
Fuente de la imagen, Cortesía Familia Ojeda
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- Autor, Redacción
- Título del autor, BBC News Mundo
- Fecha de publicación 26 minutos
- Tiempo de lectura: 6 min
En la crónica de los mundiales existen encuentros imborrables: por ejemplo, la final entre Argentina y Francia en Qatar 2022, Brasil contra Italia en España 82 o el célebre «partido del siglo» entre Italia y Alemania en la semifinal de México 1970.
Sin embargo, uno de ellos sobresale quizás por encima de todos: el encuentro de cuartos de final entre Inglaterra y Argentina en México 1986, que tuvo lugar un 22 de junio, exactamente hace 40 años.
En el marco del conflicto de Malvinas/Falklands que enfrentó a ambos países unos años antes, las selecciones protagonizaron un duelo casi legendario, donde un inspirado Diego Armando Maradona dejó plasmado lo que la FIFA consideró como el mejor gol del siglo.
También anotó uno que, cuatro décadas después, sigue siendo motivo de discusión: el conocido gol con la mano. La llamada «mano de Dios», como ha sido apodado desde que se marcó y se desató la controversia.
Un poco de contexto: el gol ocurrió en el minuto 6 del segundo tiempo, cuando Maradona, tras un despeje alto de la defensa inglesa, aprovechó para golpear el balón aparentemente con la cabeza y superar al portero rival.
Aunque inicialmente los argentinos defendieron la validez del gol, una prueba definitiva surgió horas después: una fotografía a color donde se aprecia claramente que Maradona tocó el balón con la mano.

Fuente de la imagen, Getty Images
La imagen se publicó en la portada del diario mexicano El Heraldo, con crédito a Alejandro Ojeda Carbajal, un fotógrafo experimentado en eventos deportivos.
«Antes de revelar la foto, mi padre ya sospechaba que tenía algo importante. Estaba convencido», relata a BBC Mundo Juan Carlos Ojeda, uno de los hijos de Alejandro.
«Estaba aferrado a su cámara y no quería contarle a nadie lo que poseía», añade.
Gracias a esta imagen, no solo se confirmó que Maradona tocó el balón con la mano, sino que también obtuvo el premio nacional de periodismo de México en ese mismo año.
No obstante, la autoría de la fotografía se convirtió en una controversia independiente. En el documental «El partido», lanzado recientemente y basado en el libro del periodista argentino Andrés Burgo, se menciona un nombre distinto relacionado con la foto.
«La imagen lleva el crédito de Bob Thomas Photography, un reconocido fotógrafo deportivo británico», explica Burgo a BBC Mundo.
Entre dos vocaciones
Juan Carlos Ojeda afirma que la verdadera pasión de su padre siempre estuvo en las mascotas.
«Tenía un negocio de baño y cuidado de perros, ese era su trabajo principal. Pero en algún momento comenzó a interesarse por la fotografía: sacar fotos, revelarlas y luego exhibirlas», recuerda su hijo.
Uno de los directivos del diario El Heraldo de México era cliente habitual en su negocio. En una ocasión, durante una sesión de limpieza, le ofreció integrarse al equipo de fotógrafos. Corría el año 1968, justo cuando México se preparaba para los Juegos Olímpicos.
«Eligió cubrir deportes porque era su verdadera pasión y no quería retratar asuntos desagradables, como personas fallecidas», recuerda Juan Carlos.
Alejandro Ojeda cubrió los Mundiales de México 1970, Alemania 1974 y Argentina 1978, además de los Juegos Olímpicos en Moscú…
Hasta que llegó México 86.

Fuente de la imagen, Cortesía familia Ojeda Carbajal
«Por su experiencia, mi padre generalmente escogía su ubicación en el estadio. Para el partido Argentina vs. Inglaterra, decidió seguir el ataque argentino», explica Juan Carlos.
Primer tiempo: 0-0.
En el minuto seis del segundo tiempo se produce la icónica jugada. Ojeda Carbajal disparó su Nikon automática.
En una entrevista realizada meses después, el fotógrafo describió cómo sucedió ese instante.
«Me enfoqué en seguir la jugada hasta que el balón entró en la portería. Cuando Maradona toca el balón, disparo dos veces», comentó.
«Al terminar el partido, salió a la redacción abrazando la cámara, como para que no se la quitaran. Apenas llegó, les dijo a sus compañeros que había logrado la foto que buscaba», añade su hijo.
De hecho, la foto de Ojeda Carbajal fue la única, entre decenas que comenzaron a difundirse no solo en México sino en el mundo, que mostraba de forma clara el puño del astro argentino tocando el balón.
«En el diario lo felicitaron. La imagen salió en portada. Poco después, el presidente de la República le otorgó el Premio Nacional de Periodismo», recuerda Juan Carlos.
En esa misma entrevista para El Heraldo tras recibir el premio, el fotógrafo expresó: «Lo único que sé es que los 114,000 espectadores del Azteca, millones de televidentes y yo vimos una mano. No sé si fue la de Dios, mientras el árbitro no la vio y validó un triunfo que debió ser empate».
Un crédito distinto
Antes de abordar la controversia sobre la autoría, un dato importante: en diversas ocasiones —y según confirmó su hijo—, Alejandro Ojeda Carbajal recibió propuestas económicas para ceder los derechos de la imagen.
«Ofrecieron alrededor de 10,000 dólares, pero él siempre respondió que la foto pertenecía al diario», señala.
Tras México 86, Ojeda Carbajal siguió combinando su pasión por la fotografía y su negocio de estética para mascotas. Falleció en 1999.
Sin embargo, surgió algo insólito: en portales de fotografía como Getty, la imagen en la que Maradona toca el balón con el puño durante ese partido no aparece con el crédito de Ojeda Carbajal, sino bajo el nombre de Bob Thomas, un destacado fotógrafo británico.
Este crédito se ha mantenido en el obituario de Maradona en The New York Times y en un reportaje especial en The Guardian, entre otras publicaciones a lo largo del tiempo.

Fuente de la imagen, Familia Ojeda Carbajal
BBC Mundo consultó a Getty Images sobre esta situación y respondieron que la fotografía pertenece a un portafolio de un proveedor de imágenes, Bob Thomas Sport Photography.
También se intentó contactar a esta empresa, pero no se obtuvo respuesta hasta la publicación de este artículo.
En varias publicaciones, El Heraldo reafirmó que la foto fue publicada en primera plana al día siguiente del encuentro.
«Nosotros nos enteramos de esta situación hace muy poco. Quizás el diario decidió vender los derechos a este fotógrafo inglés, pero eso ocurrió hace 40 años», comenta Juan Carlos.
BBC Mundo intentó obtener una postura oficial de El Heraldo sobre el asunto, pero no se recibieron declaraciones más allá de lo que el periódico había manifestado anteriormente en relación con la foto.
De cualquier modo, Juan Carlos persigue un objetivo distinto: el reconocimiento a su padre.
«Lo que realmente le importa a la familia es que las fotos exhibidas en el estadio Hidalgo, el del Pachuca o el propio Azteca, que no llevan el nombre de mi padre, lo tengan en alguna parte», concluye.

