Las entidades combinan pagos en efectivo con cuentas remuneradas para retener más dinero de los usuarios y fidelizarlos ante un mercado cada vez más competitivo

La competencia entre los bancos para captar nuevos clientes ha cambiado su enfoque. Durante años, las campañas comerciales se dirigían a un objetivo claro: atraer nóminas mediante una bonificación en efectivo. La propuesta era sencilla: domiciliar ingresos a cambio de un incentivo económico.
Esta táctica, no obstante, ha evolucionado. Las entidades financieras ya no se limitan a ser el banco donde el cliente cobra su salario o pensión. Buscan, además, captar sus ahorros. Para conseguirlo, combinan dos incentivos en una sola oferta: una bonificación por domiciliar la nómina junto con una remuneración por el dinero depositado en la cuenta.
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BBVA, Deutsche Bank, Banco Sabadell, Unicaja y, más recientemente, Bankinter y Kutxabank, son algunas de las entidades que han apostado por este modelo. Este cambio refleja una nueva forma de competencia: brindar una oferta más completa que permita al cliente obtener un ingreso inicial por trasladar su nómina y, simultáneamente, rentabilizar sus ahorros durante un período definido.
Mejoran las ofertas
“Los bancos han comprendido que pagar únicamente por la nómina ya no resulta suficiente. El cliente compara opciones, cambia de entidad con mayor facilidad y exige una compensación real. Por eso surgen ofertas más completas, que combinan incentivos inmediatos con rentabilidad para los ahorros”, comenta Cristina Casillas, especialista del comparador financiero HelpMyCash.com.
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La cantidad que un cliente puede alcanzar depende de varios factores: el monto de la nómina, el volumen de ahorro mantenido en la cuenta y el cumplimiento de las condiciones de cada entidad. En algunos casos, la suma entre la bonificación inicial y los intereses durante el primer año puede llegar a varios cientos de euros e incluso superar los 3.000 euros brutos si se aprovecha el saldo máximo remunerado.
Las campañas recientes de Bankinter y Kutxabank ejemplifican esta tendencia. Bankinter remunera los ahorros al 2,50% TAE hasta un máximo de 100.000 euros y agrega hasta 600 euros brutos por domiciliar la nómina o pensión. De este modo, el cliente podría obtener hasta 3.100 euros brutos combinando intereses y bonificación.
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Por su parte, Kutxabank ofrece un 2% TAE durante el primer año para saldos de hasta 30.000 euros y añade hasta 600 euros por trasladar los ingresos y activar Bizum, permitiendo alcanzar hasta 1.300 euros brutos.
Deutsche Bank también ha reforzado su propuesta comercial usando un esquema semejante. La entidad remunera hasta un 1,50% TAE sobre saldos de hasta 150.000 euros y ofrece hasta 500 euros por domiciliar una nómina o pensión de al menos 2.000 euros mensuales. En conjunto, la rentabilidad y la promoción pueden sumar más de 2.700 euros brutos.
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Otras entidades agregan aún más incentivos. Unicaja remunera el ahorro al 1,25% TAE durante el primer año para importes de hasta 20.000 euros, ofrece hasta 450 euros por domiciliar nómina o pensión, y suma una devolución del 1% en determinados recibos, alcanzando un beneficio máximo de 900 euros brutos.
BBVA y Banco Sabadell también han creado promociones que combinan la bonificación por nómina con ventajas adicionales para quienes concentran mayor operativa bancaria, con un beneficio potencial de 1.060 y 1.400 euros brutos, respectivamente.
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“Estas ofertas pueden resultar muy atractivas, pero es necesario hacer cálculos. No siempre gana más quien firma con el banco que ofrece el bono más alto, sino quien elige la promoción que mejor se adapta a su nómina, ahorros y hábitos financieros”, alerta Casillas.
La presión de los neobancos cambia las reglas
El endurecimiento de la competencia ha sido un factor determinante en esta modificación estratégica. Las entidades tradicionales no solo compiten entre sí, sino que también enfrentan la creciente presencia de neobancos, bancos extranjeros y cuentas digitales que ofrecen remuneraciones sin exigir exigentes niveles de vinculación.
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“A los bancos tradicionales se han sumado neobancos, entidades extranjeras y cuentas online que abonan el dinero sin requerir una vinculación estricta”, señala Casillas. Agrega también que “los clientes hoy cuentan con más información, más opciones y menor reticencia a cambiar de banco que años atrás”.
La fidelidad ya no depende solo de la nómina
Durante décadas, que un cliente domiciliara su nómina implicaba asegurar una relación duradera. Quienes recibían su salario en una entidad solían usar esa misma cuenta para pagar recibos, gestionar tarjetas y contratar otros servicios financieros. Esa fidelidad, sin embargo, ya no está garantizada.
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Es cada vez más común que los consumidores mantengan la cuenta corriente en un banco y los ahorros en otro que ofrece mejores remuneraciones. Otros prefieren distribuir su dinero entre distintas entidades para aprovechar las promociones vigentes. La mayor facilidad para cambiar de banco y el acceso a comparadores financieros han simplificado el traslado tanto de nómina como de ahorros. Ante esta situación, las entidades buscan brindar incentivos suficientes para concentrar un mayor volumen de negocio en una sola relación bancaria.
“Estamos ante un cambio de paradigma. La nómina sigue siendo fundamental porque garantiza ingresos regulares, pero los ahorros tienen igual relevancia. Para la entidad, captar saldo significa captar una relación a largo plazo. Para el cliente, representa la oportunidad de obtener ingresos por algo que muchas veces hacía sin coste alguno”, destaca Casillas.
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Elegir bien marca la diferencia
En este nuevo contexto, el consumidor puede ser el mayor beneficiado si analiza con detalle las condiciones de cada oferta. Quienes tienen una nómina estable y ahorros no remunerados ahora pueden conseguir ingresos adicionales simplemente trasladando su operativa bancaria.
Sin embargo, las promociones no son equivalentes ni convenientes para todos los perfiles. Las cantidades anunciadas suelen estar condicionadas al cumplimiento de requisitos específicos relacionados con el monto de la nómina, permanencia, saldo mantenido o contratación de determinados productos.
“Estas promociones pueden resultar interesantes, pero es indispensable evaluarlas con atención. Si requieren una nómina que no se tiene, una permanencia no deseada o condiciones que no se piensan cumplir, dejan de ser una buena oferta”, advierte la experta de HelpMyCash.
Casillas concluye con un consejo dirigido a quienes mantienen desde hace años la misma relación bancaria sin revisar las condiciones. “Lo fundamental es evitar permanecer estático por inercia. Durante mucho tiempo, muchos usuarios mantuvieron su nómina y ahorros en el mismo banco sin cuestionar si podían obtener algo a cambio. Hoy, esa pasividad puede ser costosa. Cuando una entidad paga por traer la nómina y además remunera los ahorros, merece la pena hacer cuentas”.

