Mbappé asegura la clasificación de Francia a cuartos del Mundial al marcar un penalti decisivo contra Paraguay

Mbappé celebra su gol ante Paraguay. Los franceses consiguieron el pase después de un enfrentamiento lleno de tensión y con escaso espectáculo futbolístico.

El encuentro fue lamentable. Francia sufriendo un bloqueo enorme y Paraguay resistiendo con uñas y dientes durante casi 100 minutos. Pero lo que realmente importa ahora es seguir adelante, por lo que los galos tienen motivos para sentirse orgullosos por alcanzar los cuartos de final. [Así vivimos la victoria de Francia ante Paraguay en el Mundial]

La táctica ultradefensiva de Paraguay complicó sobremanera al equipo de Deschamps. Incapaces de generar juego ni superar individualmente, Francia tuvo que apoyarse en un penalti convertido por Mbappé en la segunda mitad para romper el empate y sacar adelante el partido.

El juego se movió en ciertos momentos entre amenazas de conflicto y una tensión creciente entre los futbolistas, que anticipaba una posible explosión mayor.

Doué fue quien modificó el rumbo del encuentro. Su ingreso fue decisivo para provocar el penalti y otorgar una nueva dinámica a un encuentro que olía a prórroga. Quizás a otra sorpresa de Paraguay tras la vivida contra Alemania.

Sin deslumbrar, mostrando dudas y revelando sus vulnerabilidades, Francia superó otro escollo en su largo camino hacia el título. Ahora espera Marruecos en cuartos, la repetición de las semifinales de 2022.

Mbappé celebra su gol ante Paraguay.

Mbappé celebra su gol ante Paraguay. REUTERS

Francia se atasca

Lo previsto. Francia dominó ampliamente la posesión mientras Paraguay se replegó, intentando conservar el resultado con uñas y dientes.

El planteamiento de Paraguay fue muy claro. Defensa rígida. Si esto fuera un videojuego, aplicarían la estrategia ultradefensiva. Todos atrás, sin la menor intención de avanzar o atacar.

En principio, eso pareció no preocupar a Francia. Poseían suficientes armas para desmontar esa muralla: calidad individual y el ataque más efectivo del torneo. Sin embargo, en la práctica no funcionó.

Barcola se lleva el balón de cabeza.

Barcola se lleva el balón de cabeza. REUTERS

Con el paso de los minutos quedó claro que Francia pagaría caro aquello. De nuevo surgieron los problemas en el mediocampo, dificultades para crear juego fluido. Algo común cuando los adversarios se atrincheran.

El doble pivote formado por Koné y Rabiot no ofrecía garantías suficientes para liderar la fase de construcción. Sumado a que ninguno de los delanteros destacó, Francia apenas logró un disparo a puerta en toda la primera mitad.

Fue Koundé el autor, aunque un disparo sin peligro en el 36, tras aprovechar un balón tras un córner. Resultados preocupantes.

Koundé, rodeado de rivales de Paraguay.

Koundé, rodeado de rivales de Paraguay. REUTERS

Antes de eso, nada reseñable. Lo más intenso fue una amenaza de pelea entre varios jugadores provocada tras una falta de Cubas sobre Kylian Mbappé.

Paraguay se limitó a defender sin más. Incluso las faltas a la altura de la mitad del campo las enviaban directo al área, como buscando un milagro que no llegó. Un disparo inofensivo de Koné puso fin a la primera mitad. Francia necesitaba modificar mucho.

Doué revoluciona el partido

Tras el descanso, la misma tónica. Paraguay cada vez más resguardado atrás y Francia atascado, semejante a una autopista colapsada en hora punta.

Deschamps mantuvo su confianza en el once inicial, pero estaba claro que el equipo requería un cambio radical.

Sin embargo, Francia logró desbloquear el duelo de la forma más básica, repitiendo prácticamente la estrategia que complicó a Paraguay. Los sudamericanos se animaron a sacar su primer córner, y eso casi les cuesta caro.

Deschamps, en el momento de cambiar a Dembélé.

Deschamps, en el momento de cambiar a Dembélé. REUTERS

Maignan atrapó el balón tras una segunda jugada, levantó la cabeza y detectó el desmarque de Mbappé escapando de la defensa rival. Sin embargo, el control fue defectuoso, incluso tocó con la mano, reflejando que Kylian también sufría la pesadez del partido. En el siguiente córner, Dembélé casi sorprendió con un saque corto.

Luego, Koné rozó un gol notable. Un potente disparo lejano con su pierna derecha iba directo a la escuadra, pero Gill lo evitó con una parada sobresaliente usando la mano contraria.

Tras más de quince minutos de la segunda parte, Deschamps decidió reaccionar. Barcola salió, muy discreto, y entró Doué. Francia lo necesitaba, y el impacto fue inmediato.

El penalti sobre Doué en el Francia - Paraguay.

El penalti sobre Doué en el Francia – Paraguay. REUTERS

El futbolista del PSG fue el factor que volteó el partido. Entró con energía renovada, buscando aportar desequilibrio. Y su impacto no tardó en notarse.

En una de sus primeras internadas, superó a todos los rivales que encontró por delante. Uno, dos, tres… hasta cinco. Pero el quinto, Diego Gómez, cometió una falta clara.

El árbitro uzbeko indicó a Doué que se levantara y dejó continuar la jugada hasta la otra área. La acción fue revisada, y la repetición confirmó que el penalti era evidente, un error enorme no haberlo señalado inicialmente.

Mbappé, en la celebración de su gol.

Mbappé, en la celebración de su gol. REUTERS

Mbappé mantuvo la calma. No es su estilo alterarse. Ejecutó el penalti con maestría, desbloqueando el juego y sumando su séptimo gol, igualando a Messi como máximo anotador del Mundial.

Los minutos finales volvieron a ser desastrosos. El juego cayó en el ‘subfútbol’ que emplea Paraguay: caos, polémicas y constantes enfrentamientos sobre el césped.

A pesar de ello, Mbappé estuvo cerca de marcar el segundo en el minuto 96, pero un par de paradas espectaculares de Gill evitó el gol. Paraguay terminó el Mundial como uno de los rivales más difíciles de enfrentar, aunque lejos del arco contrario y sin opciones reales de anotar.

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