Hace unos días Guillermo Almeyra escribiendo sobre la situación en la que se encuentra Syriza concluía “parece no quedarle otra salida que acatar a regañadientes las órdenes de la Troika (FMI, BCE y CEB), tratando siempre de limar las aristas de las medidas que se le imponen y endulzar la píldora para los griegos con declaraciones nacionalista Sin duda esa no era la intención de Tsipras”(1). ¿Hasta qué punto esto es cierto? es lo que a continuación vamos a analizar.
