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Información del artículo
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- Autor, Gary Rose
- Título del autor, BBC News
- Fecha de publicación 7 julio 2026
- Tiempo de lectura: 7 min
Todo comenzó con el típico espectáculo que acompaña a los partidos de EE.UU. en este Mundial: una multitud animada y llena de patriotismo, fuegos artificiales, bengalas y hasta aviones militares sobrevolando los estadios.
No obstante, el anhelo estadounidense de conquistar el título por primera vez en su historia se desplomó estrepitosamente este lunes, tras una derrota contundente frente a Bélgica en los octavos de final.
EE.UU. cayó 4-1, marcando su peor derrota en 36 años, mientras que la atmósfera festiva que había predominado en los encuentros previos desapareció, convirtiendo el Seattle Stadium en un espacio de silencio incluso antes del pitazo final.
Esta eliminación se da tras días de agitación, en los cuales la atención mediática se centró en la controversial resolución de la FIFA, organismo rector del fútbol, que anuló la tarjeta roja impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun durante el partido anterior contra Bosnia Herzegovina.
Incluso el presidente de EE.UU., Donald Trump, admitió haber solicitado al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que permitiera la participación de Balogun en el enfrentamiento contra Bélgica.
El camino de EE.UU. hasta esta ronda parecía estar capturando la atención nacional, aunque el caso Balogun pareció deteriorar ese optimismo, una situación que no pasó inadvertida para el equipo belga previo al partido.
"Es excelente tener al mundo de nuestro lado contra EE.UU.", declaró el jugador belga Timothy Castagne antes del encuentro.

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Por su parte, Balogun manifestó no estar sorprendido por la controversia derivada de dicha decisión.
"No tengo mucho más que añadir sobre el tema", afirmó.
Sin embargo, la duda que persiste es si esta serie de polémicas, en la que incluso está involucrado Trump, afectó el rendimiento del equipo.
¿De qué manera impactó la saga Balogun al equipo estadounidense?
Más allá del resultado, el desempeño de EE.UU. mostró una diferencia notable.
El argentino Mauricio Pochettino había inculcado en sus jugadores una mentalidad de equipo capaz de competir por el título a pesar de no ser los favoritos, y su estilo ofensivo generó en los seguidores la creencia de que podían superar las expectativas y ganar la copa.
"Vamos a ganar la Copa del Mundo", expresó un aficionado antes del partido de lunes, y no era el único entre los miles que se congregaron en el Seattle Stadium con esa esperanza.
Muchos celebraron también la decisión de la FIFA de levantar la sanción a Balogun, quien había recibido tarjeta roja directa en el encuentro previo contra Bosnia-Herzegovina.
La FIFA optó por suspender durante 12 meses la aplicación automática de la sanción de un partido, lo que generó críticas amplias, incluyendo objeciones de la UEFA, Bélgica y del seleccionador inglés, Thomas Tuchel.
Balogun, que había anotado tres goles en el Mundial, fue titular ante Bélgica, aunque le costó influir en el juego.
Consultado tras el partido sobre si la atención recibida durante la previa le afectó, el seleccionador estadounidense Mauricio Pochettino respondió:
"No impactó nuestro rendimiento. No es una excusa. Simplemente no fue nuestro día. Pero, a nivel personal, ¿qué sentido tiene recibir insultos o un aluvión de mensajes ofensivos?", comentó el técnico argentino.
Defendió también que la federación intentara revertir la sanción para un jugador.

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"Mi responsabilidad es entrenar al equipo. Si Balogun está disponible porque la FIFA le permite jugar, no existe problema alguno", señaló.
"Me siento decepcionado con muchas personas. Anteponen la política y la manipulación, hablan de ética e integridad. Considerando la historia de este deporte, me decepciona personalmente", agregó.
El seleccionador de Bélgica, Rudi García, contó que Balogun se acercó a él tras el partido.
"No es responsable, no tiene culpa alguna, y eso se lo dije claramente", afirmó.
La defensa terminó siendo determinante
No obstante, el problema principal para EE.UU. frente a Bélgica no fue el ataque.
La derrota contundente se atribuyó en gran medida a fallas defensivas.
Charles De Ketelaere, jugador del Atalanta en Italia, no fue marcado dentro del área y logró abrir el marcador. Minutos después, tras la igualada estadounidense, superó a dos defensores para cabecear el segundo gol de su selección.
El tanto más crítico fue el tercero.
De Ketelaere presionó y recuperó el balón al guardameta Matt Freese, quien había salido de su área para despejar, y Hans Vanaken terminó lanzando con el interior del pie al fondo de la red desde fuera del área.
Ese gol estableció una ventaja de 3-1 para Bélgica y afectó la moral de los aficionados estadounidenses, que empezaron a abandonar el estadio durante los últimos diez minutos.
Finalmente, el gol de Romelu Lukaku en el tiempo de descuento provocó que aún más espectadores se dirigieran a la salida.

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Un aficionado estadounidense comentó tras el encuentro:
"No hubo intención de ir a por el balón. No hubo nada. No hubo intensidad, hoy el fútbol no estuvo vivo", declaró.
Otro agregó: "Estados Unidos cometió errores no forzados por todos lados. No fue su mejor partido, pero Bélgica jugó justo como debía para ganar. Al acallar a los seguidores como lo hicieron, se colocaron en una posición ideal para asegurar la victoria."
Pochettino reconoció que su equipo no estuvo a la altura desde el pitazo inicial.
"Desde el principio se notó que no conectamos con el partido", afirmó.
"Nunca estuvimos realmente metidos en el juego. Incluso cuando anotamos, nos marcaron otro gol en la jugada siguiente. Fue un inicio muy difícil", explicó.
¿Qué implicará esta derrota para el legado del Mundial en Estados Unidos?
Después de una preparación algo discreta para el Mundial, es evidente que los estadounidenses se volcaron por completo con el torneo una vez comenzó.
Las zonas de aficionados y bares en todo Estados Unidos estuvieron frecuentemente llenos, y las camisetas de la selección nacional se dejaron ver en numerosos lugares.
Sin duda, el avance a las rondas eliminatorias y el estilo ofensivo de juego contribuyeron a ese incremento en el interés.
Ahora queda la interrogante sobre lo que sucederá tras la eliminación de Estados Unidos, que siguió a la de sus coanfitriones Canadá y México, quienes también quedaron fuera en los octavos de final.
El mediocampista estadounidense Tyler Adams expresó: "Esto no debería ser un reflejo directo de lo que intentábamos lograr".
Añadió: "Existen días buenos y malos, y hoy fue uno malo. No alcanzamos lo que deseábamos. Pero si hemos inspirado a algunos niños durante este proceso, hemos cumplido algo positivo".
Algunos aficionados entrevistados por la BBC tras la derrota también creen que, superada la decepción, las últimas semanas serán recordadas como un periodo positivo.
No obstante, están conscientes de que aún queda un largo camino para que EE.UU. sea visto como una potencia futbolística consolidada.

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"Ha sido un evento excepcional el que hemos organizado y estamos muy optimistas respecto al futuro del fútbol en nuestro país", comentó un aficionado.
"Todo el país ha estado hablando sobre la Copa del Mundo", añadió.
La otra gran incógnita gira en torno al futuro de Pochettino.
El contrato del técnico argentino termina al concluir el Mundial, y tras el partido no ofreció pistas claras sobre sus planes a futuro.
"Ahora es momento de descansar, reflexionar, tener conversaciones y evaluar la decisión de la federación y la nuestra", afirmó.
"Estoy complacido de que hayamos construido una buena relación, pero ahora no es el momento. En las próximas semanas podremos comenzar a dialogar, si la federación así lo desea."

