La Comisión Europea ha decidido que Microsoft Azure y Amazon Web Services deben estar sujetos a normativas estrictas para fomentar la competencia en la nube. Esta medida podría generar tensiones con Washington mientras Bruselas impulsa su agenda de soberanía tecnológica europea.
El jueves, la Comisión Europea declaró que los servicios en la nube de Microsoft y Amazon deberían estar bajo un régimen regulador riguroso, al menos de forma provisional, en un intento por garantizar un mercado justo y competitivo, además de favorecer a los proveedores europeos.
ADVERTISEMENT
ADVERTISEMENT
Esta resolución implica que Microsoft Azure y Amazon Web Services —los dos principales proveedores de servicios en la nube, que abarcan cerca del 60 % del mercado europeo— estarán sujetos a las obligaciones y restricciones establecidas por la Ley de Mercados Digitales (DMA), diseñada para limitar prácticas anticompetitivas de compañías dominantes.
Por otro lado, Google Cloud, considerado el tercer actor más relevante del sector, no ha sido incluido en el escrutinio de la Comisión, pues aún no alcanza el nivel de dominio de mercado requerido para aplicar las normas DMA.
«Nos preocupa que la expansión creciente de Google Cloud y Gemini pueda desbalancear el mercado de forma negativa», declaró un portavoz de Microsoft a Euronews.
La normativa de la UE busca evitar que las grandes tecnológicas bloqueen a sus clientes en sus plataformas, haciendo que cambiar a un competidor sea costoso o técnicamente inviable.
Esta iniciativa podría despertar el descontento en Washington, dado que la administración Trump ha defendido con firmeza a las empresas estadounidenses que consideran reciben un trato injusto en Europa, precisamente por su éxito. Sin embargo, Bruselas afirma que esta acción no está motivada por una rivalidad transatlántica directa.
«No se trata de una confrontación entre actores europeos y estadounidenses», explicó Ricardo Cardoso, portavoz de la Comisión sobre políticas de competencia, durante la rueda de prensa tras el anuncio.
La Comisión y el gobierno estadounidense están estableciendo un diálogo digital, que Bruselas ve como un espacio para presentar sus decisiones regulatorias y anticipar críticas desde el otro lado del Atlántico. No obstante, los críticos argumentan que el formato proporciona a Washington una plataforma privilegiada para presionar contra las normas europeas. A día de hoy, la primera reunión del diálogo aún no se ha celebrado.
Esta resolución llega semanas después de que la Comisión revelara planes para reducir la dependencia de tecnologías extranjeras en favor de opciones locales, con el sector de servicios en la nube entre los más impactados.
De este modo, el impulso para fomentar una mayor competencia en un mercado dominado por EE. UU. coincide con la implementación de normas que reservarían ciertos contratos públicos europeos sensibles para proveedores del bloque.
Queda por verse si estas iniciativas combinadas disminuirán la dependencia tecnológica europea y hasta qué punto aumentarán las tensiones transatlánticas.

