No realizó ninguna autocrítica ante el Comité Federal ni respecto a las investigaciones judiciales ni a las derrotas electorales. Solo se comprometió a que no habrá un ‘superdomingo’, sin concretar cuándo se celebrarán las elecciones generales.

Ni una palabra de autocrítica ante el conjunto de causas judiciales que acosan al PSOE ni por las cuatro derrota consecutivas en autonomías, dos de ellas en territorios históricos del partido como Andalucía y Extremadura. Frente a la dirección del Comité Federal, máximo órgano entre congresos, Pedro Sánchez se limitó este sábado a tratar de restar importancia a los procesos judiciales abiertos que involucran a su entorno más cercano, a la organización que lidera y al Gobierno, mientras apeló a la unidad de su partido ante el denso calendario electoral de 2027.
En su primera intervención con acceso a medios, el líder socialista reprodujo prácticamente el mismo discurso que expuso el miércoles desde el Congreso de los Diputados como jefe del Ejecutivo. Usando argumentos similares a los que dirigió a sus socios parlamentarios cuando pidieron más explicaciones, desde la sede de Ferraz limitó la condena de 24 años a José Luis Ábalos en el caso Mascarillas y las investigaciones sobre presuntas cloacas internas que afectan a su ex secretario de Organización, Santos Cerdán, y a la fontanera Leire Díez, a «personas concretas que abusaron de sus cargos», calificó de «falsedad» los orígenes de los juicios contra su esposa y hermano, y pidió respetar la presunción de inocencia de José Luis Rodríguez Zapatero tras su imputación por tráfico de influencias y blanqueo en el rescate de Plus Ultra, así como por fraude fiscal relacionado con joyas guardadas en una caja fuerte en su despacho.
«En estos últimos ocho años se ha avanzado considerablemente, pero también hay que reconocer que no es suficiente para erradicar completamente la corrupción de la vida política», explicó Sánchez durante su discurso. Aunque afirmó que evitaría el «y tú más», subrayó «la contundencia» con la que el PSOE actúa frente a la «connivencia» que atribuye al PP en los procesos judiciales pendientes contra esa formación.
En los turnos de palabra a puerta cerrada, los más críticos fueron, nuevamente, el presidente de Castilla-La Mancha y la alcaldesa de Palencia, los dos únicos que solicitaron que las elecciones generales se convoquen antes que las municipales y autonómicas de mayo de 2027 para evitar un «voto castigo» con alcance nacional en esas regiones. Emiliano García-Page planteó establecer «cortafuegos» para que la militancia no culpe al partido por la corrupción, sugiriendo incluso querellarse contra la conocida como fontanera de Ferraz, mientras que Miriam Andrés, con una crítica sutil hacia el «adormecimiento general» en la formación, expresó que no entendía por qué persisten en no reconocer «que el rey va desnudo».
«Solo voy a decir una cosa: abandonad toda esperanza», respondió de forma genérica Sánchez en su segundo turno de palabra —ya sin acceso a medios— a quienes le reclaman que finalice anticipadamente la legislatura, según fuentes presentes en la reunión consultadas por este medio. Asimismo, en ese discurso final, el presidente del Gobierno señaló que esa «corriente minoritaria» está formada «por algunos de quienes permitieron que Mariano Rajoy llegara a la presidencia en 2015», aquellos que no querían que presentara la moción de censura en 2018 y quienes han cuestionado sus acuerdos con formaciones nacionalistas.
El único compromiso expresado por el secretario general socialista fue que no habrá un superdomingo electoral con una convocatoria simultánea de generales, autonómicas y municipales, lo que, según indican en una federación, fue lo que recibió mayor aplauso. Sin embargo, no aclaró si piensa presentarse a las urnas en el primer trimestre, cuando probablemente perderá la votación de los Presupuestos Generales del Estado por falta de apoyos parlamentarios, o si espera hasta julio de 2027, como ha mencionado públicamente en el Congreso.
Más allá de las intervenciones críticas de Page —a quien varios ministros barones trataron de contrarrestar como el año pasado— y de la alcaldesa de Palencia, la mayoría de fuentes consultadas califican el Comité Federal como un «cierre de filas» con Sánchez ante el calendario electoral de 2027, en el que están en juego tres de sus cuatro gobiernos regionales —Castilla-La Mancha, Asturias y Navarra— y más de 2.300 alcaldías. «No tiene sentido alzar el cuchillo cuando la situación es crítica», comenta un cargo institucional de una comunidad con peso orgánico. «Cualquier ataque solo complica las cosas», añade un secretario provincial de una región relevante.
Entre los cerca de treinta turnos de palabra solicitados, la mayoría con mensajes de apoyo a Sánchez, la responsable socialista en Aragón, Pilar Alegría, reconoció que «la corrupción duele, genera incertidumbre y desconfianza», mientras que la líder del partido en Baleares señaló que «la desazón es mayor entre los cuadros que en las bases». El barón de Extremadura, Álvaro Sánchez Cotrina, en su debut en un Comité Federal, afirmó que «el partido no puede limitarse a sobrevivir políticamente» e instó a evitar «tacticismos y la búsqueda de aplausos inmediatos», en tanto que su homólogo en La Rioja, Javier García, manifestó echar en falta «más presencia del Gobierno en los territorios y un mayor diálogo de Ferraz con las direcciones autonómicas».
En cuanto a los demás presidentes autonómicos, las posturas oscilaron entre el apoyo explícito del catalán Salvador Illa y el tono constructivo del asturiano Adrián Barbón, quien expresó claramente su rechazo a la propuesta de reforma del sistema de financiación autonómica por considerar que no se valoran adecuadamente «factores como el envejecimiento, la orografía o la dispersión», cruciales en su comunidad. La presidenta navarra, María Chivite, no asistió finalmente debido al incendio originado en la localidad de Ezcabarte.
«La gente quiere dar batalla unida al máximo», resumieron ayer en la dirección nacional tras la reunión, en la que se aprobó por unanimidad el calendario de primarias para la selección de candidatos para 2027 y se modificó el artículo 4.5 del Código Ético para incluir la expulsión por consumo de prostitución. Según las fuentes consultadas, apenas se mencionó a Cerdán, Ábalos y Leire Díez, salvo para reprobar sus conductas, y algunos defendieron a Zapatero siguiendo la línea de Sánchez, aunque sin aludir a la polémica sobre las joyas.

