Solo el 47% de los hogares con ingresos inferiores a 1.000 euros cree conveniente ahorrar para la jubilación, frente al 72% de los que perciben más de 3.000 euros mensuales, según una encuesta de Funcas

Solo el 47% de los hogares españoles con ingresos mensuales inferiores a 1.000 euros considera adecuado invertir para complementar la pensión pública, en contraste con el 72% de quienes ganan más de 3.000 euros al mes. La brecha de 25 puntos entre los extremos de la escala salarial es uno de los resultados revelados por la Encuesta Funcas 2026 sobre pensiones y educación financiera. Este dato no sólo refleja diferencias en la actitud hacia el ahorro: indica un problema, ya que aquellos que terminarán con pensiones más bajas al concluir su vida laboral son precisamente quienes tienen menos probabilidades de formar un complemento privado.
En los hogares con ingresos entre 1.001 y 2.000 euros mensuales, el porcentaje que ve sentido en este tipo de inversiones sube al 52%. En cambio, para quienes ingresan de 2.001 a 3.000 euros, la cifra alcanza el 62%. La disposición al ahorro para la jubilación se incrementa paralelamente a la capacidad de realizarlo, concentrándose justamente en los sectores donde menos falta haría si el sistema público fuera suficiente para todos.
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El inconveniente radica, en parte, en que esa suficiencia no es igual para todos. Cerca del 35% de las pensiones en España están por debajo del umbral de pobreza, situado en aproximadamente 850 euros mensuales, según datos de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN-ES) para 2023-2024. Las pensiones no contributivas de jubilación (628 euros al mes en 2026, según La Moncloa) se encuentran justo en el límite o por debajo para hogares unipersonales. Además, el 28% de las pensiones contributivas de jubilación en los tramos más bajos tampoco supera ese umbral. El Gobierno reconoció en 2026 que las pensiones no contributivas aún no han alcanzado el 75% del umbral de pobreza, meta prevista para 2027. Predominan estas pensiones entre trabajadores con trayectorias laborales cortas o intermitentes y sueldos bajos: el perfil que, según la encuesta de Funcas, menos contempla el ahorro privado para la jubilación.
La carencia de educación financiera como factor crucial en la planificación
La encuesta de Funcas incorpora otra variable que amplifica la desigualdad: el nivel de cultura financiera. Entre quienes poseen dos o más productos financieros, el porcentaje que reconoce la conveniencia de invertir para la jubilación se eleva al 80%, frente al 47% entre quienes enfrentan dificultades económicas. La predisposición al ahorro no depende únicamente de los recursos, sino también del conocimiento y la experiencia en el manejo de productos financieros, dos factores que tienden a concentrarse en los mismos grupos socioeconómicos. Quienes ya ahorran entienden cómo continuar haciéndolo, mientras que quienes no han empezado no desarrollan la perspectiva necesaria para considerarlo.
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Enrique Devesa, investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), expone las acciones que podrían adoptarse para reducir el gasto en pensiones y fortalecer la sostenibilidad del sistema público.
Según una encuesta previa de Funcas, solo uno de cada ocho españoles sabe con precisión cómo se financian las pensiones y tiene una idea aproximada de la pensión media de jubilación. El desconocimiento es más marcado entre las mujeres: apenas una de cada 14 responde correctamente a ambas preguntas. A pesar de esta falta de información, el 56% de los encuestados cree que los pensionistas gozan hoy de una mejor situación económica que los trabajadores menores de 40 años. Solo un 25% sostiene lo contrario.
Los jóvenes ahorran, pero debido a la desconfianza en el sistema público
Esta tendencia se rompe, con ciertas diferencias, en un segmento particular: el 86% de los hombres entre 18 y 30 años considera favorable invertir para complementar la pensión pública, el porcentaje más alto entre todos los grupos analizados en la encuesta, muy por encima del promedio general del 59% y a 46 puntos de diferencia respecto a las mujeres de esa franja de edad, donde el porcentaje baja al 40%.
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Más allá de la inclinación de los jóvenes hacia la inversión en productos financieros, este dato se interpreta en consonancia con lo que la misma encuesta muestra sobre la confianza de esa generación en el sistema público: el 95% de los encuestados de entre 18 y 30 años espera reformas adicionales antes de su jubilación, y el 85% opina que las reformas realizadas hasta ahora no serán suficientes para garantizar el pago futuro de sus pensiones.
Esta percepción no carece de fundamento. En noviembre de 2025, la OCDE alertó que España será el país del organismo que dedicará la mayor proporción de su PIB al pago de pensiones en 2050 si no implementa reformas, con una proyección del 17,3% del PIB, frente al 13,6% actual y al 10% promedio estimado para los países miembros.
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