El cocinero explica el procedimiento detallado para cocer los huevos adecuadamente y pelarlos sin complicaciones, usando solo unos pocos ingredientes adicionales y un paso final extra

Preparar huevos duros es sencillo. De las tareas más simples en la cocina: basta con agua y un huevo, o dos o tres — según la cantidad de personas o el apetito —, todo en una sola olla, y listo. Éxito asegurado en menos de quince minutos.
Claro que, por distintas razones, puede surgir alguna complicación leve y al pelar se tarden varios minutos en lugar de uno, y que el resultado no sea del todo visualmente agradable; sin embargo, esto se puede evitar con un par de ingredientes adicionales y un paso extra al final. Así lo indica Jordi Cruz en una publicación de Tiktok.
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El secreto de Jordi Cruz para lograr huevos duros perfectos
Según el chef, el punto clave no es tanto cuánto tiempo se cocinan los huevos, sino cómo se maneja el cambio de temperatura. Si el huevo cae abruptamente en agua hirviendo o no se enfría correctamente después, la membrana interna tiende a adherirse a la clara, dificultando su pelado. Sin embargo, siguiendo una secuencia muy precisa, asegura Cruz, la cáscara se desprende casi completa y el huevo queda listo para cualquier uso.
El ingrediente secreto que el chef Jordi Cruz añade a la bechamel para que tenga más sabor.
El truco comienza antes de que el agua hierva. Se debe verter cerca de un litro de agua en la olla, añadir alrededor de doce gramos de sal y, opcionalmente, un toque de vinagre. El vinagre no se utiliza para sazonar, sino para que, en caso de que la cáscara se agriete, esta se ablande y no se derrame el contenido. La sal ayuda a controlar la cocción. Los huevos deben colocarse en el cazo mientras el agua aún no ha llegado a hervir. De este modo, se evita un choque térmico brusco que podría dañar la cáscara o afectar la textura interna del huevo.
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Al comenzar la ebullición, se calcula un tiempo exacto de doce minutos, sin excederlo. Esto asegura que la clara quede firme y la yema cocida, sin acumular esa capa grisácea que aparece cuando se cocinan en exceso. Durante estos doce minutos, es aconsejable mantener un hervor leve. Tras ese tiempo, llega el paso fundamental: extraer los huevos del agua caliente y sumergirlos inmediatamente en un bol con agua fría o con hielo si está disponible. Aquí, destaca Cruz, el frío provoca una ligera contracción del interior del huevo, facilitando que la membrana se despegue de la clara. Generalmente, dos o tres minutos en agua fría son suficientes. En casos de prisa, esto basta; si no, se puede dejar más tiempo para detener completamente la cocción.
Al pelarlos, es recomendable dar ligeros golpes por toda la cáscara e iniciar por la parte más ancha, donde suele haber una cámara de aire. Cuando se sigue correctamente el procedimiento, la cáscara saldrá en trozos grandes y la clara quedará tersa, sin que ninguna parte se adhiera a ella. No hay más misterio. Según Cruz, todo depende de respetar las temperaturas y el orden: doce minutos exactos de cocción y luego ese enfriamiento inmediato. Así, asegura, los huevos resultan bien cocidos y fáciles de pelar, ahorrando tiempo y evitando frustraciones.
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