El defensa central de Noruega y el extremo de Bélgica, sin intención previa, han hecho de la paternidad uno de los temas más destacados en este Mundial.
Más información: Bélgica enfrenta dificultades tras chocar contra un muro ante Irán y aún no logra su primera victoria en el Mundial
La paternidad irrumpe con fuerza en el Mundial, obligando a los futbolistas a decidir entre el encuentro más crucial de su carrera profesional y el momento más importante en su vida personal.
En esta Copa del Mundo, dos relatos paralelos, los de Leo Ostigard y Jérémy Doku, representan con claridad el conflicto entre el compromiso con la selección y la familia.
El caso de Ostigard, defensa central de Noruega, refleja una forma particular de entender el deber profesional. Durante la competición y concentrado con su selección, recibió la noticia de que su pareja, Aurora Eidmann, comenzaba el proceso de parto en su país.
Él estaba lejos, al otro lado del océano, formando parte de un grupo dedicado a hacer historia. La solución fue tan contemporánea como dura en lo emocional: seguir el nacimiento de su hijo a través de una videollamada, con la pantalla del teléfono como único vínculo con el quirófano.
Posteriormente, reconoció que estaba «completamente agotado», una expresión que refleja tanto el esfuerzo físico del torneo como la tensión que supone acompañar a distancia uno de los momentos más delicados para una familia.
Daddy cool🥹 Gratulerer til Leo og Aurora som nybakte foreldre❤️ pic.twitter.com/Ir5BMQjO3z
— Fotballandslaget (@nff_landslag) June 20, 2026
Ostigard decidió no abandonar la concentración. Probablemente influyeron la importancia del torneo, el compromiso con el equipo y un acuerdo previo con la federación. Para muchos seguidores, su actitud se interpretó como sacrificio, profesionalismo y dedicación a la causa nacional.
El relato construido en torno al defensa refleja a un jugador que cumple en el campo, convirtiendo un gol -el 1-3 ante Irak– mientras lleva sobre sus hombros la carga emocional de haber perdido el contacto físico con su hijo en su primer minuto de vida.
Doku, en sentido contrario
La historia de Jérémy Doku va en dirección opuesta y plantea una discusión incómoda para las estructuras tradicionales del vestuario. El extremo de Bélgica, también en plena disputa del Mundial, ha dejado claro que si el nacimiento de su primer hijo coincide con un partido, priorizará acompañar ese momento.
Esto implica que está dispuesto a abandonar la concentración y perderse, posiblemente, un encuentro clave. Su esposa Shireen tiene previsto dar a luz durante la segunda semana de julio, coincidiendo con la fase eliminatoria, específicamente octavos o cuartos de final.
En un contexto donde cada detalle se examina minuciosamente, la decisión de Doku ha suscitado discusión, críticas y debates en su país sobre si «poner a la familia primero» puede ser compatible con la obligación de defender a su país en el evento futbolístico más grande.
Jeremy Doku, en un entrenamiento con Bélgica durante el Mundial 2026. Reuters
El contraste entre ambos casos resulta claro: mientras Ostigard acepta la mediación tecnológica para cumplir con sus obligaciones, Doku rompe con el esquema y coloca a la selección en un segundo plano.
El jugador noruego encaja en la imagen tradicional del futbolista entregado; el belga refleja una postura más actual, donde la paternidad no se negocia y el jugador se reserva el derecho de establecer límites.
No se trata de valorar quién quiere más a su hijo, sino de analizar cómo evoluciona la relación de los futbolistas con sus instituciones cuando los códigos generacionales difieren.
En esencia, el Mundial de 2026 ofrece una imagen potente: uno mira una pantalla para presenciar el nacimiento de su hijo, el otro consulta el calendario para determinar cuándo debe ausentarse. Entre una videollamada y un vuelo está en juego algo más que la disponibilidad para un partido.
Se cuestiona qué implica hoy ser profesional, cuál es el lugar que ocupa la familia en la carrera de alto rendimiento y si la selección sigue siendo ese espacio inviolable frente al que todo lo demás queda en segundo plano.
Sin buscarlo, Ostigard y Doku han convertido la paternidad en uno de los temas centrales de este Mundial.

