Los logros de Neymar fuera del fútbol: un crucero para 3.000 invitados y un ático valorado en 46 millones en Dubái

Neymar, fuera de la lista de Brasil para el debut ante Marruecos. El brasileño ha sido uno de los protagonistas más destacados de Brasil debido a los problemas físicos con los que llegó al Mundial.

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Neymar Jr ha superado su reconocido talento futbolístico para consolidarse como una verdadera multinacional. Fuera del campo, ha creado un imperio basado en rentables patrocinios, proyectos de moda, bienes raíces e incluso un crucero temático muy mediático.

Desde sus primeros reflejos en el Santos, el ex del Barça tuvo claro que su imagen tenía un valor incalculable, apoyándose en un círculo cercano de familiares y amigos para expandir su marca globalmente. No obstante, ese mismo entorno ha contribuido a proyectar su imagen como una estrella excéntrica. Sus habituales fiestas, su intensa actividad en redes sociales y ciertas decisiones deportivas han reforzado su fama como un genio controvertido.

A pesar de ello, su carisma lo convierte en un producto comercial ideal para marcas que buscan a una audiencia joven, urbana y digital.

Gran parte de la inmensa fortuna del brasileño se sostiene en sus acuerdos comerciales, manteniéndolo durante años entre los atletas con mayores ingresos. Su imagen ha estado vinculada a gigantes como Red Bull, Gillette, Beats by Dre, Netflix, Mastercard, TCL o Qatar Airways.

El golpe comercial más importante se produjo en 2020, cuando, tras romper su histórica relación con Nike, firmó con Puma uno de los contratos individuales más elevados en la historia del deporte. Con ganancias estimadas entre 25 y 30 millones de euros anuales, Neymar se convirtió en la cara indiscutible de la marca alemana, tanto en botas como en moda urbana.

Su influencia en la moda va más allá de posar ante las cámaras, pues ha impulsado colaboraciones y colecciones propias de ropa casual y streetwear, distribuidas internacionalmente gracias a su notable presencia digital.

Simultáneamente, ha diversificado sus inversiones apostando por la tecnología, el entretenimiento y el sector inmobiliario. Entre sus propiedades más impresionantes resalta la adquisición de un ático en las exclusivas Bugatti Residences by Binghatti en Dubái. Esta vivienda, valorada en unos 54,5 millones de dólares, refleja perfectamente su estilo de vida vinculado al lujo extremo.

Su deseo de combinar negocios, exposición pública y ocio se materializó en el proyecto «Neymar em alto mar». Este crucero temático de tres días congregó a más de 3.000 pasajeros que disfrutaron de la travesía, fiestas y música junto al jugador.

Aunque fue un éxito considerable en redes sociales, el evento generó polémica. Varios asistentes manifestaron que las instalaciones no cumplían con las expectativas y criticaron la atmósfera de desenfreno y consumo de alcohol, muy inapropiada para familias con niños.

Además, el viaje acaparó los titulares de la crónica negra mundial cuando el youtuber brasileño Carlos Alberto Mota falleció tras arrojarse por la borda, una tragedia que opacó el evento y colocó a Neymar en el centro de atención.

Mientras su perfil empresarial crecía de forma sostenida, su carrera futbolística ha fluctuado entre la genialidad y la percepción de potencial desaprovechado. Tras brillar en el FC Barcelona formando parte de un tridente legendario, protagonizó el fichaje más caro en la historia del PSG.

Más tarde, emprendió una etapa en el Al-Hilal de Arabia Saudí, marcada por un contrato astronómico pero interrumpida por lesiones. Actualmente, de regreso en su hogar, el Santos de Brasil, afronta la recta final de una trayectoria profesional afectada por múltiples problemas físicos.

Sin embargo, su éxito económico es indiscutible: en 2025, se estimaba que su patrimonio alcanzaba los 280 millones, resultado de la suma de salarios, primas e ingresos comerciales, evidenciando que para Neymar el verdadero negocio dejó de ser solamente el fútbol.

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