La actitud reservada de Zapatero genera preocupación entre los aliados de Sánchez; Sumar rechaza la «confianza ciega» y el PSOE solicita calma

. Las claves

El silencio de José Luis Zapatero ante el juez acerca del origen de las joyas valoradas en más de 1,3 millones de euros ha despertado preocupación entre los socios de Pedro Sánchez.

Sumar y ERC exigen respuestas claras sobre quién entregó las joyas, cuándo llegaron a España y qué se obtuvo a cambio, mientras que el PSOE solicita paciencia y mantiene su respaldo a Zapatero.

El entorno de Zapatero apunta a que las joyas fueron un obsequio del rey de Arabia Saudí en 2007, aunque esta versión resulta difícil de verificar debido al fallecimiento del monarca.

El PP pide al PSOE que suspenda a Zapatero como militante y le abra un expediente informativo, recordando que permanece imputado por seis delitos relacionados con las joyas.

El silencio de José Luis Zapatero ante el juez respecto a las joyas encontradas en la caja fuerte de su despacho ha generado una fisura de preocupación entre los aliados parlamentarios de Pedro Sánchez.

Mientras el expresidente se negaba a responder sobre el origen de las 103 piezas de lujo, valoradas en más de 1,3 millones, ERC y Sumar reclamaban explicaciones y exigían conocer quién las regaló, cuándo llegaron a España y bajo qué condiciones.

La declaración del expresidente en la Audiencia Nacional era seguida con atención desde el Congreso, donde el PSOE y sus socios observaban las pantallas para escuchar las justificaciones que pudiera brindar una de las figuras históricas del socialismo.

La negativa de Zapatero a responder a la Fiscalía sobre las joyas sembró dudas entre los partidos que apoyaron a Sánchez, quienes reclamaban transparencia en un tema que afecta directamente a quien, en años recientes, ha sido considerado un «faro moral» de la izquierda.

La portavoz parlamentaria de Sumar, Verónica Martínez Barbero, fue contundente: «Consideramos que la ciudadanía merece muchas más explicaciones que una mera solicitud de confianza ciega en que la verdad prevalecerá».

Antes de finalizar la declaración de Zapatero, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, exigía respuestas sobre «el origen» de las joyas, «quién las entregó», «cuándo» y «a qué precio».

Una posición similar expresó el diputado de Sumar, Enrique Santiago, quien señaló que «esas joyas necesitan una explicación seria» y solicitaba conocer igualmente «cuál es su origen» y desde «hace cuánto tiempo».

Tras declarar inicialmente que se trataba de una herencia de la familia de Sonsoles Espinosa, el entorno del expresidente ahora sugiere que las joyas fueron un regalo del rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdulaziz, durante una visita oficial que tuvo lugar con él como presidente en 2007.

Esta versión es complicada de verificar debido a que el monarca saudí murió en 2015. Si se confirma esta versión, el caso habría caducado y se descartaría el «contrabando», puesto que habría sido el propio rey quien introdujo las joyas al país.

La tensión política se reducía en Ferraz a media mañana, cuando el interrogatorio terminaba tras la decisión de Zapatero de responder solo a las preguntas del magistrado y su abogado.

Presencia de «agitadores»

En el PSOE intentaban mostrar cierta satisfacción al conocer que el juez Calama rechazaba las medidas cautelares solicitadas por Anticorrupción y las acusaciones particulares, aunque reconocía que no se habían desvirtuado «los indicios racionales de criminalidad».

La dirección del PSOE se mantenía «tranquila». En Ferraz se pedía «paciencia» después de que Zapatero se negara a responder sobre las joyas.

«Lo explicará cuando corresponda», aseguraban las fuentes consultadas, ya que la cúpula socialista mantiene contacto con el expresidente. Y recalcaban que «los tiempos judiciales no coinciden con los políticos ni con los mediáticos».

Por medio de un comunicado, el PSOE cerraba filas y afirmaba que continúa brindando «apoyo al presidente Zapatero».

En Ferraz resaltaban como gesto de transparencia que Zapatero, a pesar de no aclarar ante el juez el origen de las joyas, «ha autorizado voluntariamente al Tribunal a comprobar que no posee sociedades, cuentas, productos financieros ni ningún otro activo fuera de España».

El PSOE también valoraba el comunicado emitido por Zapatero, en el que prometía aclarar todo y aseguraba que la intención del expresidente había sido expresarlo en los medios, aunque debido a la presencia de «agitadores», optó finalmente por remitir el comunicado.

Sin embargo, durante la sesión de control, Sánchez evitó manifestar apoyo o incluso mencionar a Zapatero. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, le preguntó directamente por ello. Pero no hubo respuesta.

Otros, como la ministra de Ciencia, Diana Morant, se sumaban a una teoría conspirativa según la cual Donald Trump habría facilitado información sobre Zapatero en represalia por la postura de Sánchez contra la guerra en Irán.

«Que le quiten el carné»

El PP mantenía una actitud cautelosa y sus portavoces evitaban hacer declaraciones públicas, aunque fuentes de Génova instaban al PSOE a «expulsar a Zapatero como militante y abrirle un expediente informativo» debido a los seis delitos por los que sigue imputado ante la Justicia.

Desde el PP subrayaban que el expresidente «ingresó como imputado por organización criminal, tráfico de influencias, apropiación indebida, falsedad documental, blanqueo de capitales, contrabando y fraude fiscal, y tres horas después salió con las mismas imputaciones».

También valoraban la negativa del juez a aceptar la petición de la Fiscalía y de la acusación popular, en la que el partido está personado, que solicitaban la retirada del pasaporte.

«Podrá viajar, pero no alejarse demasiado: el juez volverá a citarle para que responda todas las preguntas relacionadas con el origen de las joyas valoradas en 1,3 millones de euros encontradas en su despacho», afirmaban.

Calama argumenta que su «exposición pública» hace innecesaria la prohibición de salir del país.

En lo que coinciden todas las partes es en que esta será solo la primera de varias declaraciones. Queda por determinar si en alguna de ellas Zapatero finalmente aclarará el origen de las joyas para calmar a sus socios, quienes requieren una justificación sólida para seguir respaldando al Gobierno.

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