‘El Fideo’ se encuentra en la última etapa de su carrera deportiva y ha tenido especial cuidado al gestionar su patrimonio más allá del ámbito deportivo.
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Reconocido como uno de los grandes ídolos en la historia del fútbol argentino, Ángel «Fideo» Di María domina no solo el arte de eludir adversarios dentro del campo, sino también la habilidad para mover sus piezas en el complejo universo financiero.
Más allá de los contratos millonarios que mantiene como deportista y los acuerdos publicitarios con marcas internacionales, el futbolista ha construido una estructura empresarial sólida y discreta que hoy lo posiciona como un inversor relevante en el sector inmobiliario y en los mercados financieros.
Su gran apuesta comercial en Rosario ha ganado fuerza notable. Di María lidera un proyectó inmobiliario ambicioso que busca cambiar el perfil corporativo del sur del Gran Rosario: la llamada Torre DM11.
Con una inversión aproximada de 30 millones de dólares, la construcción comenzó a principios de este año en el microparque industrial de Alvear, en la provincia de Santa Fe.
Nombrado en honor a sus iniciales y el dorsal que lo acompañó en sus mejores momentos, el proyecto no se trata de un complejo residencial tradicional.
Con el diseño a cargo del arquitecto Gonzalo Sánchez Hermelo, la Torre DM11 tendrá 26 pisos y 110 metros de altura, abarcará un total de 15.800 metros cuadrados.
El plan comercial se centra en dar respuesta a la demanda de pequeñas y medianas empresas y grandes corporaciones, incluyendo 21 plantas de oficinas flexibles, espacios de coworking, restaurantes temáticos, gimnasio, un rooftop exclusivo con solárium, y un helipuerto para asegurar conectividad aérea empresarial.
Además, el edificio contará con un museo interactivo dedicado a su legado deportivo, lo que garantizará un flujo constante de visitantes en la zona.
No obstante, el éxito de Di María fuera del terreno de juego no se limita a la inversión inmobiliaria. Detrás de sus movimientos en ladrillo existe una compleja red financiera que ha desarrollado a lo largo del tiempo para proteger y aumentar su patrimonio.
De acuerdo a diversas revelaciones sobre sus actividades económicas e inversiones internacionales, su fortuna se administra estratégicamente a través de vehículos de inversión regulados en el extranjero, como la empresa Sunpex Corporation Inc.
Gracias a esta y otras herramientas, el entorno de «El Fideo» ha manejado carteras millonarias que en ocasiones superaron los 8,5 millones de dólares en activos líquidos con asesoría bancaria internacional.
La distribución de estos recursos muestra una estrategia clara de diversificación: Di María destinó parte de su capital a la compra de bonos públicos argentinos, apoyando títulos soberanos nacionales, y también invirtió en acciones de grandes compañías energéticas globales como Shell, la brasileña Petrobras y la firma francesa Électricité de France (EDF).
A diferencia de otros deportistas de élite que delegan completamente sus ingresos o apuestan por negocios convencionales como la gastronomía, Di María ha elegido un enfoque dual: consolidar su patrimonio en el sector financiero de alto nivel y mantener un vínculo local mediante proyectos que generan empleo y desarrollo regional.
Con la Torre DM11 en desarrollo y una cartera de inversiones diversificada, el futbolista demuestra que su visión trasciende los 90 minutos del partido.

