Dani Olmo, 28 años: «Mi padre, exfutbolista y entrenador, siempre me exigió esfuerzo sin concesiones»

Dani Olmo, junto con su padre. El jugador del Barça y miembro internacional de la selección española posee el fútbol en su esencia, siendo su padre una figura fundamental en su desarrollo profesional.

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El joven formado en La Masía, que con apenas pocos años decidió trasladarse a Croacia para seguir su anhelo de convertirse en futbolista, sigue siendo una de las piezas clave para Luis de la Fuente.

Dani Olmo, originario de Terrassa (Barcelona), lleva el fútbol grabado en sus genes. Su padre, Miquel Olmo Forte, fue jugador y posteriormente entrenador, un elemento decisivo en la carrera del actual futbolista del FC Barcelona.

La trayectoria de Olmo está estrechamente ligada a la influencia paterna. «Mi padre no es un papá convencional. Ha sido futbolista y también entrenador profesional. Hablamos mucho, por supuesto. Para mí, su apoyo es fundamental para mejorar. Sin embargo, sé que debo seguir demostrando mi calidad constantemente porque nunca me han regalado nada», afirmó el internacional.

Miquel Olmo compitió en Tercera División con el Terrassa FC, el club local, y después desarrolló una extensa carrera como técnico, llegando a dirigir conjuntos de Segunda División como el Girona FC y el CE Sabadell.

Asimismo, fue su padre quien le enseñó a evaluar el juego desde una nueva óptica. «Comencé con él en Zagreb, cuando tenía 17 o 18 años. Le dije: ‘Papá, creo que te necesito. Ayúdame a entender mejor los partidos’. Quería avanzar a otro nivel. Y su ayuda fue muy valiosa», recordó Olmo.

Dani Olmo, en un entrenamiento con la Selección.

Dani Olmo, en un entrenamiento con la Selección. Reuters

Su trabajo conjunto se basó en el análisis de vídeos. «Lo he perfeccionado revisando mis partidos, observándome porque sé en qué estoy pensando en cada instante. A veces, en el campo pienso: ‘Tengo estas opciones y elijo esta’. Pero al ver el vídeo, noto que la otra alternativa podría haber sido mejor. Así se mejora, abriendo la mente a diferentes situaciones», explicó en una entrevista con El País.

La Masía, su primera escuela

Antes de consolidarse como internacional español, Dani Olmo formó parte de las categorías inferiores del Espanyol y del FC Barcelona. Con solo 13 años entró en La Masía, donde inicialmente entrenaba por las tardes.

No obstante, la exigencia de los horarios le llevó a vivir de lunes a viernes en la residencia del club junto con sus compañeros canteranos.

El futbolista rememora ese periodo como una fase exigente pero muy formativa. «La cantera del Barça es una de las mejores del mundo. Convives y compites con talentos excepcionales, lo que obliga a rendir al máximo», afirmó en una entrevista para Icon.

Aunque creció en un entorno familiar muy vinculado al fútbol, Olmo subraya que la elección siempre fue suya. «Nadie me forzó a ser jugador. Disfrutaba jugando con mi padre y él disfrutaba compartiendo el juego conmigo. Así comenzó todo».

La elección que cambió su camino

A sus 16 años, tomó una de las decisiones más arriesgadas: dejar el FC Barcelona para firmar por el Dinamo de Zagreb. «No fue fácil. Era un cambio significativo y poco habitual.

Pero el Dinamo ya había mostrado su intención de apostar por mí y contaba con ejemplos de jugadores como Luka Modrić, referentes a nivel mundial», explicó.

En una entrevista con Teledeporte, su padre también recordó aquel momento. «El Dinamo de Zagreb nos contactó justo en un momento en el que teníamos dudas sobre el futuro de los jugadores de La Masía en el Barça. Consideramos necesario explorar opciones que fueran más interesantes desde el punto de vista deportivo para Dani».

El traslado a Croacia implicó una transformación completa para la familia. Dani se instaló en Zagreb con su madre mientras que su hermano permaneció en España con Miquel Olmo. «Hubo momentos complejos porque significaba salir de la zona de confort», admitió el futbolista.

En aquellos años iniciales lejos de casa, su madre fue su principal soporte. «Estábamos bastante solos, ella y yo. Si le preguntas, seguro que te cuenta muchas cosas, aunque todas positivas. Cada vez que hablamos de ese periodo, se le escapa alguna lágrima. Fueron tiempos intensos que solo ella y yo comprendemos», confesó.

El sacrificio de toda la familia

El año pasado, Miquel Olmo explicó al *Diari de Terrassa* que decidió pausar temporalmente su carrera en los banquillos para estar más cerca del progreso de su hijo.

«En 2015, Dani me pidió que estuviera a su lado y ahora no quiero perderme ninguna vivencia que nos esté ofreciendo, tanto a la familia Olmo como a toda la gente de Terrassa que le apoya», declaró.

Aunque ahora trabaja como director deportivo y agente FIFA, admite que extraña la rutina diaria como entrenador. «Lo echo de menos desde el día siguiente a dejar de entrenar. A pesar de desempeñar funciones en dirección deportiva y ser agente FIFA, me siento mejor como entrenador: en el césped, viviendo el día a día junto a mi cuerpo técnico».

Ya consolidado como uno de los referentes de la nueva generación de la selección española y del FC Barcelona, Dani Olmo mira atrás convencido de que esos sacrificios fueron clave en su crecimiento personal y profesional.

«Todo lo que he logrado en el fútbol lo he conquistado con esfuerzo y ha sido complicado. Pero gracias a esas experiencias soy quien soy y poseo la personalidad que tengo», concluye.

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