La industria automotriz europea debate estrategias para competir con fabricantes chinos

Workers complete an electric car on an assembly line during a press tour at a Volkswagen AG plant in Germany.

Con miles de empleos en juego, los proveedores y fabricantes de automóviles de la UE están divididos respecto al requisito de contenido local propuesto por la Comisión Europea en su proyecto Made in Europe.

Los proveedores y fabricantes del sector automotriz europeo muestran posturas encontradas sobre la estrategia «Made in Europe» impulsada por Bruselas, cuyo objetivo es proteger el mercado de la UE frente a la competencia china.

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La industria automotriz europea está enfrentando una competencia intensa proveniente de China, que pone en riesgo cientos de miles de empleos en todo el bloque. Para contrarrestar esta situación, la UE está preparando la llamada Ley de Acelerador Industrial, destinada a favorecer los vehículos eléctricos fabricados mayormente con componentes europeos en contratos públicos y programas de apoyo.

No obstante, los proveedores y fabricantes automotrices de la UE discrepan respecto a la ley propuesta, que actualmente se encuentra en debate entre los países miembros y el Parlamento Europeo, estableciendo un umbral del 70 % de contenido local para los vehículos eléctricos.

Según la Asociación Europea de Proveedores de Automoción (CLEPA), la propuesta de la Comisión constituye un avance positivo. Basándose en un estudio encargado a la consultora Roland Berger al que Euronews tuvo acceso, los vehículos híbridos enchufables y eléctricos fabricados en Europa ya contienen entre un 80 % y 90 % de componentes producidos en la región.

Por ello, consideran que el establecimiento del 70 % es factible.

Sin embargo, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) defiende una metodología distinta, bajo la cual los reguladores valoren el vehículo terminado en lugar del contenido local de sus piezas.

“Un vehículo es mucho más que la suma de sus partes. Su valor también reside en la I+D, la ingeniería avanzada y la mano de obra altamente cualificada que lo respaldan”, afirmó ACEA en un documento publicado el 1 de julio.

CLEPA replicó que, bajo esa metodología, un vehículo terminado solo requeriría un 50 % de piezas producidas en la UE, mientras que el 20 % restante correspondería a actividades como I+D, diseño y otras.

Esta reducción de 20 puntos porcentuales en el requisito de piezas europeas “podría provocar la pérdida de 350,000 empleos”, advirtió CLEPA, señalando que el enfoque de la Comisión basado en los componentes “protegería la base manufacturera existente».

“Actualmente enfrentamos una competencia considerable de países con costos bajos, y el gran desafío es China”, declaró a Euronews Benjamin Krieger, Secretario General de CLEPA.

“Un umbral ‘Made in Europe’ que no considere dónde se fabrican las partes reales representa una etiqueta que ignora al trabajador europeo”, agregó.

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