El jugador del Athletic y la selección española ajusta sus tácticas para incrementar su capital.
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El desempeño de un futbolista profesional ya no se evalúa solo por sus acciones en el campo, sino también por la habilidad con la que administra su patrimonio fuera de él.
Aymeric Laporte ilustra claramente esta tendencia. Mientras su regreso a Europa solidifica su lugar entre los defensores más confiables del continente, el central del Athletic Club ha mostrado una notable madurez en sus negocios.
Su movimiento más reciente no ha sido una interceptación decisiva, sino una restructuración financiera estratégica a través de su holding, AYM Media Group. Fue en 2022 cuando el futbolista internacional fundó AYM eSports, un club de deportes electrónicos orientado a competir en la élite nacional de videojuegos.
Laporte se sumergió así en la tendencia de deportistas interesados por el ecosistema digital. No obstante, el ámbito de los videojuegos competitivos ha registrado una gran corrección económica global.
Luego de tres campañas intensas, la empresa acumuló pérdidas operativas de más de 200.000 euros anuales, forzando al jugador a enfrentar un saldo negativo que superó los 700.000 euros en inversión total. En lugar de insistir en un proyecto con resultados negativos, Laporte mostró la frialdad propia de un defensa central y detuvo las pérdidas a tiempo.
Ozaryabal y Laporte celebran un gol de España anotado ante Irlanda del Norte. EFE
El deportista llevó a cabo un cierre controlado y una liquidación ordenada de la división de eSports. Esta medida, lejos de definirse como un fracaso, constituye una impecable maniobra de reorganización corporativa.
Al clausurar la filial dedicada a videojuegos, Laporte consiguió liberar capital dentro de su productora matriz, AYM Media Group, facilitando que la empresa redirija los recursos humanos y financieros hacia el entretenimiento audiovisual tradicional y la producción de contenidos de alta calidad, sectores con márgenes más estables y previsibles en la actualidad.
Este repliegue estratégico en el universo digital se combina con una diversificación notable de su cartera hacia activos tangibles. El defensa ha invertido parte de sus beneficios en el mercado inmobiliario de lujo, adquiriendo un exclusivo ático en las Bugatti Residences de Dubái, una urbanización premium donde comparte vecindad con celebridades globales como Neymar Jr.
La trayectoria empresarial de Aymeric Laporte ofrece una enseñanza valiosa para el deporte profesional: el éxito real en los negocios para un futbolista no está en evitar fracasos, sino en saber retirarse oportunamente.
Con la reorganización de su productora y su firme apuesta por el sector inmobiliario de alto nivel, Laporte asegura su estabilidad financiera, garantizando que su imperio económico continúe fortaleciéndose mucho después del último silbato.

