Las claves
Juanma Moreno no consiguió ser investido presidente en la primera votación, con 56 votos en contra frente a 53 votos a favor.
Vox mantiene su rechazo debido a la ausencia de un acuerdo cerrado, aunque ambas formaciones han acercado posiciones, especialmente en asuntos relacionados con la inmigración.
Moreno manifestó confianza en obtener el respaldo necesario en la segunda votación programada para el jueves.
La oposición, liderada por el PSOE andaluz, protagonizó confrontaciones intensas con Moreno, anticipando una legislatura conflictiva.
No hubo cambios inesperados de última hora. Tal como habían anticipado los grupos, la Cámara andaluza rechazó a Juanma Moreno en la primera votación para la investidura tras las elecciones del 17 de mayo.
Vox mantuvo la posición expresada el lunes posterior al discurso del presidente en funciones y emitió votos en contra, dado que «no existe todavía un acuerdo» entre ambas formaciones, que se sentaron a negociar desde el 9 de junio.
El portavoz de Vox, Manuel Gavira, fue el primero en votar mediante sorteo y fue quien abrió la tanda con un voto negativo en el Parlamento. Al final, la votación se cerró con 56 votos en contra y 53 a favor, correspondientes a la bancada del PP.
Juanma Moreno no logró acelerar el proceso como pretendía: ser elegido en primera votación y formar gobierno «lo antes posible». Sin embargo, concluyó su réplica al PP-A antes de la votación confiando en lograr el apoyo legislativo “en 48 horas”.
El jueves, conforme al Reglamento, se realizará una segunda votación para la reelección del candidato, coincidiendo aproximadamente con el partido de España contra Austria donde se disputará el pase a octavos.
Moreno expresó optimismo ante este enfrentamiento: «No descarto la esperanza, tampoco las ganas ni la sonrisa para seguir trabajando por Andalucía». Desde su equipo indican que «quedan algunos detalles por cerrar», los cuales podrían resolverse justo el jueves por la tarde.
A estas alturas, sólo resta que el acuerdo con Vox se formalice y se firme. Los gestos entre las formaciones sugieren que la alianza está más cercana que el lunes, cuando Vox mostraba una mayor distancia e incluso cierta hostilidad.
Inmigración «regulada»
Durante el receso de esta extensa sesión, que duró desde las 10:00 hasta casi las 19:00 horas, Gavira se mostró «optimista» y agradecido por la disposición del líder popular para alcanzar acuerdos.
En su intervención, mostró algunas críticas, pero sin exagerar. No obstante, recordó que la demanda en Andalucía será similar a la que llevan en otras comunidades donde gobiernan en coalición.
Moreno, quien evitó tocar el tema más delicado, la «prioridad nacional», en su discurso del lunes, sí abordó este martes la inmigración con un mensaje a favor de un proceso «ordenado y regulado». También denunció el «reparto de menores extranjeros no acompañados» que realiza el Gobierno central.
Los gestos del aspirante hacia los temas que interesan a la formación de Abascal, junto con que Gavira no mostró una actitud especialmente hostil hacia el PP, hacen pensar que el acuerdo está más próximo.
Al choque con Montero
Respecto a la izquierda, que Moreno denominó «el bloque del bloqueo», la tensión se exacerbó hasta culminar en fuertes enfrentamientos con el PSOE andaluz.
El presidente en funciones recriminó a la que fuera número dos de Sánchez en Moncloa los múltiples casos de corrupción ligados a su partido y le atribuyó la frase que marcará los próximos años: «La mujer más poderosa de la democracia no ha hecho nada por Andalucía» durante los ocho años del Gobierno español.
Los intercambios de reproches entre Moreno y María Jesús Montero, líder de la oposición, en un primer ‘cara a cara’ parlamentario por turnos señalan hacia una legislatura cargada de conflictos.
Si finalmente el acuerdo prospera y se realiza la investidura el jueves, es probable que la toma de posesión ocurra en las siguientes 48 horas, es decir, el sábado 4 de julio.
De lo contrario, el Parlamento ha habilitado todos los lunes de julio y agosto para convocar sesiones de investidura con votación exclusiva de los diputados. El límite para estas votaciones es el 30 de agosto, cuando se cumple el plazo de dos meses desde la primera votación.
En ese caso, el presidente del Parlamento convocaría automáticamente elecciones, previstas para el 25 de octubre, aunque esta opción no es deseada por ninguna fuerza política.

