La finca integra residencia personal y alojamiento compartido para creativos con estancias que varían desde noches hasta meses, mientras se amplía la oferta con nuevas unidades y una zona para eventos

Materializar un sueño en un proyecto de vida y, simultáneamente, en un negocio. Ese ha sido el propósito de una joven emprendedora de 30 años que adquirió una finca con lago y dos viviendas por 370.000 euros. Lejos de tratarse de una compra impulsiva, esta operación es parte de un plan que combina inversión inmobiliaria, turismo rural y espacios compartidos para profesionales y artistas, con la meta de generar ingresos suficientes para rentabilizar la propiedad.
Alice llevaba tiempo en la búsqueda de un lugar que le permitiera llevar una vida más tranquila sin renunciar a su actividad profesional. Según relata, la idea surgió tras una parada durante un viaje en furgoneta junto a un lago. Ese instante la impulsó a considerar la posibilidad de vivir rodeada de naturaleza, convencida de que un entorno semejante podría mejorar su bienestar sin abandonar sus proyectos empresariales.
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La búsqueda comenzó en 2024 y concluyó dos años más tarde con la compra de una finca de tres hectáreas situada en la región francesa de Lot-et-Garonne. Inicialmente, la propiedad se ofertó a 398.000 euros, aunque finalmente la compra se cerró por 370.000 euros, sin contar los gastos asociados a la compraventa y la formalización ante notario.
La finca dispone de dos viviendas con características muy distintas. Una, de 70 metros cuadrados, se ha destinado como residencia habitual. La otra, con una superficie de 130 metros cuadrados, se destinará a un modelo de alojamiento compartido pensado para emprendedores, profesionales creativos y artistas que deseen establecerse durante unos días o incluso varios meses para desarrollar sus proyectos.
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Para financiar la compra solicitó un préstamo hipotecario de 300.000 euros. Sin embargo, los fondos necesarios para rehabilitar los edificios y adaptar la finca a los nuevos usos superaban ampliamente sus recursos. Aunque empleó parte de sus ahorros personales y recibió apoyo económico de familiares, necesitaba una fuente adicional de financiación para sacar adelante todo el proyecto.
El economista Santiago Carbó examina la situación actual del mercado inmobiliario. Advierte sobre «subidas significativas» en los precios de compra y detalla cómo la escasez y los altos costos del alquiler y las hipotecas absorben los incrementos salariales de las familias.
Obtuvo 215.000 euros mediante financiación colectiva
La solución surgió gracias a una campaña de financiación colectiva. En vez de limitarse a la banca, propuso un sistema de préstamos entre particulares con un plazo de cinco años y una tasa de interés del 4%. La iniciativa logró captar la atención de 48 personas y permitió recaudar 215.000 euros adicionales destinados a las reformas y al desarrollo de nuevas instalaciones.
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La propia emprendedora comenta que aproximadamente el 70% de quienes participaron en la campaña eran parte de su entorno personal o profesional, mientras que el resto conoció el proyecto a través de sus perfiles en redes sociales y plataformas profesionales. Esa confianza previa fue clave para reunir el capital necesario y continuar con el avance de la finca.
Uno de sus mayores temores era que vivir junto a un lago pudiera ocasionar aislamiento social. Por esta razón, desde el inicio descartó la idea de usar la propiedad solamente como residencia privada. Su objetivo es convertir el espacio en un punto de encuentro donde converjan alojamiento, naturaleza y actividades profesionales, promoviendo la interacción entre personas con intereses afines.
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La vivienda de mayor tamaño operará como un espacio de coliving, donde los huéspedes podrán alquilar habitaciones durante estancias que van desde algunas noches hasta un máximo de tres meses. Paralelamente, ya se ha comenzado la explotación de dos cabañas flotantes instaladas en el lago como alojamientos turísticos de corta duración.
En esta entrevista, Javier Gil profundiza en las causas y consecuencias de la crisis de la vivienda en España. Desde el ‘rentismo’ que expulsa a familias para incrementar beneficios, hasta las posibles soluciones que incluyen la reorganización del mercado.
La meta: generar 140.000 euros anuales
El proyecto contempla también la instalación de varias minicasas para aumentar la disponibilidad de alojamiento y la transformación de un antiguo cobertizo agrícola en un espacio multifuncional destinado a reuniones de trabajo, jornadas de coworking, seminarios y actividades corporativas. La futura instalación contará con salas de formación, un pequeño gimnasio e incluso dormitorios adicionales para ampliar la capacidad del complejo.
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Antes de comenzar estas obras, la propietaria obtuvo una aprobación preliminar del ayuntamiento, requisito imprescindible para desarrollar las nuevas construcciones planificadas. Aunque queda una parte del proyecto por ejecutar, la emprendedora ya trabaja con previsiones económicas que reflejan el potencial de la iniciativa.
Durante el primer año de actividad espera lograr una facturación cercana a 40.000 euros, gracias principalmente a los ingresos provenientes de las cabañas flotantes y del alojamiento compartido, cuya operación comenzó en la primavera de 2026. Si todas las fases planificadas se concretan, calcula que en 2028 el conjunto del complejo podrá generar alrededor de 140.000 euros anuales, combinando alquileres turísticos, espacios para profesionales y las futuras minicasas que proyecta construir en la finca.
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