La OCDE indica que el desempleo sigue siendo el mayor desafío para la economía española a pesar del avance en la creación de empleo

El limitado aumento de los salarios reales también genera preocupación en el organismo, ya que no logran recuperar el poder adquisitivo perdido tras la crisis

08/02/2013 Paro, parados, oficinas de empleo del INEMMADRID ECONOMIA ESPAÑA EUROPA

El mercado laboral en España sigue exhibiendo signos de solidez, con un aumento en el número de personas empleadas y una reducción gradual del desempleo. No obstante, estas mejoras no han sido suficientes para que España deje de formar parte del grupo de países con las tasas más elevadas de paro entre las economías desarrolladas. Así se refleja en el último informe de la OCDE, que reconoce la estabilidad del empleo, pero señala que el desempleo continúa siendo el principal desafío estructural de la economía española.

Otra cuestión que inquieta al organismo en relación con la economía española es el limitado crecimiento de los salarios reales, que aún no recuperan el poder de compra perdido tras la crisis inflacionaria. Según el estudio, la tasa de paro en España se situó en el 10,3% en mayo de 2026, tres décimas por debajo respecto al mismo mes del año anterior, cuando fue del 10,6%.

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Aunque la tendencia es positiva, la cifra sigue estando muy por encima de la media de la OCDE, que actualmente se encuentra en el 4,9%, el nivel más bajo registrado en el conjunto de los países miembros. De hecho, España solo es superada por Finlandia en esta clasificación.

El informe subraya que el mercado laboral español ha mantenido un desempeño favorable durante los últimos doce meses. La tasa de empleo creció siete décimas hasta alcanzar el 67,3%, y la tasa de actividad llegó al 75,6%, un récord histórico que acerca a España a los promedios de las economías avanzadas. Sin embargo, la proporción de población ocupada sigue situándose casi cinco puntos porcentuales por debajo del promedio de la OCDE.

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A pesar de estos indicadores, el organismo recuerda que España enfrenta aún retos estructurales relevantes. Entre ellos, la elevada tasa de desempleo continúa siendo el principal obstáculo para equiparar su mercado laboral con el de otros países desarrollados. Además, la OCDE insiste en que el envejecimiento demográfico y la futura disminución de la población en edad laboral demandarán políticas que fomenten una mayor participación laboral.

El desempleo registrado en las oficinas de los servicios públicos de empleo disminuyó en 28.739 personas en junio respecto al mes anterior (-1,2%), impulsado principalmente por el sector servicios, que concentró buena parte de esta caída debido al inicio de la temporada estival en turismo y hostelería, según datos difundidos este jueves por el Ministerio de Trabajo y Economía Social.

Preocupación por los salarios reales

Otro punto que genera inquietud en el organismo internacional es la evolución de los salarios reales. Aunque en el último año subieron un 2%, la OCDE destaca que todavía se mantienen aproximadamente un 2% por debajo de los niveles registrados en el primer trimestre de 2021, antes del intenso episodio inflacionario provocado por la crisis energética y la recuperación tras la pandemia.

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El informe detalla que el incremento del salario mínimo ha contribuido a proteger parcialmente a los trabajadores con menores ingresos frente al aumento del coste de vida. Sin embargo, esta mejora no se ha reflejado con igual intensidad en el conjunto de los asalariados. Como resultado, el crecimiento salarial es considerado insuficiente para compensar la pérdida acumulada de poder adquisitivo en los últimos años.

La organización tampoco prevé una pronta recuperación. Sus proyecciones indican que los salarios reales mostrarán escasos avances relevantes durante 2026 y 2027. Entre los factores que limitarán esta evolución se encuentran el estancamiento de la productividad laboral en la última década y la persistencia de presiones inflacionarias derivadas del contexto económico internacional.

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Valoración positiva de la reforma laboral

Varias personas hacen cola en una oficina del SEPE, a 4 de agosto de 2025, en Madrid (España) Eduardo Parra / EuropaPress)

En el apartado dedicado a la reforma laboral aprobada en 2022, la OCDE emite una evaluación claramente favorable. El organismo valora que las restricciones implementadas en los contratos temporales han alcanzado buena parte de sus metas y rechaza la idea de que la reducción de la temporalidad se haya logrado simplemente sustituyendo estos contratos por trabajadores fijos-discontinuos.

De acuerdo con los datos incluidos en el informe, el porcentaje de trabajadores con contratos temporales bajó desde el 24,8% en el primer trimestre de 2022 hasta el 14,8% en el mismo período de 2026. Aunque esta cifra continúa siendo superior a la de la mayoría de países de la OCDE, representa un descenso considerable en comparación con la situación previa a la reforma.

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La OCDE también destaca el aumento de los contratos fijos-discontinuos tras la implementación de la normativa, aunque resalta que su participación en el mercado laboral sigue siendo baja. En el primer trimestre de 2024, representaban el 5,2% del total del empleo, porcentaje que, según el organismo, desmiente que este tipo de contrato haya reemplazado masivamente a la contratación indefinida tradicional.

Más allá del caso español, el informe advierte que el contexto internacional comienza a mostrar señales de debilidad. Aunque los mercados laborales de las principales economías mantienen niveles elevados de empleo, la OCDE observa una desaceleración en el ritmo de contratación, un aumento gradual del desempleo en ciertos países y nuevas incertidumbres originadas por tensiones geopolíticas, incremento de aranceles comerciales y el aumento del costo energético, factores que podrían volver a presionar tanto la inflación como la evolución futura de los salarios.

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