UFC organiza evento en la Casa Blanca por los 80 años de Trump con declaraciones contra Michelle Obama

Donald Trump posa con la primera dama Melania Trump y Dana White, presidente de la UFC, en el centro del octágono frente a la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos fue el centro de atención en una noche histórica, marcada por la controversia y el rechazo de figuras de Hollywood.

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Al caer la noche en Washington, un momento especial sucedió cuando Donald Trump y Dana White, presidente de la UFC, aparecieron juntos saliendo del Despacho Oval para dirigirse al Balcón Truman y observar el octágono instalado en el Jardín Sur.

A sus pies, 4.500 asistentes –incluyendo 1.200 militares en activo– esperaban en sus asientos mientras aviones de combate sobrevolaban estruendosamente durante el himno nacional. La escena era tan inverosímil que resultaba difícil creer que estuviera ocurriendo.

Trump celebró su 80 cumpleaños de la forma que prefiere: rodeado por las luces de un octágono de la UFC, el clamor del público y los mejores peleadores del planeta intercambiando golpes en el jardín de su residencia.

Plano cenital del octágono de la UFC en el Jardín Sur de la Casa Blanca.

Vista cenital del octágono de la UFC ubicado en el Jardín Sur de la Casa Blanca. Reuters

El presidente estadounidense transformó el Jardín Sur de la residencia presidencial en el escenario deportivo más inesperado de la historia, con motivo del 250 aniversario de la Independencia nacional. La Casa Blanca le rindió homenaje en sus redes sociales con un comunicado oficial que lo calificaba como «un patriota incansable».

El origen del evento se remonta a un mes antes, también dentro de la Casa Blanca. Trump recibió en el Despacho Oval a los cuatro protagonistas del cartel y presentó el cinturón especial creado para la ocasión.

Allí, Topuria, frente a Gaethje, Pereira y Gane, sorprendió al mandatario con su habitual franqueza: «Nunca imaginé que fueras tan amable.» Trump respondió con una sonrisa: «Mi imagen es algo errónea, en parte».

En la velada, con la jaula a sus pies, el presidente ocupó un asiento en primera fila y permaneció inmóvil durante toda la función. Solo aplaudió entre combates, levantó el pulgar para los ganadores y posó para fotos en los descansos.

No todos aceptaron compartir ese espacio con él. Dana White había extendido invitaciones a cerca de 300 celebridades, con nombres destacados como Dwayne ‘The Rock’ Johnson, Adam Sandler, Jared Leto, Tom Brady y Jason Statham.

The Rock, Sandler y Leto declinaron participar públicamente a través de sus representantes, lo que varios medios de Estados Unidos interpretaron como un distanciamiento de Hollywood respecto al componente político del evento. La lista de ausencias fue tan comentada como la de los asistentes.

Donald Trump, durante el UFC Freedom 250 celebrado en la Casa Blanca.

Donald Trump durante la celebración del UFC Freedom 250 en la Casa Blanca. Reuters

Quienes sí asistieron presenciaron un espectáculo sin precedentes. La producción alcanzó una inversión privada cercana a los 60 millones de dólares, según afirmó Dana White, quien aseguró que ningún fondo público financió el evento. Solo para el montaje fue necesario movilizar 350 camiones, y la restauración del césped implicará un costo de 700.000 dólares.

En las inmediaciones, unas 85.000 personas siguieron la velada en vivo desde The Ellipse, con entradas gratuitas y prioridad para militares y sus familias.

La meteorología también desafió la iniciativa de White: una tormenta eléctrica y rayos provocaron una demora de una hora en el inicio, a pesar de las burlas previas de la Casa Blanca sobre los pronósticos.

Recorrido por la Casa Blanca

Las entradas para presenciar el octágono no defraudaron el nivel del evento. Topuria, al igual que Gaethje, salió directamente del Despacho Oval, atravesó los pasillos de la residencia con una orquesta en vivo tocando La Canción del Mariachi, contempló el Balcón Truman y descendió al césped custodiado por dos héroes militares estadounidenses.

Los peleadores recorrieron espacios emblemáticos del interior de la Casa Blanca, como la histórica Sala Roja, atravesada por Derrick Lewis, y el famoso Cross Hall –donde se exhiben retratos oficiales de presidentes– que conecta el Comedor de Estado con el Salón Este.

Ilia Topuria caminando por los pasillos de la Casa Blanca antes de su pelea.

Ilia Topuria recorriendo los pasillos de la Casa Blanca antes de su combate. Reuters

La velada transmitió un marcado tono patriótico, cuidado hasta el último detalle. Por ejemplo, todos los participantes usaron guantes especialmente diseñados en tonos rojo y azul para esa noche.

Si bien Topuria fue el protagonista deportivo por su inesperada derrota, el momento más oscuro de la noche estuvo protagonizado por el peso pesado Josh Hokit. Este había llegado a la semana con la atención centrada en su comportamiento errático en varios episodios.

Después de noquear a Lewis, tomó el micrófono del comediante y comentarista Joe Rogan, salió de la jaula, entregó un colgante a Trump en primera fila, se comparó con Jesucristo y finalizó mirando a cámara, con Melania Trump presente y miles de espectadores observando: «Michelle Obama es un hombre. ¿No es así, América?».

Rogan permaneció en silencio y la cámara enfocó a Trump, sentado junto a Dana White. Las respuestas en redes sociales no tardaron en aparecer: desde el exquarterback de la NFL Robert Griffin III, quien calificó la declaración de un ataque racista con tintes transfóbicos, hasta medios de todo espectro político que hicieron de esa frase el titular de la noche.

Según Forbes, UFC no tiene planes de sancionar a Hokit, en línea con la política habitual de Dana White, que evita intervenir en las declaraciones de sus peleadores.

Así, esta velada queda registrada, para bien o para mal, y con el recuerdo amargo para los aficionados españoles por la derrota de Topuria, como un capítulo más en la historia del deporte y de Estados Unidos.

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