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- Autor, Redacción
- Título del autor, BBC News Mundo
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La diferencia a favor de Keiko Fujimori en las ajustadas elecciones presidenciales del Perú se amplía.
Con más del 99% de los votos escrutados, la candidata del partido de derecha Fuerza Popular acumula el 50,098% de las papeletas, mientras que su contendiente, Roberto Sánchez, del izquierdista Juntos por el Perú, reúne un 49,902%.
Este margen tan reducido se ha incrementado en las últimas etapas del conteo, cuando los funcionarios electorales comenzaron a registrar los votos emitidos por peruanos domiciliados en el extranjero.
Han transcurrido casi diez días desde que los electores peruanos depositaron sus votos en la segunda vuelta del pasado 7 de junio y, aunque la tendencia parece favorecer paulatinamente al fujimorismo, todavía se desconoce quién ocupará el cargo presidencial.
¿A qué se debe la demora en el conteo y cuándo se anunciará oficialmente al ganador?
Revisión de las actas impugnadas
Las encuestas a pie de urna indicaban un empate técnico entre ambos aspirantes, dato que el conteo oficial ha ratificado, reflejando una diferencia mínima de apenas unas decenas de miles de votos.
Frente a este escenario, ambos candidatos ordenaron a sus delegados en las mesas electorales defender cada sufragio en disputa.
Luego de que en la primera vuelta se registraran irregularidades que retrasaron el voto en ciertos centros y provocaron la renuncia del máximo responsable de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), las expectativas para esta segunda ronda, marcada por una votación ajustada, generaron inquietudes sobre la validez de varios votos.
Keiko Fujimori hizo un llamado a sus seguidores para “defender cada voto”, mientras que Sánchez instó a la ciudadanía a permanecer “alerta” y ejercer un “análisis crítico” durante el conteo.

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Las formaciones políticas de ambos candidatos han presentado impugnaciones a miles de actas electorales, lo que obliga al máximo órgano electoral, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), a evaluar individualmente cada documento, un proceso que se extiende por semanas.
Las discrepancias en torno a las actas impugnadas deben ser resueltas por los Tribunales Electorales Especiales distribuidos en todo el país antes de que el JNE anuncie formalmente a la fórmula ganadora.
Juntos por el Perú ha solicitado anular mesas en distritos de Lima donde Fujimori obtuvo una amplia mayoría, mientras que Fuerza Popular ha objetado los resultados en zonas rurales, que representan la mayor base de votos para Sánchez.
Dado el margen tan estrecho, no es posible hacer predicciones sobre el vencedor hasta que se complete el conteo total y se revisen todos los documentos cuestionados.
El JNE ha comunicado que prevé la proclamación oficial de resultados para mediados de julio, una vez que se finalicen tanto el escrutinio como la revisión de todas las actas observadas.
Un país acostumbrado a las elecciones apretadas
No es la primera ocasión en que Perú atraviesa un conteo electoral prolongado y complejo.
De hecho, el país ya se ha habituado a la alta igualdad e incertidumbre en los resultados de sus recientes contiendas presidenciales.
En 2021, Pedro Castillo venció a Keiko Fujimori por un estrecho margen de 0,25% de los votos.
Los cómputos finales también se retrasaron en esa ocasión debido a impugnaciones presentadas por la campaña de Fujimori.
Cinco años antes, en 2016, Fujimori perdió por 0,24% frente a Pedro Pablo Kuczynski.

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Si resulta vencedor, Keiko Fujimori habrá cumplido una meta que se le había escapado en tres intentos anteriores.
Además, sería la novena persona en asumir la presidencia de Perú en los últimos diez años, período caracterizado por la inestabilidad y sucesivas crisis políticas, donde la mayoría de mandatarios dejó el cargo enfrentando acusaciones de corrupción y procedimientos parlamentarios para su destitución.
Como reflejan los ajustados resultados electorales, asumiría el liderazgo de un país profundamente polarizado y enfrentaría un desafío complejo, comenzando por alcanzar la estabilidad que no lograron administraciones previas.

