Las claves
Empresarios alicantinos vinculados con la mafia rusa acudieron al círculo cercano de José Luis Rodríguez Zapatero para realizar inversiones en negocios relacionados con níquel y cobalto en Cuba, según datos de la UDYCO.
Las escuchas telefónicas muestran que estos empresarios pretendían aprovechar conexiones políticas para facilitar negocios en Cuba, incluyendo la instalación de plantas fotovoltaicas.
La Policía Nacional identifica a Jerónimo Sarmiento Morato y Jorge Martínez Odriozola como los principales implicados, quienes negociaban proyectos a cambio de minerales cubanos.
Las pesquisas relacionan al entorno de Zapatero con operaciones internacionales de alto valor económico y tráfico de influencias en Cuba, Venezuela, Perú y otras regiones.
Las intervenciones telefónicas realizadas sobre una red internacional de blanqueo de capitales de la mafia rusa en España divulgan cómo empresarios alicantinos vinculados a esta organización recurrieron al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y su círculo para invertir en negocios de minerales en Cuba.
Así consta en el procedimiento judicial dirigido por el Juzgado de Instrucción número 46 de Madrid en el marco de la operación Strongbox, expediente al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL en exclusiva.
Este medio se ha puesto en contacto con el entorno del expresidente, que ha negado cualquier vínculo con la operación y afirma no poseer información sobre este tema.
La investigación policial revela que varios empresarios alicantinos implicados en la trama contra la mafia rusa gestionaban una red paralela de negocios que fue rastreada por la Brigada Central de Crimen Organizado de UDYCO Central.
En las conversaciones intervenidas por la policía figura el nombre de Zapatero y su círculo mencionados por varios empresarios, dentro del contexto de una supuesta «trama de inversión de capitales en Cuba, aparentemente vinculada a la instalación de plantas fotovoltaicas que interesarían al gobierno cubano».
Durante estas llamadas, uno de los empresarios comenta a su socio que la persona del gobierno cubano con la que mantienen contacto no estaba involucrándose abiertamente. Se refiere específicamente a Rosell Guerra Campaña, director de Energías Renovables del Ministerio de Energía y Minas.
Al frustrarse este canal, según detalla la UDYCO en uno de sus informes, un empresario indica que es necesario «contactar con el entorno del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero».
En las intervenciones, los integrantes de la red afirman explícitamente que esta intermediación implicará un costo para los socios: «Se tuvo que recurrir a Jorge, quien contactó con el grupo de ZP, Rodríguez Zapatero, y esas personas no actúan sin cobrar«.
En las conversaciones interceptadas también surge la supuesta implicación del expresidente en negocios relacionados con minas de níquel o oro en Cuba.
Se trata de llamadas del año 2024, que completan el panorama esbozado por el juez José Luis Calama, encargado del caso Zapatero. El magistrado de la Audiencia Nacional describe una red presuntamente formada por el expresidente y sus colaboradores más cercanos en negocios de naturaleza similar.
Los inversores
Dos de los tres empresarios alicantinos implicados fueron objeto de investigación y sus teléfonos intervenidos por la policía. El primero es Jerónimo Sarmiento Morato, quien dirigía la empresa Servigestión Lucentum.
Esta compañía «funcionaría como intermediaria entre el Gobierno cubano y las empresas encargadas de instalar parques solares fotovoltaicos, habiendo contactado ya con compañías de China, Sudáfrica y México».
La compañía también «mantiene vínculos con la petrolera PEMEX, interesada en invertir en refinerías cubanas», según explica la UDYCO. «Este negocio resultaría igualmente atractivo para Jerónimo Sarmiento Morato y sus socios», añade la policía en los informes judiciales.
El segundo empresario, identificado como Jorge en las grabaciones, es Jorge Martínez Odriozola, un hombre habituado a negocios «diversificados» y de «amplios presupuestos», según los agentes.
«Se le atribuyen conexiones comerciales en Dubái, África y Panamá, este último destino que visita cada dos semanas y media», señalan.
Las escuchas telefónicas que registraron estos movimientos comenzaron en marzo de 2024. Los empresarios asociados a la mafia rusa pretendían que el Gobierno cubano pagara en especie, entregándoles grandes cantidades de minerales como níquel y oro.
Una llamada del 25 de marzo de 2024 detalla la oferta cubana: «Aceptaron un parque de un gigavatio a cambio de níquel y cobalto».
Los inversores afirmaban contar «con la colaboración de un diplomático de la embajada cubana en España, René Capote». Jerónimo, de hecho, dialogó con él en una llamada para concretar una reunión en Alicante.
Julio Martínez
En estas conversaciones, uno de los empresarios relata a otro que Alfredo López Valdés, director de la Unión Eléctrica Cubana (UNE) y exministro de Pesca, Energía y Minas e Industria de Cuba, obtuvo su número telefónico y los contactó directamente.
Sorprendidos, asocian esa gestión con «Julio Martínez», supuesto testaferro de Zapatero, según las investigaciones de la Audiencia Nacional.
– Me llamó Jorge y me preguntó: ¿Tú has dado mi teléfono a la UNE? Contesté que ‘no sabía’. Entonces me comentó, ‘bueno, entonces fue el abogado ese de Zapatero quien lo facilitó, para el tema del níquel y que no se estropeara’.
– Ya está.
– ¡Qué raro, Jero, hostias!
– No, no. La llamada proviene de Zapatero. No, fue la embajada, Julio López, ahora llamado Julio Martínez, que los conoce, tratan con ellos diariamente, por eso le dijeron, oye, para que lo del níquel no se estropee. Pues, mira, dije, aprovechemos la oportunidad, matamos dos pájaros de un tiro.
Las llamadas recopiladas por la UDYCO durante varios meses contienen referencias directas a Zapatero. En una de ellas, Jerónimo Sarmiento menciona algo que relató al diplomático cubano. Su socio Jorge Martínez había «contactado un lobby muy poderoso para alcanzar los objetivos necesarios».
La policía aclara luego esa frase: «Probablemente alude a las gestiones realizadas con el entorno de José Luis Rodríguez Zapatero».
Informes posteriores subrayan: «Como es sabido, Jorge utilizó sus contactos en el entorno del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero para facilitarlo».
En otra llamada se menciona de nuevo al grupo de Zapatero: «La verdad es que no tuvimos respuesta hasta que recurrimos a Jorge«. Esa vía era el círculo del exlíder socialista, según consta en el sumario.
Durante las conversaciones, los empresarios indican que, tras meses de gestiones y llamadas, no obtuvieron respuesta del ministro cubano, por lo que tuvieron que recurrir a sus contactos: «Por culpa de Laje y Rosell, tuvieron que acudir a esa gente [la de Zapatero] para que hablaran directamente con el ministro».
Además, advierten que para el sistema financiero que pretenden montar «no pueden depender de los abogados de ZP, porque podrían ser chantajeados y manipulados».
De Venezuela a Perú
La organización con la que colaboraban estos empresarios operaba desde varios lugares, incluyendo Madrid y la Costa del Sol. Su función principal era lavar dinero para algunas de las mayores organizaciones criminales internacionales, como los cárteles colombianos, la mafia albanesa, la Mocro Mafia de Países Bajos y la mafia china.
Además, estos negocios intentaban beneficiarse de otros proyectos, como el que se desarrollaba en Cuba.
Los datos revelados en esta parte de la operación Strongbox, desvelada hace más de un año por EL ESPAÑOL, coinciden con el perfil de un Zapatero que intermedia en negocios en diversos lugares del mundo, según las pesquisas de la Audiencia Nacional.
En la resolución que imputó a Zapatero, el juez José Luis Calama describió «una estructura organizada y estable, liderada por José Luis Rodríguez Zapatero, orientada al ejercicio ilegal de influencias ante autoridades nacionales y extranjeras, así como a obtener resoluciones administrativas y beneficios económicos en beneficio de terceros». Su presunta intermediación en Cuba extendería su influencia a otro país latinoamericano bajo el ámbito ideológico del PSOE.
Según informes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional, la red de Zapatero se vincula con la explotación de minas de oro, níquel y negocios similares en países como Venezuela o Perú.
Calama sitúa a «quien fuera presidente entre 2004 y 2011 en el vértice de esta estructura», ejerciendo «un liderazgo estratégico y manteniendo contactos institucionales y empresariales de alto nivel».
El magistrado menciona «la intervención directa de José Luis Rodríguez Zapatero en operaciones internacionales de alto valor económico, relacionadas con petcoke, oro, compraventa de acciones o divisas».
Nuevos informes de la UDEF también vinculan a la red con la explotación de minas de oro y níquel en Venezuela. Los investigadores identificaron conversaciones en las que los hermanos venezolanos Amaro Chacón negocian con el lugarteniente del expresidente, Julio Martínez, varios proyectos mineros.
Zapatero, su colaborador Julito y el empresario Amaro Chacón están siendo investigados por la Audiencia Nacional por, presuntamente, formar parte de una red dedicada al tráfico de influencias a cambio de comisiones ilegales.
El juez Calama afirma que el expresidente era el «líder» de esta red, cuyo principal beneficiario habría sido la aerolínea Plus Ultra, que recibió en marzo de 2021 un rescate de 53 millones de euros.
Asimismo, señala que la red operaba en España, Venezuela, China y Emiratos Árabes Unidos «con la finalidad de influir en decisiones administrativas o facilitar operaciones comerciales de gran escala».
Este medio logró contactar con Jerónimo Sarmiento, uno de los empresarios implicados. Ante la pregunta sobre si conocía «personalmente a Zapatero», respondió: «No, no lo conocía».
Consultado sobre si trató «directamente con su entorno», prefirió no ser específico: «Eso ahora no puedo comentarlo».

