Sepp Kuss estuvo al borde del desastre a siete kilómetros de la meta tras una caída que otorgó la victoria al ecuatoriano en una etapa memorable.
Tadej Pogacar eclipsó por completo a Richard Carapaz en la etapa reina del Tour de Francia. El esloveno llegará el domingo a los Campos Elíseos vestido de amarillo por quinta ocasión en su trayectoria profesional.
No logró el triunfo. Su función fue proteger a Isaac del Toro en una muestra ejemplar de compañerismo, pero dejó el Tour prácticamente decidido, si no lo estaba ya. Ya acumula cinco victorias en La Grande Boucle.
En Alpe d’ Huez, quien no perdió la sonrisa fue Richard Carapaz. El ecuatoriano se impuso en la penúltima etapa, segunda consecutiva, sumando su segundo éxito en esta edición y el tercero en total.
🔝El reconocimiento (doble) por luchar, persistir y no rendirse en todo el Tour.
¡Richard Carapaz consigue su segunda victoria de etapa y el maillot de la montaña en la cima del Alpe d’Huez tras la caída de Kuss! #TourRTVE25j #TDF2026 pic.twitter.com/sPzOEL5ad4
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Ese mismo día, aseguró el maillot de la montaña por segunda vez en su carrera mientras culminaba una escapada extensa tras una jornada inmensa, con 170,9 kilómetros y más de 5.400 metros de desnivel, además de una secuencia de puertos capaz de agotar a cualquier ciclista.
Carapaz peleó por el premio desde el inicio y finalmente lo consiguió, aunque también requirió algo de fortuna, la cual a veces resulta imprescindible para sobrevivir en el Tour.
Porque durante largas distancias la victoria tuvo un dueño claro. Sepp Kuss lanzó su ataque a 23,6 kilómetros de la meta, en las duras pendientes del Col de Sarenne, y logró despegarse de Carapaz y Jai Hindley.
Kuss estuvo al borde del desastre
Permaneció en solitario en la cima de la última ascensión de esta edición, con el descenso hacia Alpe d’Huez por delante y la impresión de tener la etapa controlada. Había escogido el momento idóneo para conseguir su triunfo más relevante.
No obstante, la montaña guardaba una última sorpresa. A poco más de siete kilómetros del final, en la bajada decisiva, Kuss perdió el dominio de su bicicleta.
Se salió hacia el lateral de la carretera y chocó contra las protecciones instaladas en una zona donde el precipicio estaba demasiado cerca. Se levantó de inmediato, inspeccionó su bicicleta y trató de continuar.
¡Qué cruel es este deporte!
Sepp Kuss se cayó dos veces en pocos kilómetros mientras escapaba en solitario y Carapaz se acerca ahora a su segunda victoria de etapa.
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Por unos segundos pareció que el accidente no frustraría una exhibición construida con valentía.
Sin embargo, el destino aún tenía algo por decir. Apenas unos metros después, el estadounidense volvió a perder el equilibrio y acabó contra la barrera de protección. Esta vez sí se esfumaron sus opciones de triunfo.
Carapaz, que nunca dejó de seguirle, le adelantó y se encontró solo al frente de la carrera. En cuestión de segundos, Kuss perdió la victoria que había estado forjando durante horas.
Y, pese al durísimo golpe deportivo, la realidad fue aún más clara: estuvo mucho más cerca del abismo que del triunfo. La misma suerte que le arrebató la etapa evitó una tragedia mayor.
Carapaz no desaprovechó la ocasión. Había pasado la jornada atacando, sumando puntos para la clasificación de la montaña y desgastando a sus compañeros de fuga. Ya en la Croix de Fer dejó claro que no vino a los Alpes para especular.
🌟La amistad por encima de cualquier etapa.
Tadej Pogacar decidió quedarse con Isaac del Toro tras el ataque de Evenepoel para celebrar juntos sabiendo que virtualmente ambos estarán mañana en el podio de París.
La celebración lo dice todo… la 🐐 y el🐂 pic.twitter.com/uqOb7ma7Qb
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Fue el primero en coronar, consolidó el maillot de la montaña y continuó insistiendo con la determinación de quien pretende hacer suya la etapa reina. También aceleró en el Galibier, resistió en Sarenne y nunca permitió que Kuss desapareciera de su horizonte.
Por eso su victoria fue mucho más que una oportunidad creada por el destino. La caída del estadounidense abrió una puerta, pero Carapaz había estado golpeándola desde el inicio.
La etapa comenzó sin tregua en Le Bourg-d’Oisans. Juan Ayuso, decidido a recuperar tiempo tras la jornada anterior, se unió a una escapada de alto nivel junto a Kuss, Carapaz, Hindley, Jorgenson, Healy, Arensman y Pedersen.
El alicantino intentó reivindicarse, aunque la dureza del tramo Télégraphe-Galibier terminó poniendo a cada ciclista en su lugar.
Pogacar ‘El Escudero’
Mientras tanto, tras ellos, Tadej Pogacar cambió por un día su rol de favorito por el de escudero. Con el maillot amarillo ya asegurado, el esloveno renunció a la pelea por la etapa para proteger a Isaac del Toro, quien defendía el podio frente a Paul Seixas.
Cuando el francés lanzó su ataque y Evenepoel respondió, el mexicano comenzó a sufrir y Pogacar se mantuvo a su lado para respaldarle. Un acto de liderazgo tan valioso como cualquiera de sus habituales exhibiciones.
Así concluyó la última gran batalla en la montaña. Carapaz alzó los brazos tras una jornada de resistencia, perseverancia y sufrimiento. Kuss cruzó la meta magullado física y anímicamente, intentando asimilar cómo la carretera le arrebató en un instante una victoria que parecía segura.
El Tour volvió a demostrar que solo la fuerza no basta para ganar. También es necesario superar cada curva, descenso e imprevisto ileso. Carapaz halló la gloria justo en ese lugar donde Kuss pasó, en segundos, de rozar el triunfo a asomarse al vacío.

