas desde toda España y Europa. El Rey Felipe VI manifestó su «profunda consternación» desde la Academia General del Aire y del Espacio en San Javier.

Así mismo, la Unión Europea ofreció asistencia para afrontar el incendio forestal y activó el servicio de cartografía satelital Copernicus para vigilar la evolución de las llamas y evaluar los daños provocados.

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