Rodeado por pinares y montañas, este municipio de la Sierra Oeste sobresale por sus senderos, su arquitectura tradicional y unas temperaturas significativamente más amables que las habituales en la capital
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No es necesario recorrer gran parte de España para hallar un refugio en verano. A corta distancia de Madrid se ubica un entorno rodeado de montañas y naturaleza donde el calor se suaviza, las rutas de senderismo marcan el ritmo diario y las noches invitan a descansar bajo una manta incluso en pleno agosto.
A sólo 65 kilómetros de la capital se localiza Santa María de la Alameda, el municipio más al norte de la Sierra Oeste de Madrid. Situado en la frontera entre Madrid, Ávila y Segovia, este lugar se caracteriza por su altitud, alcanzando los 1.420 metros sobre el nivel del mar, factor que contribuye a conservar temperaturas mucho más agradables en verano.
Un refugio montañoso para evitar el calor
Mientras gran parte de la Comunidad de Madrid sufre olas de calor intenso, Santa María de la Alameda goza de un clima notablemente más fresco. Según indica el canal de YouTube especializado Meteosierra, durante agosto las temperaturas promedio suelen oscilar entre 22 y 24 grados, con máximas que comúnmente fluctúan entre 26 y 30 grados y noches que descienden hasta los 11 o 16 grados.
Su ubicación estratégica dentro del Territorio Histórico El Escorial: Monasterio, Sitio y Entorno Natural y Cultural, declarado Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid, y la integración de parte de su término municipal en el área protegida del Pinar de Abantos y la Zona de La Herrería — dos de los parajes más valiosos de la sierra madrileña — aumentan su atractivo.
Amplia red de senderos atraviesa bosques de pinos, arroyos montañosos y antiguos caminos históricos. Entre los itinerarios más reconocidos destaca la Chorrera del Hornillo, un sendero circular que conduce hasta una cascada oculta entre la vegetación y ofrece vistas impresionantes de la Sierra de Guadarrama.
Además, sobresalen rutas como el Camino de los Cuatro, que recupera antiguos trazados históricos entre Ávila y Madrid; la Ruta del Río Cofio; la Ruta de los Arroyos, valorada por su diversidad paisajística y avifauna; o el recorrido de los Fortines de Las Herreras, donde aún se conservan vestigios defensivos de la Guerra Civil. Se suman también otros trayectos, como Caminos Antiguos de Santa María, Navalayegua y La Lastra por el Rebollar.
Arquitectura serrana y legado histórico
Más allá de su entorno natural, Santa María de la Alameda mantiene una fuerte identidad serrana. Sus calles están adornadas con casas tradicionales de piedra y balcones de madera, mientras que monumentos como la Iglesia de Nuestra Señora de la Alameda, levantada entre los siglos XVI y XVII, reflejan la extensa historia de una localidad ligada estrechamente a la ganadería y a la vida en la sierra.
El paseo por el municipio permite descubrir otros puntos de interés, como el Ayuntamiento, erigido en 1896, los antiguos lavaderos, los potros de herrar o los fortines y polvorines que rememoran el paso de la Guerra Civil por estas montañas. Tras una jornada de senderismo, una opción ideal es degustar la gastronomía local en restaurantes como Kurantu, donde destacan platos como el puerro asado con pesto napolitano y parmesano, el aguacate a la brasa con tartar de atún rojo o las carnes de vacuno gallego maduradas a la parrilla.
Otra alternativa es Bellver El Origen, un negocio familiar que apuesta por recetas castellanoleonesas y serranas como las patatas revolconas o las migas. El acceso es sencillo: en coche se tarda aproximadamente
No es necesario recorrer gran parte de España para hallar un refugio en verano. A corta distancia de Madrid se ubica un entorno rodeado de montañas y naturaleza donde el calor se suaviza, las rutas de senderismo marcan el ritmo diario y las noches invitan a descansar bajo una manta incluso en pleno agosto.

