El Papa insta a los lefebvristas a detener las ordenaciones de obispos

Pope Leo XIV

El Papa ha lanzado una apelación directa y personal, instando a los tradicionalistas a regresar a la plena comunión con la Iglesia Católica.

El Vaticano ha realizado una última solicitud a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, mientras en Suiza se preparan para una nueva ruptura con Roma.

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Por una parte está el Papa, suplicando que detengan sus acciones. Por la otra, los lefebvristas, quienes están decididos a proceder con la ordenación de cuatro nuevos obispos sin la aprobación papal, un paso que la Santa Sede considera potencialmente cismático.

En una carta dirigida a la Fraternidad, el Pontífice hizo un llamamiento directo y personal, instando a los tradicionalistas a reintegrarse plenamente a la comunión con la Iglesia Católica.

“Impregnado de afecto cristiano, les suplico y pido con todo mi corazón: regresen”, escribió el Papa, alertando sobre el peligro espiritual para los fieles y recordándoles que esta ruptura privaría a muchos de la recepción legítima de los sacramentos.

El Papa también reiteró la disposición del Vaticano para continuar el diálogo y avanzar hacia la reconciliación.

Respuesta lefebvrista: “Queremos reparar la Iglesia”

La reacción de los lefebvristas no se hizo esperar.

En un comunicado publicado en la página web de la Fraternidad, el superior, padre Davide Pagliarani, rechazó la idea de una ruptura con Roma, enfatizando que el propósito es “coser nuevamente el manto de Cristo” y calificando su medida como un intento de servir a la Iglesia “por medios excepcionales”.

“Lejos está de nosotros contemplar una separación de la Iglesia romana”, escribió Pagliarani, añadiendo que la Fraternidad actúa como una “madre en dificultad que requiere ayuda especial”.

El sacerdote también solicitó que el Papa no cierre la puerta al diálogo, subrayando que “no es demasiado tarde” para revisar la situación de forma más profunda.

La referencia es a las ordenaciones episcopales previstas en los próximos días en Écône, Suiza, que la Santa Sede considera sin mandato papal y, por tanto, potencialmente cismáticas.

Según informes, cuatro obispos serán consagrados sin la autorización del Papa.

A pesar de las advertencias de la Santa Sede, el programa del evento sigue adelante sin modificaciones.

La agenda incluye una serie de ritos preparatorios y la ordenación de los nuevos obispos en el bastión simbólico de la Fraternidad, lugar donde ya se han vivido tensiones previas con Roma.

La iniciativa es presentada por los lefebvristas como una acción coherente con su postura doctrinal y su interpretación de la tradición, manteniéndose en continuidad con la ruptura original de 1988.

¿Qué es un “cisma” y por qué preocupa a los lefebvristas?

En el derecho canónico, el término cisma designa la ruptura de comunión con el Papa y la Iglesia Católica. En el caso de la Fraternidad de San Pío X, la división no solo afecta a la autoridad eclesiástica, sino también a ciertas cuestiones doctrinales y litúrgicas.

Este movimiento, fundado en 1970 por Monseñor Marcel Lefebvre, rechaza varias reformas introducidas tras el Concilio Vaticano II, especialmente la reforma litúrgica que instauró la misa en lengua vernácula.

Los lefebvristas continúan celebrando según el rito tridentino y critican algunos desarrollos doctrinales y pastorales de la Iglesia posterior al Concilio. El punto más álgido del conflicto con Roma ocurrió en 1988, cuando ordenaciones episcopales sin mandato papal provocaron excomuniones declaradas luego parcialmente revocadas.

La presencia de Forza Nuova en la ceremonia

En vísperas de las ordenaciones en Suiza, la atención también se centra en la lista de invitados. Figuras de Forza Nuova, incluido su secretario Roberto Fiore, han confirmado su asistencia a la ceremonia en Écône.

“Muchos de nosotros, liderados por el secretario nacional Roberto Fiore, quienes siempre hemos seguido la línea de pensamiento de Monseñor Lefebvre y la Fraternidad, seguimos los acontecimientos junto a quienes nunca han bajado la bandera de la Tradición”, dijo el funcionario del secretariado nacional Adriano Da Pozzo, al mismo tiempo que subrayaba su “respeto por Roma y el Santo Padre”.

Una división persistente

La postura del Vaticano es inequívoca: la ordenación de obispos sin mandato papal constituye una grave infracción del derecho canónico y puede acarrear la excomunión automática para los obispos consagrantes y para los nuevos prelados.

La Santa Sede ha advertido reiteradamente que esta acción podría abrir una herida profunda en la Iglesia Católica, precisamente en un momento en que los intentos de diálogo con la Fraternidad se habían intensificado.

En su carta, el Papa puso énfasis en este aspecto: la posibilidad de un camino común no está cerrada, pero exige una acción responsable por parte de los lefebvristas.

“Rezo por ustedes”, concluyó el Papa, “porque desgarrar la túnica sin costuras de Cristo es un pecado de extrema gravedad. Que el Señor ilumine sus conciencias y despierte sus corazones. Por la autoridad recibida de Cristo, con un corazón dolorido pero aún esperanzado, me siento obligado a pedirles que abandonen su plan, y encomiendo estas intenciones al Inmaculado Corazón de María, Madre del Buen Consejo.”

Por su parte, los lefebvristas insisten en la legitimidad de su misión y mantienen que no pretenden abandonar la Iglesia sino “ayudarla” en un momento que califican como de crisis.

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